martes, 10 de agosto de 2010

05-AGOSTO GUY DE MAUPASSANT

GUY DE MAUPASSANT
Escritor


"El patriotismo es una especie de religión, es el huevo en donde se empollan las guerras." Guy de Maupassant.

05-08-1850

Obras: Una vida - Bel Ami - Nuestro corazón - Fuerte como la muerte y otras

Henry René Albert Guy de Maupassant (Dieppe, Francia, 5 de agosto de 1850 - París, 6 de julio de 1893). Escritor francés, autor principalmente de cuentos.

Subsiste una controversia acerca del lugar exacto de su nacimiento, generada por el biógrafo fecampés Georges Normandy en 1926. Según una primera hipótesis, habría nacido en Fécamp, en el Bout-Menteux, el 5 de agosto de 1850. Según la otra hipótesis habría nacido en el castillo de Miromesnil (Tourville-sur-Arques), a 8 kilómetros de Dieppe, como establece su partida de nacimiento. No obstante todo parece apuntar a que el auténtico lugar de nacimiento fue este último.
Su juventud, muy apegada a su madre, se desarrolló primero en Étretat, y más adelante en Yvetot, antes de marchar al liceo en Ruan. Maupassant fue admirador y amigo de Gustave Flaubert al que conoció en 1867. Flaubert lo tomó bajo su protección, le abrió la puerta de algunos periódicos y le presentó a Iván Turgénev y Émile Zola. El escritor viaja a París tras la derrota francesa en la Guerra Franco-Prusiana de 1870 y trabaja como funcionario en varios ministerios, hasta que publica en 1880 su primera gran obra, Bola de Sebo, en un volumen naturalista preparado por Émile Zola: "Las veladas de Médan". El relato, de corte fuertemente realista, según las directrices de su maestro Flaubert, fue grandemente ponderado por este.
Esta publicación permite a Maupassant adquirir una cierta notoriedad en el mundo literario. Será finalmente autor de multitud de cuentos y relatos (más de 300). Sus temas favoritos son los campesinos normandos, los pequeños burgueses, la mediocridad de los funcionarios, la guerra franco prusiana de 1870, las aventuras amorosas o las alucinaciones de la locura: La Casa Tellier (1881), Los cuentos de la becada (1883), El Horla (1887), a través de algunos de los cuales se transparentan los primeros síntomas de su enfermedad.
Son especialmente destacables sus cuentos de terror, género en el que es reconocido como maestro, a la altura de Edgar Allan Poe. En estos cuentos, narrados con un estilo ágil y nervioso, repleto de exclamaciones y signos de interrogación, se echa de ver la presencia obsesiva de la muerte, el desvarío y lo sobrenatural: ¿Quién sabe?, La noche, La cabellera o el ya mencionado El Horla, el cual pertenece al género de horror.
Publicó asimismo 5 novelas: Una vida (1883), la aclamada Bel-Ami (1885) o Fuerte como la muerte (1889), Pierre y Jean, Mont-Oriol y Nuestro Corazón
Escribió bajo varios seudónimos: Joseph Prunier en 1875, Guy de Valmont en 1878, Maufrigneuse de 1881 a 1885. Menos conocida es su faceta como cronista de actualidad en los periódicos de la época (Le Gaulois, Gil Blas, Le Figaro...) donde escribió numerosas crónicas acerca de múltiples temas: literatura, política, sociedad...etc.
Atacado por graves problemas nerviosos, síntomas de demencia y pánico hereditarios (reflejados en varios de sus cuentos como el cuento "Quién sabe", escrito ya en sus últimos años de vida) y a consecuencia de la sífilis, intenta suicidarse el 1 de enero de 1892.Luego de cuatro intentos suicidas en los que utilizaba navajas de afeitar para degollarse lo internan en la clínica parisina del Doctor Blanche, donde muere un año más tarde. Está enterrado en el cementerio de Montparnasse, en París.

Poema de Guy de Maupassant

TERROR

A cierto autor leía hasta muy tarde
era ya media noche y tuve miedo.
¿Miedo de qué ?, no sé, pero fue horrible.
Presentí entre jadeos y estertores
Que pronto iba a pasar algo terrible...
Detrás de mí, creí sentir entonces
una rara presencia a mis espaldas
con una risa atroz y muy nerviosa :
mas no escuchaba nada, ¡Qué tortura !
Sentir que alguien tocaba mis cabellos,
con su mano llegando hasta mi hombro,
sentir que iba a morir si lo escuchaba.
Cada vez más cercano se inclinaba
y yo para salvarme no quería
dar vuelta mi cabeza, ni moverme...
Giraban con horror mis pensamientos
como aves en un cielo de tormenta,
un sudor frío congelaba el cuerpo
y en aquel cuarto sólo se escuchaba
castañetear mis dientes atrozmente.

Y de repente se escuchó un crujido
y di un grito de horror enloquecido
como nunca se oyó salir de un pecho,
para caer de espaldas, yerto y tieso.

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