domingo, 29 de agosto de 2010

29-AGOSTO MANUEL MACHADO

MANUEL MACHADO
Poeta

"Llegar, ¡quién piensa! Caminar importa sin que se extinga la divina llama del arte largo en nuestra vida corta." Manuel Machado

29-08-1874

Manuel Machado Ruiz (Sevilla, 29 de agosto de 1874 – Madrid, 19 de enero de 1947) fue un poeta español, hermano de Antonio Machado con el que colaboró mucho. Fue uno de los más destacados representantes del Modernismo en España.

Manuel Machado era hijo de Antonio Machado Álvarez, conocido folclorista sevillano apodado «Demófilo», y de Ana Ruiz. Sus hermanos fueron el también poeta Antonio Machado y José Machado.
De su padre heredó el amor al carácter popular andaluz. Nacido en la calle de San Pedro Mártir nº20, su infancia transcurrió en el Palacio de las Dueñas, donde su familia había alquilado una de las estancias destinadas a particulares. Cuando Manuel tenía 9 años, la familia al completo se trasladó a Madrid, dado que el abuelo paterno había conseguido una cátedra en la Universidad Central. El deseo de todos era que los tres hermanos cursasen sus estudios en la Institución Libre de Enseñanza, dirigida por Francisco Giner de los Ríos, gran amigo del abuelo Manuel.

La familia se trasladó a Madrid y allí desarrolló sus estudios, que culminaron con una licenciatura de Filosofía y Letras. A partir de entonces, su familia volvió a Sevilla en pocas ocasiones, pero lo sevillano y lo andaluz siguieron siendo para él una referencia viva, aunque distante, por el amor de sus padres hacia su tierra.
En Madrid, Manuel empezó a dar a conocer sus primeras poesías y colaboró en diversos proyectos de la vida literaria madrileña junto con escritores como Francisco Villaespesa y Juan Ramón Jiménez.
Co-fundador el 11 de febrero de 1933 de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, creada en unos tiempos en que la derecha sostenía un tono condenatorio a los relatos sobre las conquistas y los problemas del socialismo en la URSS.

Con el paso de los años, llegó a ser director de la Biblioteca Municipal (hoy Biblioteca Histórica Municipal) y Museo Municipal. Creó varias revistas literarias de escasa duración y colaboró en periódicos diarios de Europa y América.
Contribuyó fervientemente a la poesía modernista, entendida en su vertiente más colorista, decadente y cosmopolita, dándole un matiz andalucista que hace de su poesía algo único.
A menudo se ha contrapuesto esta vertiente modernista a la Generación del 98.
En el año 1938 —en plena guerra civil— fue designado para ocupar un sillón en la Real Academia Española.

Los hermanos Manuel y Antonio escribieron juntos varias obras dramáticas de ambiente andaluz. Su obra más notable es La Lola se va a los Puertos, llevada al cine en dos ocasiones.
Otras obras de los Machado fueron La duquesa de Benamejí, La prima Fernanda, Juan de Mañara, Las adelfas, El hombre que murió en la guerra y Desdichas de la fortuna o Julianillo Valcárcel. La guerra civil los separó, situándolos en bandos opuestos.
Aunque la obra poética de ambos es muy distinta, se aprecian ciertos paralelismos. Así, ambos compusieron sendas poesías autobiográficas («Adelfos», de Manuel, y «Retrato», de Antonio), utilizando versos alejandrinos organizados en serventesios.

Al llegar a Madrid la sublevación de Franco, en el año 1939, Manuel dedicó al militar una poesía encomiástica, «Al sable del Caudillo». Esto le valió el reconocimiento del régimen. Tras la guerra se reincorporó a su cargo de director de la Hemeroteca y del Museo Municipal de Madrid, del que se jubiló al poco tiempo.1 Siguió escribiendo poesía, la mayor parte de carácter religioso. Su fe católica se reavivó durante su estancia en Burgos gracias a la devoción de su mujer y a la influencia de ciertos sacerdotes, como Bonifacio Zamora. El poeta continuó escribiendo panegíricos a diversas figuras y símbolos del franquismo, lo que le valió el desprecio de críticos y poetas posteriores, que lo consideraron un traidor a la causa republicana.
El 19 de enero de 1947 falleció en Madrid. Tras la muerte del poeta, su viuda ingresó en una congregación religiosa dedicada al cuidado de niños abandonados y enfermos.

Después vino el aperturismo español de los años 60 y 70, en donde ya se vislumbraba el final de la dictadura franquista. La juventud antifranquista dio de lado a los poetas amparados por el régimen y abrazó a los que murieron —o aún vivían— en el exilio. De este modo, la obra y la figura de Manuel Machado quedaron eclipsadas por las de Antonio Machado, más afines al gusto del momento.

http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Machado


Dos poemas de Manuel Machado

OCASO

Era un suspiro lánguido y sonoro
la voz del mar aquella tarde... El día,
no queriendo morir, con garras de oro
de los acantilados se prendía.

Pero su seno el mar alzó potente,
y el sol, al fin, como en soberbio lecho,
hundió en las olas la dorada frente,
en una brasa cárdena deshecho.

Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,

para mi amarga vida fatigada...
¡el mar amado, el mar apetecido,
el mar, el mar, y no pensar nada...!

LA LOLA

"La Lola se va a los Puertos.
La Isla se queda sola".
Y esta Lola, ¿quién será,
que así se ausenta, dejando
la Isla de San Fernando
tan sola cuando se va...?

Sevillanas,
chuflas, tientos, marianas,
tarantas, tonás, livianas...
Peteneras,
soleares, soleariyas,
polos, cañas, seguiriyas,
martinetes, carceleras...
Serranas, cartageneras.
Malagueñas, granadinas.
Todo el cante de Levante,
todo el cante de las minas,
todo el cante...
que cantó tía Salvaora,
la Trini, la Coquinera,
la Pastora...,
y el Fillo, y el Lebrijano,
y Curro Pabla, su hermano,
Proita, Moya, Ramoncillo,
Tobalo -inventor del polo-,
Silverio, Chacón, Manolo
Torres, Juanelo, Maoliyo...

Ni una ni uno
-cantaora o cantaor-,
llenando toda la lista,
desde Diego el Picaor
a Tomás el Papelista
(ni los vivos ni los muertos),
cantó una copla mejor
que la Lola...
Esa que se va a los Puertos
y la Isla se queda sola.

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