sábado, 11 de septiembre de 2010

11-SEPTIEMBRE MANUEL MUJICA LÁINEZ


MANUEL MUJICA LAINEZ
Escritor, biógrafo, crítico de arte, periodista

11-09-1910

Manuel Mujica Láinez (Buenos Aires, 11 de septiembre de 1910 - "El Paraíso" en Cruz Chica, Córdoba, 21 de abril de 1984) fue un escritor, biógrafo, crítico de arte y periodista argentino.

De ilustres y aristocráticos orígenes, era hijo de Manuel Mujica Farías y Lucía Láinez Varela. Su abuelo paterno, Eleuterio Santos Mujica y Covarrubias, descendiente nada menos que del fundador de Buenos Aires y Santa Fe, Juan de Garay, le inculcó el amor a la tierra natal; el materno, Bernabé Láinez Cané, el gusto por la literatura. Su abuela materna, Justa Varela, era sobrina de Juan Cruz y Florencio Varela.

En 1923, cuando su familia viajó Italia , Europa, el joven se educó durante dos años en París.

En 1932, había accedido como redactor al diario La Nación.
A punto de jubilarse como crítico de arte y columnista en ese diario, compró una quinta en las sierras de Córdoba en la que a menudo escapaba de los compromisos de Buenos Aires en pos de tranquilidad para escribir.
Al fin, en 1969, el escritor y su familia se trasladaron a la zona de Cruz Chica en La Cumbre, Córdoba, a una antigua casona de estilo colonial español, rodeada por un importante parque, "El Paraíso".

En 1936, publicó Glosas castellanas, una serie de ensayos, la mayoría de los cuales se centra en el Quijote.
Tres años después, publicó Don Galaz de Buenos Aires.
Le siguen las biografía de su antepasado Miguel Cané (Padre), en 1942, más las de Hilario Ascasubi: Aniceto, el Gallo (1943) y de Estanislao del Campo: Anastasio, el Pollo (1947).
En 1949, publicó un libro de cuentos, Aquí vivieron, en torno a una quinta de San Isidro.
Su segundo libro de cuentos, Misteriosa Buenos Aires, se ambientó también en la Capital de la Argentina y su historia desde la fundación, en la que mezcla personajes típicos ficticios con hechos y personajes reales.
Le siguió una serie de libros sobre la sociedad porteña de su época, con un tinte que algunos consideraron decadente: Los ídolos, La casa, Los viajeros, Invitados en El Paraíso.

Con Bomarzo, inició un nuevo ciclo de obras eruditas y fantásticas en el molde de la novela histórica. Es una historia sobre el Renacimiento italiano narrada por un muerto, Pier Francesco Orsini, el noble jorobado que dio nombre a los famosos y extravagantes jardines italianos de Bomarzo. En esta novela puede asistirse a la coronación de Carlos I de España, a la batalla de Lepanto, pasando por las poco edificantes costumbres de Papas y personajes de la época y crímenes de copa y puñal.
La obra ha dado argumento a una ópera premiada y reconocida en el mundo con música de Alberto Ginastera y cuyo libreto compuso el mismo Mujica Láinez. Se estrenó en Washington en 1976 y fue prohibida por la dictadura Argentina.
El unicornio fue ambientada en la Edad Media francesa de los trovadores. Su protagonista es el hada Melusina, víctima de una maldición que le da, todos los sábados, cuerpo de serpiente y alas de murciélago; testigo de los avatares de la época de las Cruzadas, sigue las peripecias de su prole de Lusignan hasta la toma de Jerusalén por Saladino.
Le suceden Crónicas reales, y De milagros y melancolías.
Ya en La Cumbre, Córdoba, escribió Cecil, El laberinto, otra novela histórica protagonizada por "Ginés de Silva", el chico que, en la parte inferior del cuadro El entierro del Conde de Orgaz de El Greco sostiene un cirio encendido, mira al espectador y presenta la escena; según algunos autores, era Juan Manuel, el hijo de El Greco.
Esta novela muestra la España en tiempos de Felipe II, su esplendor y su miseria, antes de que el protagonista partiera hacia América. Éste declara ser hijo de la ilustre fregona cervantina, y sobrino del Caballero de la mano en el pecho, y con esos mimbres presentará a personajes que van desde Lope de Vega al Inca Garcilaso, pasando por Fray Martín de Porres o Juan Espera-en-Dios, el Judío Errante (que, de una forma u otra, aparece en todas las obras de la tetralogía formada por Bomarzo, El unicornio y El escarabajo).

Otros libros son El viaje de los siete demonios, Sergio, Los cisnes, El brazalete, El Gran Teatro y Un novelista en el Museo del Prado.
Todavía publicó otra novela histórica, El escarabajo, sobre un anillo egipcio que es, a la vez, el narrador de la historia de todos sus posesores, desde la reina Nefertari hasta una millonaria estadounidense, pasando por la mano de uno de los asesinos de Julio César o la de Miguel Ángel, entre otros.
Sus libros han sido traducidos a más de quince idiomas.
Se le deben, además, traducciones de los Sonetos de William Shakespeare y de piezas de Racine, Molière y Marivaux.

La prosa de Mujica Láinez ha sido considerada "fluida y culta, de sabor algo arcaico y preciosista; rehuye la palabra demasiado común, sin buscar sin embargo la desconocida para el lector". Es en especial hábil en reconstruir ambientes, gracias a un dotado talento descriptivo y una gran formación como crítico de arte, aparte de su rica inventiva.
El autor, seducido por las doctrinas esotéricas, creía con firmeza en la reencarnación y declaró escribir "para huir del tiempo". Ese es el tema de la mayor parte de sus obras.
En su narrativa pueden establecerse dos vertientes principales: el tema argentino (La casa, Los viajeros, Invitados en El Paraíso, El Gran Teatro) y las novelas históricas (Bomarzo, El unicornio, El laberinto y El escarabajo).
Se sintió igual de gustoso en el cuento (Aquí vivieron; Misteriosa Buenos Aires; Crónicas reales; Un novelista en el Museo del Prado y Cuentos completos) que en la novela.
Se ha dicho que su obra maestra es Bomarzo (1962)

http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Mujica_L%C3%A1inez

Fragmento de "Bomarzo" de Manuel Mujica Láinez

" He ahí lo que debía relatar en Bomarzo, pero no a través de los frescos efímeros de Jacopo del Duca, cuya posibilidad quedaría abandonada para siempre en el entrecruzamiento de los andamios, en una desierta galería del castillo, sino utilizando las rocas perennes del bosque. El bosque sería el Sacro Bosque de Bomarzo, el bosque de las alegorías, de los monstruos. Cada piedra encerraría un símbolo y, juntas, escalonadas en las elevaciones donde las habían arrojado y afirmado milenarios cataclismos, formarían el inmenso monumento arcano de Pier Francesco Orsini. Nadie, ningún pontífice, ningún emperador, tendría un monumento semejante. Mi pobre existencia se redimiría así, y yo la redimiría a ella, mudado en un ejemplo de gloria. "

El Poder de la Palabra
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