viernes, 24 de septiembre de 2010

24-SEPTIEMBRE RAMON DE CAMPOAMOR


"La amistad es un amor que no se comunica por los sentidos." Ramón de Campoamor. Poeta del Realismo

24-09-1817


Nació en Navia, Asturias, el 24 de septiembre de 1817, el mismo año que José Zorrilla, con quien con frecuencia fue comparado. Su padre era un modesto campesino y su madre una rica hacendada del concejo. Fue criado por una tía soltera, hermana de su madre, la cual le facilitó los estudios primarios en un pazo que ésta poseía en Piñera, Navia. A los 9 años comienza sus estudios secundarios que cursa en Puerto de Vega donde transcurre su adolescencia. No fue esta una época feliz para él, ya que padeció las rígidas restricciones morales que le imponían los dómines:

El Infierno del Dante era un mal aprendiz en comparación con los retorcidos inventos de castigos infernales que me metían los clérigos enseñantes en mi tierna y sensible cabecita infantil. Todo el curso de mis primeros años ha sido un sueño tenebroso, del cual creo que todavía no he acabado de despertar.
Cursó estudios de filosofía en Santiago de Compostela; de lógica y matemáticas, en el convento de Santo Tomás de Madrid. Y a los 18 años se traslada a Torrejón de Ardoz, Madrid para ingresar en el seno de la Compañía de Jesús.

Poco tiempo después, abandonado este falso conato religioso, se matricula en la universidad madrileña en medicina, pero tampoco le duró este empeño; un catedrático le aconsejó con vehemencia dedicarse a la literatura, ya que creyó descubrir en él la natural inclinación a las letras más que a las ciencias (vomitaba en las disecciones). Solamente no le disgustaba la lectura y la escritura (pasaba largas horas leyendo clásicos en la Biblioteca Nacional), por lo que se consagró al fin al periodismo y a la literatura. Espronceda le tomó bajo su patronazgo y su primera poesía data de 1837: colabora en publicaciones románticas como El Alba y No me olvides y fue redactor de Las Musas (1837), El Correo Nacional (1838) y El Español (1845); dirigió El Estado en 1856.

A la edad de 20 años, en 1838, publica la primera obra impresa: Una mujer generosa, una comedia en dos actos que no llegó a ser estrenada en teatro; otras obras dramáticas suyas fueron El castillo de Santa María (1838) y la comedia Una mujer generosa; por esos años escribió también piezas como La fineza del querer o El hijo de todos; ejerció de dramaturgo palatino en el México de Maximiliano y tras un intervalo más o menos largo, en 1870 escribió la que es tal vez su obra más conocida, Guerra a la guerra, a la que siguieron el drama sacro El hombre Dios (1871) y la zarzuela Jorge el guerrillero, escrita en colaboración con Navarro, las comedias Moneda falsa y Cuerdos y locos, y el drama Dies irae (1873). Con Fuentes escribió Las penas del purgatorio (1878) y ya en la década de los ochenta termina su carrera dramática dedicándose a los monólogos (Cómo rezan las solteras, El amor o la muerte, El confesor confesado).

También en 1838 había empezado su carrera como poeta; publica sus primeros versos románticos en el libro Ternezas y flores; pero es en Ayes del alma (1842), su segundo libro lírico, cuando empieza a alejarse del Romanticismo, aunque todavía continúan en él los resabios de Espronceda; en otro libro, Fábulas se hallan ya prefigurados y con sus caracteres esenciales los tres géneros que han de ser creados y cultivados por el poeta, us personalísimas doloras, pequeños poemas y humoradas, que le adscriben a la estética del Realismo. El propio autor define así estos géneros:

¿Qué es una humorada? Un rasgo intencionado ¿Y dolora? Una humorada convertida en drama ¿Y pequeño poema? Una dolora amplificada.
En otra ocasión señaló que la "dolora" es una composición poética "en la cual se debe hallar unida la ligereza con el sentimiento y la concisión con la importancia filosófica". Pero en Campoamor la filosofía y el intelectualismo ahogaron con frecuencia al poeta; las más de sus doloras reflejan su postura escéptica ante un mundo donde sólo domina el egoísmo.

Como filósofo Ramón de Campoamor fue un hombre fecundo; tradicionalista y moderado en política, le atraía especialmente el positivismo. La filosofía era acaso su vocación verdadera. Se topó con la polémica desde su primer libro de este género en 1846, Filosofía de las leyes, el cual, según La Censura, contenía "proposiciones contrarias a la doctrina católica, erróneas o inductivas a error, falsas, inmorales y ofensivas e injuriosas a nuestra religión y a sus santas instituciones".

Campoamor emprendió también una carrera política que no le entusiasmaba demasiado. A finales de la década de los 40 se afilia al Partido Moderado siguiendo sus ideas políticas que consistían en un gran fervor por la reina Isabel II y, en general, hacia la monarquía como forma de organización del Estado. Es nombrado auxiliar del Consejo Real en 1846, en 1847 es nombrado gobernador civil de la provincia de Castellón y poco más tarde de Alicante, donde realiza grandes obras urbanísticas como el Paseo que lleva su nombre y que donó a la ciudad. Fue nombrado Hijo Adoptivo de Alicante. Por esa época se casa con Guillermina O'Gorman, una joven dama de acomodada familia irlandesa, cuya cuantiosa dote le convirtió, si no lo era ya, en un acaudalado burgués afligido por la gota. La boda se realizó en la antigua Ermita del Fabraquer, situada en San Juan de Alicante, y no dio lugar a hijos; en 1850 es elegido para ocupar un escaño en el Congreso de los Diputados y se le da el cargo de gobernador civil de Valencia en 1851, en el que está hasta 1854; es elegido de nuevo diputado a Cortes por el partido conservador en 1857 y luego nombrado director general de Beneficencia y Sanidad, consejero de Estado, académico de la Lengua "E mayúscula" desde 1861, senador del reino...

Llegó a ser conocido y admirado en España y y toda Hispanoamérica; él siempre se negó a ser coronado como tal, y no dejaba de reconocer las molestias que eso le suponían:

Las hijas de las madres que amé tanto
me besan ya como se besa a un santo
El 11 de febrero de 1901 falleció en Madrid a la edad de 83 años. Sus restos se encuentran en el cementerio de San Justo de Madrid.

Sus Obras completas (Madrid 1901-1903, 8 vols.) fueron preparadas por sus amigos Urbano González Serrano, Vicente Colorado y Mariano Ordóñez.

La poesía de Ramón de Campoamor es la clásica del Realismo literario español; se caracteriza por su deliberado prosaísmo, que rehúye conscientemente la belleza de toda idealización; como tal resultó muy innovadora en su época, y anuncia un retorno al lenguaje llano y castizo de la prosa del Juan de Mairena y el verso filosófico de Antonio Machado, pero su falta de cuidado formal se aviene mal con su presunta vocación filosófica y no ha resistido la prueba del tiempo, por lo que fue detestado por el Modernismo posterior a causa de su nulo esteticismo, y por la Generación del 98 por su carácter burgués y vulgar y su impronta decimonónica. En Poética expresó su concepto de la lírica en general:

La poesía es la representación rítmica de un pensamiento por medio de una imagen, y expresado en un lenguaje que no se puede decir en prosa ni con más naturalidad ni con menos palabras... Sólo el ritmo debe separar al lenguaje del verso del propio de la prosa... Siéndome antipático el arte por el arte y el dialecto especial del clasicismo, ha sido mi constante empeño el de llegar al arte por la idea y el de expresar ésta en el lenguaje común, revolucionando el fondo y la forma de la poesía.

http://es.wikipedia.org/wiki/Ram%C3%B3n_de_Campoamor

EL AMAR Y EL QUERER

A la infiel más infiel de las hermosas
un hombre la quería y yo la amaba;
y ella a un tiempo a los dos nos encantaba
con la miel de sus frases engañosas.

Mientras él, con sus flores venenosas,
queriéndola, su aliento empozoñaba,
yo de ella ante los pies, que idolatraba,
acabadas de abrir echaba rosas.

De su favor ya en vano el aire arrecia;
mintió a los dos, y sufrirá el castigo
que uno le da por vil, y otro por necia.

No hallará paz con él, ni bien conmigo
él, que sólo la quiso, la desprecia;
yo, que tanto la amaba, la maldigo.

CANTARES

¡Ay! ¡Ay!
Más cerca de mí te siento
cuando más huyo de ti,
pues tu imagen es en mí,
es en mí,
sombra de mi pensamiento,
sombra de mi pensamiento.
¡Ay! Vuélvemelo a decir,
vuélvemelo a decir
pues embelesado ayer
te escuchaba sin oír
y te miraba sin ver,
y te miraba sin ver. ¡Ay!
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