sábado, 23 de octubre de 2010

20-OCTUBRE ARTHUR RIMBAUD


"De mis ancestros conservo los ojos celestes, el cerebro estrecho y la imprudencia de lucha." Arthur Rimbaud
Poeta

20-10-1854

Jean Nicolas Arthur Rimbaud (Charleville, 20 de octubre de 1854 – Marsella, 10 de noviembre de 1891) fue un poeta francés, adscrito unas veces al movimiento simbolista, junto a Mallarmé, y otras al decadentista, junto a Verlaine.

Nació en el seno de una familia de la clase media rural de Charleville-Mézières, en el departamento de las Ardenas, en el noreste de Francia, en la calle conocida hoy como Bérégovoy. Su padre, Frédéric Rimbaud, era capitán del ejército en la guarnición de Mézières y participó en la campaña de Argelia, donde obtuvo la Legión de Honor. Se casó con Vitalie Cuif, una joven natural de Chuffilly-Roche, aldea cercana a Attigny, y se instalaron en Charleville. Tuvo con ella cinco hijos: Frédéric, Arthur, Victorine, Vitalie e Isabelle, antes de abandonar a su familia cuando Arthur tenía siete años. En la familia de Rimbaud se recuerda a la madre como una persona autoritaria, rígida educadora y con gran afán de respetabilidad. Prohibió a sus hijos jugar en la calle con los hijos de los obreros, y el domingo iban todos en fila a la iglesia cerrando la madre la marcha. Rimbaud detestaba la tiranía materna y se fugaba con frecuencia, pero siempre volvía al redil en Charleville donde, siendo todavía un jovenzuelo, se aburría mortalmente.

Estudiante inquieto y burlón, era sin embargo superdotado y brillante: A los quince años ya había ganado todo tipo de premios de redacción y compuesto originales versos y diálogos en latín. Tras un concurso de composición latina sobre el tema de Yugurta, el profesor Desdouets dirá de él: «Nada banal germina dentro de esta cabeza. Será un genio del Mal o un genio del Bien». En 1870 conoció a un nuevo joven maestro de retórica, Georges Izambard, que se convirtió en su primer mentor literario; los originales versos en francés del poeta alcanzaron rápidamente una calidad máxima, dentro de una estética parnasiana. En una de sus frecuentes huidas, es posible que participase brevemente en la Comuna de París, en 1871, aunque es muy poco probable según las cartas que han sobrevivido de esas fechas, lo cual habría retratado en su poema L´Orgie parisienne ou Paris se repeuple (La orgía parisina o París se repuebla), aunque parece más probable que extrajera el poema de lo publicado en periódicos de la época ya que no aporta datos de carácter personal. Para entonces, su conducta se había vuelto caótica e irreverente; había comenzado a beber y se divertía conmocionando a los burgueses locales con sus vestimentas andrajosas, sus pintadas de «Muera Dios» en las iglesias y su cabello largo.
La biografía de Rimbaud está bien documentada gracias a la conservación de sus cartas, cuyas ediciones han iluminado a todos los biógrafos. En una carta de 24 de mayo de 1870 enviada al representante de Le Parnasse Contemporain, Théodore de Banville, Arthur, que sólo contaba entonces 15 años, afirma querer ser «parnasiano o nada». En su carta adjuntaba varios poemas, (Ophélie, Sensation, Soleil et chair), a fin de obtener su apoyo o el del editor Alphonse Lemerre. Al mismo tiempo escribía a Izambard y Paul Démeny sobre su método para lograr la trascendencia poética, o el poder visionario, a través de «una larga, inmensa y racional locura de todos los sentidos» (Les Lettres du Voyant, Las cartas del vidente). Fue en estas dos cartas donde escribió su célebre frase «Yo es otro», que ilustra brillantemente el proceso creativo.

Rimbaud fue convencido por su amigo Charles Auguste Bretagne a escribirle una carta a Paul Verlaine, un eminente poeta simbolista, después de no haber obtenido respuesta de otros poetas. Rimbaud envió a Verlaine dos cartas con varios de sus poemas, incluyendo el enigmático "Le Dormeur du Val" y "El barco ebrio". Verlaine quedó intrigado por el talento de Rimbaud y le respondió diciendo: "Ven, querida gran alma. Te esperamos, te queremos". Junto a la carta mandó un boleto de tren a París. Rimbaud llegó a finales de septiembre de 1871 atendiendo la invitación de Verlaine y pasó a vivir con Verlaine y su esposa. Verlaine estaba casado con Mathilde Mauté, la cual tenía diecisiete años y estaba embarazada. En recopilaciones posteriores, Verlaine se expresó de Rimbaud como "Un joven con la cabeza de niño, con cuerpo adolescente aun en crecimiento y cuya voz, tenía altos y bajos como si fuera a quebrarse."
Rimbaud y Verlaine iniciaron rápidamente una tormentosa relación sentimental. Verlaine ya había tenido experiencias homosexuales antes, sin embargo, no se sabe si ésta era la primera de Rimbaud. Durante el tiempo que estuvieron juntos, llevaron una salvaje vida disoluta de vagabundos, embriagados de ajenjo y hachís. Así escandalizaron a la elite literaria parisina, indignada en particular por el comportamiento de Rimbaud, auténtico arquetipo del enfant terrible. A lo largo de este período continuó escribiendo sus contundentes y visionarios versos modernos. La tempestuosa relación homosexual entre Rimbaud y Verlaine los condujo a Londres en septiembre de 1872, abandonando el último de ellos a su esposa e hijo pequeño (a quienes solía maltratar en extremo durante las iras causadas por el alcohol). Rimbaud y Verlaine vivieron en una considerable pobreza en Bloomsbury y en Camden Town, viviendo de dar clases y de una pequeña mensualidad dada por la madre de Verlaine.5 Rimbaud pasó sus días en el Museo Británico, donde "la calefacción, la iluminación, las plumas y la tinta eran gratis."
En julio de 1873, después de una pelea en extremo violenta en la mansión sita en el 1000 de la Rue de Brasseurs de Bruselas, Verlaine le disparó en la muñeca a Rimbaud. Temiendo por su vida, Rimbaud llamó a la policía. Verlaine fue arrestado y sometido a un humillante examen médico legal, luego de que se considerara la comprometedora correspondencia y las acusaciones de la esposa de Verlaine respecto de la naturaleza de la amistad entre los dos hombres. El juez fue inmisericorde y, a pesar de que Rimbaud retiró la denuncia, Verlaine fue condenado a dos años de prisión.
Rimbaud regresó a Charleville y completó su idea de su obra Une Saison en Enfer (Una temporada en el infierno), en prosa, ampliamente reconocida como una de las obras pioneras del simbolismo moderno, y como una descripción de aquel drôle de ménage («pareja infernal»), cual fue la vida con Verlaine, su pitoyable frère («pesaroso hermano»), la vierge folle («la virgen demente») de quien él era l´époux infernale («el esposo infernal»). En 1874 regresó a Londres, en compañía del poeta Germaine Nouveau, y terminó de escribir sus controvertidas Illuminations, que incluyen los primeros dos poemas franceses en verso libre.

Rimbaud y Verlaine se encontraron por última vez en 1875, en Alemania, después de que éste recuperara la libertad y tras su simulada conversión al catolicismo. Pero este encuentro no salió del todo bien, tomando en cuenta el hecho de que Verlaine salió del sitio de la reunión con cortaduras de navaja en la cara. Para entonces Rimbaud había abandonado la escritura y había optado por una vida estable de trabajo, harto ya de su salvaje existencia anterior, según algunos han afirmado, o en razón de que había decidido volverse rico e independiente, para después poder ser un poeta y hombre de letras libre de penurias económicas, según especulan otros.
Continuó viajando extensamente por Europa, mayoritariamente a pie. En el verano de 1876, se enroló como soldado en el ejército holandés para viajar gratis a Java (Indonesia), donde rápidamente desertó, regresando a Francia en barco. Viajó a Chipre y, en 1880, finalmente se radicó en Adén (Yemen), como empleado de cierta importancia en la Agencia Bardey. Allí tuvo varias amantes nativas; por un tiempo vivió con una abisinia.
En 1884 dejó ese trabajo y se transformó en mercader cuentapropista en Harar, en la actual Etiopía. Hizo una pequeña fortuna como traficante de armas; hasta que en su rodilla derecha se desarrolló una sinovitis que degeneró en carcinoma; lo cual le forzó a regresar a Francia el 9 de mayo de 1891, donde días después le amputaron la pierna. Finalmente, seis meses después, el 10 de noviembre de 1891, murió en Marsella (Francia) a la edad de 37 años.

http://es.wikipedia.org/wiki/Arthur_Rimbaud

UNA TEMPORADA EN EL INFIERNO
(Fragmento)

Antaño, si mal no recuerdo, mi vida era un festín
Donde todos los corazones se abrían, donde corrían
Todos los vinos.

Una noche, senté a la Belleza en mis rodillas. -Y
La encontré amarga.- Y la injurié.
Tomé las armas contra la justicia.
Huí. ¡Oh brujas, oh miserias, oh rencor a vosotros
Fue confiado mi tesoro!

Logré que se desvaneciera de mi espíritu toda
esperanza humana. Salté sobre toda alegría, para
estrangularla, con el silencioso salto de la bestia feroz.
Llamé a los verdugos para morder, al morir, la
Culata de sus fusiles. Llamé a las plagas para ahogarme
Con arena, con sangre. La desgracia fue mi dios.
Me revolqué en el fango. Me sequé con el aire del
crimen. Y jugué unas cuantas veces a la demencia.
Y la primavera me trajo la horrible risa del idiota.

Pero, hallándome recientemente a punto de lanzar
el último gallo, se me ocurrió buscar la llave del
Antiguo festín, donde quizá recuperara el apetito.
La caridad es esa llave. -¡Esta inspiración demuestra
Que he soñado!
"Seguirás siendo hiena, etc....", exclama el
demonio que me coronó con tan amables amapolas.
"Gana la muerte con todos tus apetitos, y tu egoismo,
y todos los pecados capitales."

Ah, demasiado harto estoy de eso: -Pero, querido
Satán, te conjuro: ¡una pupila menos irritada!
Y, en espera de algunas pequeñas infamias que se
Demoran, para ti que prefieres en el escritor la ausencia
De facultades descriptivas o instructivas, desprendo
Estas horrendas hojas de mi cuaderno de condenado.

AURORA

Abracé a la aurora del verano.
Nada se movía aún en la faz de los palacios. El
Agua estaba muerta. Los campos de sombras
No abandonaban el camino del bosque. Anduve, y despertaron
Los hálitos vivientes y tibios, y las piedras preciosas
miraron, y las alas se alzaron din ruido.
La primera aventura fue, en el sendero ya henchido
de frescos y pálidos destellos, una flor que me dijo
Su nombre.
Reí al salto de agua rubio que se desgreñó
A través de los abetos: en la cima plateada reconocí
a la diosa.
Entonces retiré uno a uno los velos. En el camino,
Agitando los brazos. A través de la llanura, donde
la denuncié al gallo. En la gran ciudad, ella huía
entre los campanarios. Y las cúpulas, y yo la perseguí
corriendo como un mendigo sobre los muelles
de mármol.
En lo alto del camino, cerca de un bosque
De laureles, la rodeé con sus velos amontonados y sentí
Algo de su inmenso cuerpo. L aurora y el niño cayeron
Al pie del bosque.
Al despertar era mediodía.

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