martes, 26 de octubre de 2010

26-OCTUBRE MIGUEL OTERO SILVA

MIGUEL OTERO SILVA
Escritor, periodista, político

26-10-1908

Obras: Fiebre - Casas muertas - Cuando quiero llorar no lloro - Lope de aguirre. príncipe de la libertad - La piedra que era Cristo - La mar que es morir (poesía)

Miguel Otero Silva (n. Barcelona, Venezuela, 26 de octubre de 1908 — m. Caracas, 28 de agosto de 1985) fue un escritor, periodista y político venezolano.

Nació el 26 de octubre de 1908 en el estado Anzoátegui en Venezuela. Con una familia humilde, su padre fue Enrique Otero Vizcarrondo y su madre, quien murió cuando Miguel Otero Silva aún era pequeño, fue Mercedes Silva Pérez.

Desde siempre marxista, leía la Biblia desde niño a pesar de no pertenecer a un culto definido, más bien próximo al ateísmo. A través de la literatura y el periodismo, relató numerosas páginas de la historia venezolana del siglo XX.

Formó parte de la Generación del 28, fue crítico de arte y un acalorado seguidor del béisbol. Poseía un fino humor y se autoproclamaba gran amigo del merengue, pero confesó en una oportunidad que no era muy diestro a la hora de conseguir pareja. Sin embargo, se casó después de haber cumplido los 40 años con María Teresa Castillo, con quien tuvo dos hijos.

Nunca terminó la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad Central de Venezuela porque decidió cambiar los números por las letras al verse sumamente interesado por el periodismo. Fundó el diario El Nacional y se fue haciendo un extenso repertorio de entrevistas, noticias, reportajes y crónicas e impulsó el género de la mancheta en Venezuela. En 1979, recibe el Premio Lenin de la Paz, equivalente soviético del Premio Nobel de la Paz, siendo el único venezolano en haberlo recibido.

Miguel Otero Silva muere en Caracas el 28 de agosto de 1985. Dejó a su muerte un amplio legado literario que abarca desde obras de teatro hasta poemas, legado que ha merecido la admiración de autores tan conocidos como Pablo Neruda y Gabriel García Márquez.

http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Otero_Silva

EL AIRE YA NO ES AIRE

El aire ya no es aire, sino aliento;
el agua ya no es agua, sino espejo,
porque el agua es apenas tu reflejo
y ruta de tu voz es sólo el viento.

Ya mi verso no es verso, sino acento;
ya mi andar no es andar, sino cortejo,
porque vuelvo hacia ti cuando te dejo
y es sombra de tu luz mi pensamiento.

Ya la herida es floral deshojadura
y la muerte es fluencia de ternura
que a ti me liga con perpetuos lazos:

tornóse en rosa espléndida la herida
y ya no es muerte, sino dulce vida,
la muerte que me das entre tus brazos.

SIEMBRA

Cuando de mí no quede sino un árbol,
cuando mis huesos se hayan esparcido
bajo la tierra madre;
cuando de ti no quede sino una rosa blanca
que se nutrió de aquello que tú fuiste
y haya zarpado ya con mil brisas distintas
el aliento del beso que hoy bebemos;
cuando ya nuestros nombres
sean sonidos sin eco
dormidos en la sombra de un olvido insondable;
tú seguirás viviendo en la belleza de la rosa,
como yo en el follaje del árbol
y nuestro amor en el murmullo de la brisa.

¡Escúchame!
Yo aspiro a que vivamos
en las vibrantes voces de la mañana.

Yo quiero perdurar junto contigo
en la savia profunda de la humanidad:
en la risa del niño,
en la paz de los hombres,
en el amor sin lagrimas.

Por eso,
como habremos de darnos a la rosa y al árbol,
a la tierra y al viento,
te pido que nos demos al futuro del mundo…

POEMA DE TU VOZ

Tu voz puebla de lirios
los barrancos soleados donde silban mis versos de combate.
Tu voz siembra de estrellas y de azul
el cielo pequeñito de mi alma.
Tu voz cae en mi sangre
como una piedra blanca en un lago tranquilo.
En mi pecho amanecen pájaros y campanas
cuando muere el silencio para nacer tu voz.
Amo tu voz cuando cantas
y hay un temblor de nidos y de bosques en tu garganta blanca.
Amo tu voz cuando cantas
y te estremece el ritmo de las fuentes que bajan de la montaña.
Amo tu voz cuando cantas
y sacude tu voz la ternura fecunda
de las brisas que transportan el polen en las tardes de primavera.
Amo tu voz cuando estás en silencio
porque el silencio es un sutil presagio de tu voz.
Y amo tu voz con un amor intenso como la muerte
cuando ella se deshoja en palabras confusas,
en palabras mojadas de tu aroma y tu sangre,
en menudas palabras que en la sombra me buscan
como niños perdidos,
en palabras quemantes como llamas azules,
en el tibio murmullo que no llega a palabra.
Amo tu voz intensamente en el corazón de la medianoche.
Cuando tu voz se abrasa en la selva incendiada de nuestro amor

http://www.vivir-poesia.com/miguel-otero-silva/

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