lunes, 8 de noviembre de 2010

08-NOVIEMBRE MARGARET MITCHELL


"Después de todo, mañana es otro día"
Margaret Mitchell
Escritora

08-11-1900

Obra: Lo que el viento se llevó

Margaret Mitchell (*Atlanta, Estados Unidos, 8 de noviembre de 1900 – Ibídem, 16 de agosto de 1949) nació y murió en Atlanta, ciudad que influiría en su única obra Lo que el viento se llevó, una de las novelas más populares de la historia de la literatura, que el director de cine Victor Fleming inmortalizaría en la pantalla en 1939.

Mitchell estudió en el Smith College y más tarde trabajó como articulista y redactora del Journal de Atlanta durante 4 años, de 1922 a 1926, fecha en que comenzó a escribir su popular novela, que no finalizará hasta diez años después. Este retrato romántico de la vida en el sur de Estados Unidos durante la Guerra de Secesión Americana contada a través de la historia de una familia georgiana se convirtió de inmediato en un best seller y recibió el premio Pulitzer en 1937 su carácter era muy parecido al de la heroína de su novela Scarlett O'Hara, viviendo romances en la tónica de la misma. Hasta 1949 se habían impreso de la obra 8.000.000 de ejemplares y ha sido traducida a 30 idiomas. Años más tarde, en 1949, Margaret Mitchell falleció junto con su marido atropellados por un taxi, conducido por un tal Hugh Gravitt, que pasaba a toda velocidad, el incidente fue comentado como una gran tragedia.

Fragmento de "Lo que el viento se llevó" de Margaret Mitchell

" Hubo una tierra de caballeros y campos de algodón llamada el Antiguo Sur. En este bonito mundo, el valor hizo su última reverencia. Aquí fueron vistos los últimos reyes y sus bellas damas, de amos y de esclavos. Vistos ahora sólo en libros, ya que no es más que el recuerdo de un sueño, una civilización que el viento se llevó.
(...)
Scarlett O'Hara no era bella, pero poco lo notaban los hombres cuando eran atrapados por sus encantos como los gemelos Tarleton lo fueron. En su rostro se mezclaban bruscamente los delicados rasgos de su madre, una aristócrata costera de ascendencia francesa, y los pesados rasgos de su pintoresco padre irlandés. Pero era una cara que atrapaba, de barbilla puntiaguda, y mandibula cuadrada. Sus ojos eran de un verde pálido sin un toque de almendra, estrellados con erizadas pestañas negras y ligeramente inclinadas al final. Sobre ellas sus gruesas cejas oscuras inclinadas hacia arriba, producían una asustadiza línea oblicua en su piel blanca de magnolia, esa piel tan apreciada por las mujeres del sur y tan cuidadosamente guardada con sombreros, velos y guantes del caliente sol de Georgia. "

El Poder de la Palabra
www.epdlp.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario