martes, 16 de noviembre de 2010

15-NOVIEMBRE BALDOMERO FERNANDEZ MORENO



"Ante la poesía, tanto da temblar como comprender"
Baldomero Fernandez Moreno
Poeta

15-11-1886

Baldomero Fernández Moreno (San Telmo, Buenos Aires, Argentina, 1886 - 1950) fue un poeta argentino. Su poesía, universal y hondamente nacional al mismo tiempo, ha inmortalizado la estética de los barrios porteños y la cálida placidez de las provincias y sus características rurales.

Su soneto más recordado es Setenta balcones y ninguna flor. Cabe mencionar también Una estrella, El poeta y la calle o La vaca muerta o sus libros de poemas Versos de Negrita, Intermedio Provinciano y Ciudad.

Su infancia en España y su admiración por Antonio Machado también determinaron su obra, ajena al modernismo en boga.
Publica su primer libro en 1915 (Las Iniciales Del Misal) teniendo 29 años. Su obra pertenece al denominado Sencillismo.

Murió el 7 de junio de 1950, con 64 años, por un derrame cerebral.

La casa donde vivió en el barrio de Flores Sur en la ciudad de Buenos Aires aún se conserva y en su homenaje se ha bautizado con su nombre a una calle de esa zona de la ciudad. En esa hermosa y señorial casona, una placa de bronce en el frente recuerda que allí vivió el poeta. Concretamente, se encuentra en una esquina con robustas rejas, sobre Francisco Bilbao y Rivera Indarte.

Baldomero Fernández Moreno nació el 15 de septiembre en Buenos Aires, Argentina en 1886. Poeta argentino, considerado uno de los más importantes exponentes de la corriente o tendencia denominada sencillismo. Hijo de padres españoles, vivió años en España, donde estudió Humanidades. En 1899 regresó a Argentina e inició un lento aprendizaje literario, a la vez que avanzó y concluyó sus estudios de Medicina, profesión que ejerció en paralelo a su vocación poética. Fue colaborador en periódicos y revistas, obtuvo el Premio Nacional y el Municipal de Literatura y fue miembro de la Academia Argentina de Letras.

Fernández Moreno dio su propia versión de una poesía ciudadana y porteña; con su primer libro, Las iniciales del misal (1915), obra ya madura, señaló un alejamiento de las características más ostentosas del modernismo a favor de una lírica llana, realista, sin patetismo ni delectación metafórica, lo que se denominó sencillismo. Éste, logrado por la disciplina que se impuso, le dio un curioso aire clásico en la forma y de modernidad en la inquietud espiritual que transmitía su contenido.

El sencillismo no puede ser entendido como un movimiento literario en el sentido tradicional del término, aun cuando otros escritores, como Alfredo Bufano, Pedro Herreros y Miguel Camino, hayan seguido y profundizado esta tendencia poética. En líneas generales, el sencillismo es una forma de observar y apreciar la realidad en las cosas cotidianas y sencillas, sustrayéndolas al intento de profundizar en aspectos abstractos y utilizando un lenguaje sin florilegios eruditos. La crítica literaria ha destacado el hallazgo por parte de Fernández Moreno de un camino auténtico y propio dentro de la poesía argentina, con una inflexión singular y espontánea.
Fallece en 1950 en buenos Aires, Argentina su ciudad natal.

http://es.wikipedia.org/wiki/Baldomero_Fern%C3%A1ndez_Moreno

AROMAS

Cuando regreso a casa no me lavo las manos
si es que he estado contigo un instante no más,
el aroma retengo que tú dejas en ellas
como una joya vaga o una flor ideal.

Por aquí huelo a rosas y por allá a jazmines,
alientos de tus ropas, auras de tu beldad,
aproximo una silla y me siento a la mesa
y sabe a ti y a trigo el bocado de pan.

Y todo el mundo ignora por qué huelo mis manos
o las miro a menudo con tanta suavidad,
o las alzo a la luna bajo las arboledas
como si fueran dignas de hundirse en tu cristal.

Y así hasta media noche cuando vuelvo rendido
pegado a las fachadas y me voy a acostar,
entonces tengo envidia del agua que las lava
y que, con tu perfume, da un suspiro y se va.

SONETO

Ya ves que no te suelto, que me ato
a tu recuerdo rubio y vaporoso,
fugitivo en la calle y silencioso,
yo, que era poderío y arrebato.

Me estiro lo que puedo; dudo y trato
de asir tu traje, por ser tuyo, hermoso;
ceñido siempre y a la vez pomposo,
tentación por aquí y allí recato.

Mírame en un café de esta plazuela
en que el tránsito al sol crepita y arde
y en la que todo, hasta un tranvía, vuela.

Pienso en ti, en tus ojos, en tu tarde...
Y me quisiera henchir como una vela
y me refugio en mi interior, cobarde.

TAL VEZ HAYA SOÑADO CON UN BESO INSTANTANEO

Tal vez haya soñado con un beso instantáneo,
dos estrellas fundidas augustamente en una.
Un temblor en el cuerpo y un mareo en el cráneo
y un ponerse la sangre del color de la luna.

No, jamás me has besado ni siquiera la frente,
sólo has puesto los labios o los atraje yo.
Continuaré soñando, Alondra, eternamente.
Ni tú tienes derecho a decirme que no.

http://amediavoz.com/fernandez.htm

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