lunes, 22 de noviembre de 2010

22-NOVIEMBRE ANDRE GIDE


"Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde"
André Gide
Escritor

22-11-1869

Obras: El inmoralista - Viaje al Congo - Los monederos falsos - Si la semilla no muere - Regreso de la URSS y otras

André Paul Guillaume Gide (París; 22 de noviembre de 1869 – París; 19 de febrero de 1951) fue un escritor francés, defensor de los derechos de los homosexuales. Premio Nobel de Literatura en 1947.

Nacido en París, Francia, hijo de Paul Gide, un profesor en leyes de la Universidad de París, quien falleció en el año 1880. Su tío fue el economista político Charles Gide. Criado en Normandía, con problemas de salud y viviendo prácticamente aislado, se convirtió en un escritor prolífico desde temprana edad. En 1895, luego de la muerte de su madre Juliette Rondeax, contrajo matrimonio con su prima Madeleine Rondeax, pero el vínculo nunca fue consumado.

En 1891 publicó sus primeras poesías, Los cuadernos de André Walter (Les Cahiers d'André Walter). En 1893 y 1894 Gide viajó por el norte de África. Entabló amistad con Oscar Wilde en Argelia y posteriormente comenzó a reconocer su orientación homosexual. En 1896 fue alcalde de La Roque-Baignard, una comuna en Normandía.
En 1897 publica Los alimentos terrestres, después Prometeo mal encadenado en 1899 y Cartas a Ángela en 1900. En 1908 colaboró en la revista literaria La Nouvelle Revue Française.
No será hasta el final de la Primera Guerra Mundial cuando sus obras alcanzan gran renombre.
En la década de 1920 Gide se convirtió en inspiración de escritores como Albert Camus y Jean-Paul Sartre. En 1923 publicó un libro de Fiódor Dostoievski, sin embargo, al defender la homosexualidad en una edición de Corydon en 1924, recibió malas críticas. Más tarde, él mismo consideró que había sido su mejor obra.
En 1923 nació su hija Catherine, hija de María Van Rysselberghe. Su esposa Madeleine falleció en 1938. Posteriormente él utilizó el trasfondo de su matrimonio no consumado en su novela Et nunc manet in te, de 1951.
A partir de 1925 comenzó a pedir mejores condiciones para los criminales, y al año siguiente publicó su autobiografía, Si la semilla no muere (Si le grain ne meurt).

Desde julio de 1926 hasta mayo de 1927, viajó a las colonias francesas en África con su sobrino Marc Allégret. Estuvo en la actual República del Congo, en Oubangui-Chari (actual República Centroafricana), Chad, Camerún y luego de regreso a Francia. Relató sus peregrinaciones en un diario que llamó Viaje al Congo y Regreso de Chad. En estos relatos criticaba el comportamiento de los intereses económicos franceses en el Congo e inspiró una reforma. Particularmente criticaba el régimen de grandes concesiones. Este régimen acordaba qué parte de la colonia se concedía a las empresas francesas y en qué zona se podían explotar los recursos naturales, principalmente el caucho. Relató, por ejemplo, cómo los nativos se vieron forzados a dejar sus pueblos natales durante varias semanas para recolectar caucho en el bosque, comparando esta explotación a la esclavitud.
Durante la década de 1930, brevemente se convirtió en comunista, pero quedó desilusionado luego de su visita a la Unión Soviética. Sus críticas al comunismo le ocasionaron que perdiera varios de sus amigos socialistas, especialmente cuando publicó su libro Regreso de la URSS en 1936. En 1933 colaboró con Ígor Stravinski en un ballet, Persephone.
Durante la Segunda Guerra Mundial regreso a África en 1942, y vivió allí hasta el final de la guerra. En 1947 fue ganador del Premio Nobel de Literatura.
Falleció el 19 de febrero de 1951. Al año siguiente, la Iglesia Católica incluyó sus obras dentro del Índice de libros prohibidos.
En sus novelas a menudo se ocupaba de los dilemas morales que vivió en su propia vida.

es.wikipedia.org/wiki/André_Gide

Fragmento de "Si la semilla no muere"

" En ese tiempo tenía por los versos una predilección apasionada; tenía a la poesía por la flor y el desenlace de la vida. Me tomó mucho tiempo reconocer – y creo que no es bueno reconocer demasiado rápido – la preeminencia de la bella prosa y su más grande aún rareza. Confundía entonces, como es natural a esa edad, el arte y la poesía; confiaba mi alma a la alternancia de rimas y a su retorno obligado; con complacencia setía ampliar en mi como el latido rítmico de dos alas y favorecer su vuelo. "


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