martes, 30 de noviembre de 2010

28-NOVIEMBRE STEFAN ZWEIG


"Creo que es mejor finalizar en un buen momento y de pie una vida en la cual la labor intelectual significó el gozo más puro y la libertad personal el bien más preciado sobre la Tierra." Stefan Zweig Escritor

28-11-1881

Obras: Poemas: Cuerdas de plata - Las primeras coronas. Novelas: El amor de Erika Ewald - Veinticuatro horas de la vida de una mujer - El juego real. Autobiografía: El mundo de ayer

Stefan Zweig /ʃ'tɛfan tsvaɪk/ (Viena, Austria, 28 de noviembre de 1881 - Petrópolis, Brasil, 22 de febrero de 1942) fue un escritor austríaco de la primera mitad del siglo XX.
Sus obras fueron las primeras en protestar contra la intervención de Alemania en la guerra.
Fue muy popular durante las décadas de 1920 y 1930. Escribió novelas, relatos y biografías, entre las más conocidas están las de María Estuardo y la de Fouché, una obra mitad biografía y mitad novela histórica muy interesante sobre un personaje que nadie ha enriquecido ni antes ni después de Zweig. Otra de sus biografías, la dedicada a María Antonieta, fue adaptada al cine en Hollywood.
Tras su muerte en 1942, su obra fue resultando menos conocida.
No tiene parentesco ni con el escritor Arnold Zweig ni la escritora alemana Stefanie Zweig (nacida en 1932).

Zweig fue hijo de una familia judía acomodada: su padre, Moritz Zweig, fue un acaudalado fabricante textil; y su madre, Ida Brettauer Zweig, hija de una familia de banqueros italianos.
Estudió en la Universidad de Viena en la que obtuvo el título de doctor en filosofía. También realizó cursos sobre historia de la literatura, que le permitieron rodearse de la vanguardia cultural vienesa de la época.
En este ambiente, hacia 1901, publicó sus primeros poemas, una colección titulada Silberne Saiten ("Cuerdas de plata"), mostrando la influencia de Hugo von Hofmannsthal y Rainer Maria Rilke.
En 1904, apareció su primera novela, género de especial frecuencia en su carrera.
Zweig desarrolló un estilo literario muy particular, que aunaba una cuidadosa construcción psicológica con una brillante técnica narrativa.
Además de sus propias creaciones en teatro, periodismo y ensayo, Zweig trabajó en traducciones de autores como Paul Verlaine, Charles Baudelaire y Émile Verhaeren.

En 1910, visitó La India y en 1912, Norteamérica. En 1913 se estableció en Salzburgo, donde habrá de vivir durante casi veinte años.
Durante la Primera Guerra Mundial, y luego de haber servido en el ejército austríaco por algún tiempo (como empleado de la Oficina de Guerra, pues había sido declarado como no apto para el combate) tuvo que exiliarse a Zúrich a causa de sus convicciones antibelicistas resultado de la influencia de su amigo, el pacifista francés Romain Rolland.
De este período es Jeremiah, la obra antibélica que escribió mientras estaba en el ejército y que fuera publicada durante su exilio en Suiza. Esta pieza teatral bíblica inspirada en la guerra europea fue exhibida en Nueva York hacia 1939.
De inmediato se radicó en Suiza, donde trabajó como corresponsal para la prensa libre vienesa, y produjo algunos trabajos en diarios húngaros. Gracias a sus amistades, entre las que estaban Hermann Hesse y Pierre-Jean Jouve pudo publicar sus visiones apartidistas sobre la turbulenta realidad europea de aquellos días. Conoció a Thomas Mann y a Max Reinhardt.
La solvencia económica de su familia le permitió su gran pasión: viajar; así adquirió la gran consciencia de tolerancia que ha quedado plasmada en sus obras, las primeras en protestar en contra de la intervención de Alemania en la guerra.
Después del armisticio de 1918 pudo retornar a Austria: volvió a Salzburgo, donde en 1920 se casó con Friderike Maria Burger von Winternitz, una admiradora de su obra, a quien había conocido ocho años antes.
Como intelectual comprometido, Zweig se enfrentó con vehemencia contra las doctrinas nacionalistas y el espíritu revanchista de la época. De todo eso escribió en una larga serie de novelas y dramas, en lo que fue el período más productivo de su vida. El relato histórico Momentos estelares de la humanidad, que publicó en 1927 se mantiene entre sus libros más exitosos.
En 1928, Zweig viajó a la Unión Soviética. Dos años después visitó a Albert Einstein en su exilio en Princeton. Zweig cultivaría la amistad de personalidades como Máximo Gorki, Rainer Maria Rilke, Auguste Rodin, y Arturo Toscanini.
En 1934, publicó su triple biografía Mental Healers, a la vez un ensayo sobre los orígenes de la Ciencia Cristiana (religión espiritualista fundada por Mary Baker Eddy) y el psicoanálisis.
Tras el aumento de la influencia nacional socialista en Austria, Zweig se trasladó un tiempo a Londres; ya por entonces se vio en dificultades para publicar en Alemania, pese a lo cual pudo escribir el libreto para una ópera del compositor Richard Strauss.
Definido como «no ario», fue defendido por Strauss, quien se negó a eliminar el nombre de Zweig como libretista del cartel de la obra Die Schweigsame Frau (La mujer silenciosa), estrenado en Dresde. Hitler rehusó ir al estreno, como estaba planeado, y poco tiempo después, tras sólo tres representaciones, la obra fue prohibida.
La religión judía no fue parte de su educación. En una entrevista sostuvo:
"Mi madre y mi padre eran judíos sólo por un accidente de nacimiento".
Sin embargo, una de sus novelas, El Candelabro Enterrado narra la historia de un judío, que hizo del objetivo de su vida el preservar la menorá.
Si bien sus ensayos en política fueron publicados por la casa Neue Freie Presse, cuyo editor literario era el líder sionista Theodor Herzl, Zweig nunca se sintió atraído por ese movimiento.

En 1934, inició viajes por Sudamérica.
En 1936, sus libros fueron prohibidos en Alemania por el régimen nazi.
En 1938, se divorció de su primera esposa. Al año siguiente se casó con Charlotte Elisabeth Altmann y, tras el inicio de la guerra, Zweig se trasladó a París. Poco después, viajó a Inglaterra, en donde obtuvo la ciudadanía. Vivió en Bath y Londres antes de viajar a los Estados Unidos,República Dominicana, Argentina y Paraguay, con motivo de un ciclo de conferencias.
En Argentina, recibió especial atención del periodista Bernardo Verbitsky, quien escribirá un ensayo acerca del visitante: Significación de Stefan Zweig (1942).
Después de la publicación de su Novela de ajedrez en 1941 se mudó a Brasil, donde escribió La tierra del futuro (1941). En esta obra, examina la historia, economía y cultura del país. Citando a Américo Vespucio, describe cómo los primeros navegantes europeos vieron al Nuevo Mundo:
"Si el paraíso existe en algún lado del planeta, ¡no podría estar muy lejos de aquí!"
En Petrópolis, junto a su esposa, desesperados ante el futuro de Europa y su cultura (después de la caída de Singapur), pues creían en verdad que el nazismo se extendería a todo el planeta, un 22 de febrero, se suicidaron. Zweig había escrito:
"Creo que es mejor finalizar en un buen momento y de pie una vida en la cual la labor intelectual significó el gozo más puro y la libertad personal el bien más preciado sobre la Tierra."
Su autobiografía El mundo de ayer, con publicación póstuma hacia 1944, es un panegírico a la cultura europea que consideraba para siempre perdida.

Fragmento de "Veinticuatro horas en la vida de una mujer"

Lo que entonces hice no podía ser sino completamente insensato, definitivamente estúpido. Casi me avergüenza el confesarlo; pero me he prometido y le he prometido no ocultar nada. Entonces comencé a buscarle de nuevo ... Es decir, le busqué de nuevo en mí misma, intentando revivir todos los instantes que con él había pasado. Impulsada como por una fuerza violenta, quise recorrer todos los sitios en que habíamos estado juntos el día anterior: el banco del jardín del que le arranqué arrastrándolo; la sala de juego, donde por primera vez le vi, inclusive la inmunda pieza del hotel desconocido y equívoco. Deseaba vivir una vez más las horas pasadas. Al siguiente día, pasearía en coche por la Corniche, seguiría la misma ruta, con el propósito de resucitar en mí el recuerdo de cada uno de sus gestos, de cada una de sus palabras. Así de insensato e infantil era mi trastorno interior. Sin embargo, no pude olvidar con cuánta fulminante rapidez habíanse precipitado sobre mí aquellos acontecimientos ... Yo no había sentido sino un rudo golpe. Luego, arrancada bruscamente de aquella tumultuosa sucesión de episodios, deseaba, por lo mismo que habían sido tan fugaces, revivirlos, gozarlos de nuevo uno a uno, apelando a esa facultad embriagadora y mágica que es el recuerdo. ¡En fin! Que éstas son cosas que se comprenden o no se comprenden. Quizá, para comprenderlas, se necesite un corazón apasionado ...

http://usuarios.multimania.es/abatir/24horas.html#9

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