martes, 7 de diciembre de 2010

06-DICIEMBRE ELADIO CABAÑERO

ELADIO CABAÑERO
Poeta

06-12-1930

Eladio Cabañero Lopez (Tomelloso-Ciudad Real, 6 de Diciembre de 1930 - Madrid 22 de Julio del 2000, fue un poeta español. Su padre, fotógrafo y maestro, que había sido militante socialista y presidente de la Casa del Pueblo, fue fusilado tras la guerra civil, en 1940. De formación enteramente autodidacta, durante su niñez y primera juventud se dedicó a trabajar en el campo y a la albañilería, primero como aprendiz y luego como oficial. Se trasladó a Madrid en 1956 y estuvo empleado en la Biblioteca Nacional durante 12 años. También trabajó 10 años en la Editorial Taurus. Fue redactor jefe de La Estafeta Literaria y de la revista Nueva Estafeta hasta su desaparición. En 1963, fue incluido en la antología Poesía última de Francisco Ribes, donde también aparecen poemas de Claudio Rodríguez, Ángel González, José Ángel Valente y Carlos Sahagún, autores que conforman el grupo poético madrileño que se dio a conocer en la década de 1950-1960, al que los críticos bautizaron con el nombre de generación de los 50. Entre los premios obtenidos por Cabañero se encuentran el Juventud, por su poema 'El pan', un accésit al Premio Adonais, el Premio Nacional de Literatura y el Premio de la Crítica. Pocos como Eladio Cabañero han sabido captar la árida dulzura de las tierras manchegas. Su obra canta con ternura el paisaje y las gentes de su Tomelloso natal con un emocionado lirismo, al tiempo que desarrolla otros temas constantes de su lírica como el amor, la soledad, el desvalimiento, la queja ante la injusticia.

ÚLTIMO POEMA DE AMOR

Ayer fue amor. (Ayer, amor, ¿qué ha sido
de la emoción aquella?). A la mañana
amaneció en mi frente un sol venido
desde muy lejos, desde tu ventana.
Hoy te hablo, amiga, en nombre de estas manos
y estos ojos perdidos de hombre ausente
que en ti soñó sus sueños más cercanos
y comprendió la vida de repente.

Amada lluvia fresca en los caminos,
tú ayer estabas en el mar, venías
a hacer los aires tuyos femeninos
desde aquel reino donde tú vivías.
Hoy pareces estar -oh, sueños vanos
de ser y estar aliado de la gente-,
hoy pareces estar convaleciente,
parapetada en mundos sobrehumanos.

Uva de piel radiante, los racimos
hacia tus labios van dando un viraje
desde la tarde aquella que estuvimos
mirando juntos hacia aquel paisaje.
¡Oh, verdades hermosas escondidas!
Tu cabeza inclinada, tu cabeza
vencida por la luz por sorprendidas
palomas y alas dulces de belleza.
Has ilustrado tantos claros días,
has paseado tanto amor... Quién sabe
si ahora te vuelves a esas lejanías
y amas tu corazón aquel, quién sabe.

Hoy quiero amar al tiempo que has tenido
alrededor cuando eras niña apenas;
fuiste entonces tanto, tanto he sido
y ahora somos pasado a manos llenas.
Hoy quiero amar la vida en tu memoria.
Deja tú que la vida represente
sus diminutos dramas y haga historia
de cosas que no son eternamente.
Deja pasar los años... No se evade
la fe con la ceniza pasajera.
No fíes de este mundo, Que traslade
la muerte nuestra sombra verdadera.
Seremos fondo y forma de energía,
cosas de tierra en sí cristalizada.
Al final todos juntos giraremos
al aire y al silencio de la nada.

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