viernes, 17 de diciembre de 2010

17-DICIEMBRE JOHN KENNEDY TOOLE

JOHN KENNEDY TOOLE
Escritor

17-12-1937

Obras: La conjura de los necios - La Biblia de neón

John Kennedy Toole (Nueva Orleans, Luisiana, 17 de diciembre de 1937 - Biloxi, Misisipi, 26 de marzo de 1969), fue un novelista estadounidense, autor de La conjura de los necios obra ganadora del Premio Pullitzer de ficción en 1981. Se suicidó en 1969 a los 31 años tras no conseguir publicar esta novela, siendo posteriormente publicada con enorme éxito en 1980 gracias a la insistencia de su madre, Thelma Toole.

Hijo de John y Thelma Toole. Toole tuvo una infancia bastante protegida en Nueva Orleans, dominada por su madre Thelma Ducoing Toole, la cual no le dejaba jugar con otros niños. Fue un magnífico estudiante. Tras graduarse en la Universidad de Tulane, realizó un graduado superior en lengua inglesa en la Universidad de Columbia y luego pasó un año como profesor asistente de inglés en la Universidad del Suroeste de Luisiana (actualmente la UL Lafayette) en Lafayette, Luisiana. Después se trasladó a Nueva York para coger un puesto de profesor en el Colegio Hunter. También dedicó algo de tiempo al intentar sacarse un doctorado en Columbia, pero no lo acabó porque tuvo que acudir a filas en el Ejército de los Estados Unidos en 1961, donde sirvió dos años en Puerto Rico enseñando inglés a los reclutas hispano-hablantes en Fort Buchanan.
Después de este tiempo en el ejército, Toole regresó a Nueva Orleans para vivir con sus padres y comenzar a enseñar en el Dominican College. Pasó tiempo deambulando por el Barrio Francés con músicos, y, al menos en una ocasión, ayudó a un amigo músico con su segundo trabajo vendiendo tamales en un puesto callejero. Después de que Toole se graduara con honores en la universidad de Tulane, trabajó brevemente en una fábrica de ropa masculina. Ambos escenarios jugaron un importante papel en la realización de su gran novela cómica La Conjura de los Necios.

Toole envió su manuscrito a Simon and Schuster. Después de la excitación inicial por el libro, el editor lo rechazó, diciendo que el libro "no trataba realmente de nada", aunque realmente la razón de la negativa sería que su novela hundía demasiado el dedo en la llaga. Toole comenzó a deteriorarse rápidamente después de perder la esperanza de publicar su libro, que él consideraba una obra maestra. Comenzó a emborracharse y a descuidar sus actividades profesionales, dejó de enseñar en las clases doctorales de Tulane, hundiéndose en una profunda depresión que lo llevó a sentirse un absoluto fracasado.
Toole se suicidó el 26 de marzo de 1969, después de desaparecer de Nueva Orleans, poniendo un extremo de una manguera de jardín en el tubo de escape de su coche y el otro en la ventanilla del conductor. La nota de suicidio que dejó fue destruida por su madre, que hizo declaraciones confusas sobre sus contenidos generales. Fue enterrado en el cementerio de Greenwood en Nueva Orleans.
Algunos biógrafos han propuesto que un factor en su depresión fue la confusión sobre su sexualidad. Un amigo opinó que su dominante madre no le permitió abrir sus sentimientos hacia ninguna mujer aunque tuvo citas con mujeres. Algunos amigos y parientes de Toole desaprueban la idea de que fuera homosexual, por ejemplo, David Kubach, un amigo de toda la vida que también sirvió con Toole en el ejército declaró: "el no conocerle cambia mucho las cosas".

Después de la muerte de Toole, su madre insistió al autor Walker Percy para que leyera el manuscrito de La conjura de los necios. Percy al final cedió y se sintió apasionado por el libro. La Conjura de los necios fue publicado en 1980, y Percy escribió el prólogo.
Cuenta Percy que recibió insistentes llamadas de la madre de Toole hasta que éste accedió a leer el manuscrito. Recalca que las primeras páginas le parecieron buenas, superando las lineales expectativas que había depositado en el texto. Pero a medida que fue leyendo se vio completamente absorbido por la genialidad de la novela, llamando incluso la atención de la gente por las carcajadas que en él despertaba.
Toole, y su novela, recibieron póstumamente el Premio Pullitzer de ficción en 1981, y el premio a la mejor novela de lengua extranjera en Francia en el mismo año.
La otra novela de Toole es La Biblia de Neón, que Toole escribió a los 16 años y que consideraba demasiado juvenil como para intentar publicarla mientras estuvo vivo. Debido al gran interés en Toole, La Biblia de Neón fue publicada en 1989, una vez despejada la enmarañada situación legal.
Una estatua del más famoso personaje de Toole, Ignatius Reilly, puede ser vista en el bloque 800 de Canal Street, Nueva Orleans, el antiguo emplazamiento de los almacenes D.H. Holmes convertidos ahora en el Hotel Chateau Bourbon.
Categorías: Escritores del siglo XX | Novelistas de Estados Unidos | Escritores en inglés | Nacidos en 1937 | Fallecidos en 1969 | Ganadores del Premio Pulitzer | Suicidas de Estados Unidos.

Fragmento de "La conjura de los necios"

" Soy capaz de tantas cosas y no se dan cuenta. O no quieren darse cuenta. O hacen todo lo posible por no darse cuenta. Necedades. Dicen que la vida se puede recorrer por dos caminos: el bueno y el malo. Yo no creo eso. Yo más bien creo que son tres: el bueno, el malo y el que te dejan recorrer. El bueno lo he intentado andar y no me ha ido bien. Juro que ha sido así. De pequeño hice todo lo que consideré correcto y lo que está bendita New Orleáns, con sus acordes de ébano y sus insoportables chaquetas a rayas me inducía a hacer. Estudié profundamente y traté de trasladar mis conocimientos con pasión. Los estudiantes saben eso. También escribí encerrado en un pequeño mundo cuarto juntando frases, frustrándome ante las huidizas buenas palabras y las no menos resbaladizas imágenes, comparaciones, situaciones, personajes, diálogos. Asumí estar en ese camino porque es ese el modo como se consiguen los sueños. Al menos eso creía hasta un día, cuando tenía todo acabado y faltaba la confirmación de que había decidido bien, no hubo recompensa. No hubo zanahoria, Ahí me di cuenta de que ya estaba caminando, lejos de mi voluntad, por la otra senda. Esa que no es la buena ni la mala. Porque está claro que la buena es buena porque es una opción propia. La mala es mala porque también es tu opción. Pero la otra no es algo que hayas escogido, por lo cual no pueden decir que es ciertamente buena o ciertamente mala. Es ciertamente ajena, impropia. Por ese camino involuntario caminé, llevado de las narices, arrastrado como un palo sin poder animarme. Tuve que resignarme a ser como ellos me ordenaban, a aceptar sus juicios y sus rechazos. A comprobar una vez más que no todos pueden ver más allá de su aliento. A ser víctima de un sistema que hace de gente como yo infelices zombies o incomprendidos. Y hay que tener el espíritu muy bien templado, tal vez como acero damasquino o más, para afrontar semejante fuerza. "

El Poder de la Palabra
www.epdlp.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario