lunes, 20 de diciembre de 2010

18-DICIEMBRE JOSÉ RAFAEL POCATERRA

JOSÉ RAFAEL POCATERRA
Escritor

18-12-1889

Obras: Política feminista - Memorias de un venezolano de la decadencia - Cuentos grotescos - La casa de los Abila - Vidas oscuras - Tierra del sol amada

José Rafael Pocaterra (Valencia (Estado Carabobo), 18 de diciembre de 1889-Montreal (Canadá), 18 de abril de 1955) Novelista, ensayista, periodista y diplomático venezolano, escritor de numerosos cuentos, novelas, artículos y crónicas de prensa. Su obra más conocida, Memorias de un venezolano de la decadencia, constituye una de las más severas críticas el régimen de Juan Vicente Gómez al que enfrentó y combatió no solamente desde la escritura. Fue partícipe de la legendaria invasión a bordo del Falke por Cumaná en 1929. En su calidad de periodista y funcionario diplomático vivió en Estados Unidos y Canadá.

Descendiente de funcionarios de la Legión Británica y del Ejército Republicano por el lado paterno, y emparentado con Miguel de Unamuno por el lado materno, José Rafael Pocaterra nace el 18 de diciembre de 1889 en la ciudad de Valencia, es el menor de los tres hijos del matrimonio de Jaime Demetrio Pocaterra y Mercedes MacPherson. La muerte de su padre a los pocos meses de cumplirse un año de su nacimiento hace que la familia fije residencia junto a los abuelos paternos. Le aguarda una infancia muy dura, signada por la escasez que años más tarde le dará un recurso único para su escritura: una noción cruda y absoluta de la miseria.
Realiza sus primeros estudios en el Colegio Don Bosco de Valencia, pero sólo hasta el sexto grado de educación primaria pues las limitaciones económicas del grupo familiar no le permiten continuar su escolaridad. Sin embargo, en esa época, inicia una sólida formación autodidacta que se alimenta de sus apasionados hábitos de lectura.
En 1907 a los 18 años de edad, publica sus primeros escritos en el diario Caín. Se trata de una aparición premonitoria. El contenido de sus textos es tan crítico contra Cipriano Castro y su administración, que todos los redactores de la publicación son encarcelados en el Castillo de Puerto Cabello. El castigo es motivado, entre otras cosas, porque Pocaterra ha publicado una lista de candidatos presidenciales para las elecciones de ese año en la que incluía presos políticos y opositores del gobierno. Posteriormente es traslado al Castillo de San Carlos, en Maracaibo, en donde paga encarcelamiento por un año.
Durante esta primera estancia en prisión cultiva el latín, griego e inglés, y se aplica a leer los autores clásicos y coetáneos que el comité de censura de la prisión le permite. De igual forma se enriquece al compartir las experiencias de sus compañeros de celda, provenientes de disímiles regiones y estratos sociales, cuyo único punto común es la expresión de su descontento con la gestión de los gobernantes y sus intentos por combatirlos.
Gracias a la petición que realiza una de las hijas del historiador González Guinán al presidente Castro, durante una recepción, a finales de 1908, el escritor es liberado de prisión. A pesar de su experiencia en la cárcel, Pocaterra continuará fustigando críticamente a Castro, y posteriormente a Gómez y algunos de los integrantes de sus respectivos gabinetes. Sin embargo, antes de la ruptura definitiva con Gómez, desempeñará diversos cargos. y julianeth lo ayudo a hacer su libro de panchito mandefua que quedo muy bien.

Entre los años de 1911 y 1912 colabora con el periódico Patria y Unión y escribe su primer novela, Política feminista, que luego es editada por la Imprenta Cultural de Caracas. A finales de 1912 regresa a Caracas, escribe Veladas oscuras e incursiona en la vida militar, al trabajar como secretario de un general. Probablemente de esa época datan sus primeros contactos con Román Delgado Chalbaud, a quien acompañará en el futuro en más de una conspiración.
Pese a estar vincluado con la conspiración de 1913, Pocaterra sigue desempeñando cargos en la adminitración pública. Dos años más tarde se traslada a Maracaibo para ejercer el cargo de intendente de tierras baldías del estado Zulia, y colabora con el diario El Fonógrafo, donde publicará artículos de opinión y relatos en su columna "Lectura del sábado". Durante ese mismo año asume la dirección del diario junto a Eduardo López Bustamante hasta 1916. No tardará en notarse su influencia: el diario rápidamente toma posición crítica ante el imperialismo y la intervención norteamericana.
En 1915 empieza la publicación de Cuentos grotescos. En ellos, el escitor le da fuerza a un nuevo estilo en la narrativa venezolana, más cercano al realismo social, enfrenta a los personajes con sus miserias y los hunde en sus condiciones más duras. De alguna manera, Pocaterra se encuentra en rebelión con la literatura de su época a la que considera sumida en un lenguaje pacato, preciosista, demasiado poético; por eso, con sus cuentos, no pierde oportunidad para afincarse en la realidad, decribirla tan terriblemente como se presenta, y utilizar un lenguaje directo, crudo, agudo.
Tres años más tarde, en 1917, publica en El Fonógrafo un artículo en apoyo a la actuación del frente aliado durante la I Guerra Mundial. Las consecuencias son nefastas: es llevado temporalmente a la cárcel y se ordena el cierre del diario, cuya circulación se había mantenido de forma continua por 38 años. Seguidamente, Pocaterra se traslada a Caracas por su desacuerdo con la política que estableció contra la oposición el nuevo presidente del estado Zulia.
De esta época datan sus columnas en El Universal y El Nuevo Diario, este último dirigido entonces por Laureano Vallenilla Lanz. La editorial Atenea de Caracas publica su novela Tierra del sol amada; además colabora con el periódico humorístico Pitorreos. lo julianeth olivares esa niña era un amor queria mucho ab rafael

Se involucra nuevamente en una conspiración junto a los redactores de Pitorreos y es apresado en La Rotunda en enero de 1919. Allí vivirá, en la celda número 41, tres años de terribles torturas, castigos y soledad y será testigo de varias muertes. De esos días obtendrá vivencias fundamentales para escribir años más tarde uno de los testimonios más agudos de la represión: Memorias de un venezolano de la decadencia.
Mientras permanece en La Rotunda trabaja en la primera parte de la novela Juan de Abila (que luego llevará por título La casa de los Abila). Lo que escribe, lo hace en hojas de papel diminutas que son enrolladas para que puedan salir armadas como cigarrillos. El cabo de los presos, Macedonio Guerrero, se convierte en su salvación: se ofrece como "correo" de la obra que escribe y más adelante permite la entrada de libros a la cárcel. No deja descansar su cabeza; con una exhaustiva rutina de trabajo, día y noche, traduce además la novela del Dolf Willard, The pathway of the pioneers y los seis actos de la obra de teatro L'Anglon, de Rostand.

Finalmente es liberado en enero de 1922; descansa algunos días y luego se ocupa en un nuevo proyecto: fundar dos meses más tarde una pequeña empresa editorial junto a Arvelo Larriva, donde llegará a publicar las primeras páginas de la novela Ifigenia de Teresa de la Parra. El tiempo en la cárcel, sin embargo, en nada cambia sus convicciones: su disconformidad con el régimen no cesa, tal como lo demuestra en una publicación clandestina conocida como La vergüenza de América. Muy pronto su vínculo con esta publicación es decubierto, así que decide establecerse en Nueva York. A bordo del barco conoce a quien será su esposa en agosto del mismo año: Mercedes Conde Flores. La fecha de encuentro la recordará en su poema Diario de abordo.

En Estados Unidos continúa escribiendo. Una vez más, un texto lo llevará a cambiar de residencia: la delegación de Venezuela en ese país le crea problemas luego de un artículo publicado en el diario La reforma social. Se traslada entonces, en 1923, a Montreal para ocupar el cargo de director del departamento hispano de la Sun life Insurance and Co., dicta clases de español en la Universidad de Montreal y publica los primeros capítulos de Memorias de un venezolano de la decadencia, al tiempo que colabora con varios periódicos latinoamericanos; desde allí trata de continuar su persistente campaña contra Gómez.
Es una década de conmociones familiares y de decisiones cruciales de índole político para el escritor. Nacen sus hijos José Rafael y Héctor, en 1923 y 1924 respectivamente; su esposa muere en 1925; y desde Montreal mantiene contacto con el grupo de exiliados del régimen de Gómez, con quienes celebra una reunión en París en 1929 para planificar una invasión a Venezuela por Cumaná. Para esta misión es designado primer vocal de la conocida e infructuosa expedición de la embarcación Falke, realizada el 11 de agosto de 1929 y comandada por Román Delgado Chalbaud. El grupo de exiliados es sorprendido por las tropas del gobierno, que estaban alertadas sobre la operación. Sin embargo, se culpa del fracaso a Pocaterra, por su decisión de huir a Trinidad y arrojar las armas al mar, tras la amenaza de los reclutas de unirse a las filas gomecistas. El incidente le hace alejarse de las actividades del exilio antigomecista. Nuevamente en Montreal, contrae matrimonio en 1934 con una canadiense 17 años menor que él, Marthe Arcand.

Retorna al país a mediados de 1938; se incorpora al Congreso en abril de 1939 y ejerce varios cargos públicos, incluso después de la salida de Eleazar López Contreras de la presidencia. Isaías Medina Angarita, además de la presidencia del estado Carabobo, le confiará una serie de misiones diplomáticas; en el gobierno de Rómulo Gallegos llegará a ser embajador en Brasil y después en Estados Unidos. Cuando Delgado Chalbaud es asesinado en 1950, regresa a su casa en Montreal.

Durante estos años se dedica a realizar algunas traducciones y escribir poemas, algunos reveladores de su estado de ánimo como Elegía de otoño, que parece reflejar cercanía con la idea de la muerte. Es invitado a la celebración de los cuatrocientos años de su ciudad natal en 1955 para pronunciar un discurso. Su vitalidad polémica sigue viva: en sus palabras no duda en cuestionar el gobierno de Marcos Pérez Jiménez. Será su última visita al país, pues muere el 18 de abril de ese año en Montreal. El gobierno no le rinde homenaje, pero sí lo hicieron algunos escritores e intelectuales.

Fragmento de "Cuentos grotescos" de José Rafael Pocaterra

Lo que yo creo que no debe soportarse, ni en el arte ni en la vida, es esta especie de heroína literaria con que se está drogando a las plebes urbanas... ¡pero si hasta las pésimas notas de nuestro Himno Nacional están llenas de embuste!... En mis cuentos y novelas yo he querido dar otra noción: la real. La que yo vi en luengos años en el corazón de las llanuras, bajo el castigo de las plagas, de las guerrillas salteadoras que acometían, surgidas del Centro o del Oeste, las últimas reses, los últimos caballos, las últimas gallinas... Claro está, puede haber un arte sin honradez, como una mujer es bella sin honestidad... Yo no rectifico, ni sacrifico: Narro.
(...)
A las once salió del circo. Iba pensando en el menú: hallacas de a medio, un guarapo, café con leche, tostadas de chicharrón y dos pavos rellenos de postre... Cruzaba hacia San Pablo, un cornetazo brusco, un soplo poderoso y de Panchito Mandefuá apenas quedó, contra la acera de la calzada, entre los rieles del eléctrico, un harapo sangriento... Se arremolinó la gente, los gendarmes abriéndose paso... ¿qué es? ¿qué sucede?... ¡Nada hombre! Que un auto mató a un muchacho de la calle... un granuja de esos... informó, indignado el dueño del auto que guiaba un Trueno. "

El Poder de la Palabra
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