jueves, 23 de diciembre de 2010

23-DICIEMBRE JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


¡Qué triste es amarlo todo sin saber lo que se ama!
Juan Ramon Jiménez
Escritor, poeta

23-12-1881

Juan Ramón Jiménez Mantecón (Moguer, Huelva, 23 de diciembre de 1881 – San Juan, Puerto Rico, 29 de mayo de 1958) fue un poeta español, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1956, por el conjunto de su obra, designándose como trabajo destacado de la misma la narración lírica Platero y yo.

Juan Ramón Jiménez nació el 23 de diciembre de 1881 en la casa número dos de la calle de la Ribera de Moguer. Hijo de Víctor Jiménez y Purificación Mantecón, quienes se dedicaban con éxito al comercio de vinos. En 1887 sus padres se trasladan a una antigua casa de la calle Nueva y aprende primaria y elemental en el colegio de Primera y Segunda Enseñanza de San José.
En 1891 aprueba con calificaciones de sobresaliente el examen de Primera Enseñanza en el Instituto de Huelva. En 1893 estudia Bachillerato en el colegio de San Luis Gonzaga del Puerto de Santa María, y obtiene el título de Bachiller en Artes. Se traslada a Sevilla, en 1896, para ser pintor, creyendo que esa es su vocación. Allí frecuenta la biblioteca del Ateneo sevillano. Escribe sus primeros trabajos en prosa y verso. Empieza a colaborar en periódicos y revistas de Sevilla y Huelva.
Comenzó la carrera de Derecho impuesta por su padre en la Universidad de Sevilla, aunque no finalizó sus estudios. En 1899 abandona la carrera de Derecho.
En 1900 se trasladó a Madrid y publicó sus dos primeros libros de textos, "Ninfeas" y "Almas de violeta". La muerte de su padre en este mismo año y la ruina familiar le causaron una honda preocupación, vivida intensamente a causa de su carácter hiperestésico, y en 1901 será ingresado con depresión en un sanatorio en Burdeos, regresando a Madrid, posteriormente, al Sanatorio del Rosario.
En 1902 publica "Arias tristes" e interviene en la fundación de la revista literaria Helios. También abandona el Sanatorio del Rosario y se traslada al domicilio particular del Doctor Simarro. Ya en 1904 publica "Jardines lejanos".
En 1905 regresa a su pueblo natal, por la muerte de su padre y los problemas económicos por los que atravesaba su familia, residiendo en la casa de la calle Aceña. Este periodo coincide con la etapa de mayor producción literaria. Entre los que figuran, en la Segunda Antología Poética (terminada de imprimir en 1922), los libros en verso: “Pastorales” (1903-1905); “Olvidanzas” (1906-1907); “Baladas de primavera” (1907); “Elejías”(1907•1908); “La soledad sonora” (1908); “Poemas májicos y dolientes” (1909); “Arte menor” (1909);” Poemas agrestes” (1910-1911); “Laberinto” (1910-1911); “Melancolía” (1910-1911); “Poemas impersonales” (1911); “Libros de amor” (1911-1912); “Domingos (Apartamiento: 1)” (1911-1912); “El corazón en la mano (Apartamiento: 2)” (1911-1912); “Bonanza (Apartamiento: y 3) (1911-1912); “La frente pensativa” (1911-1912); “Pureza” (1912); “El silencio de oro” (1911 -1913); “Idilios” (1912-l913), todos escritos durante su estancia en la casa. En verso y prosa son los libros “Esto” (1908•1911) y el sugerente título “Historias” (1909- 1912).

Seis años más tarde se traslada a Madrid, donde conoce a Zenobia Camprubí Aymar en 1913, de quién se enamora profundamente. Hizo varios viajes a Francia y luego a Estados Unidos, donde en 1916 se casó con Zenobia. Este hecho y el redescubrimiento del mar será decisivo en su obra, escribiendo "Diario de un poeta recién casado". Esta obra marca la frontera entre su etapa sensitiva y la intelectual. Desde este momento crea una poesía pura con una lírica muy intelectual. En 1918 encabeza movimientos de renovación poética, logrando una gran influencia en la Generación del 27. Del año 1921 al 1927 publíca en revistas parte de su obra en prosa, y de 1925 a 1935 publíca sus "Cuadernos", donde publíca la mayoría de sus escritos. A partir de 1931, la esposa del poeta sufrirá los primeros síntomas de un cáncer que acabará con su vida.
En 1936 se vio obligado a abandonar España al estallar la Guerra Civil Española, trasladándose a Washington. Este momento marca en su obra, el paso de la etapa intelectual a la etapa suficiente o verdadera. En 1946 el poeta permanece hospitalizado ocho meses a causa de otra crisis depresiva. En 1950 se vuelve a trasladar a Puerto Rico, dando clases en la Universidad de Puerto Rico.
En 1956 la Academia Sueca le otorga el Premio Nobel de Literatura en Puerto Rico, donde ha vivido gran parte de su vida en el exilio y donde trabaja como profesor en la Universidad. Tres días después, muere su esposa en San Juan. Él jamás se recuperará de esta pérdida y permanece en Puerto Rico mientras que, Don Jaime Benítez, rector del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, acepta el premio en su nombre. Juan Ramón Jiménez fallece dos años más tarde, en la misma clínica en la que había fallecido su esposa. Sus restos fueron trasladados a España.

http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Ram%C3%B3n_Jim%C3%A9nez

Y YO ME IRÉ. Y SE QUEDARÁN LOS PÁJAROS...

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas la tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

AMOR

No, no has muerto, no.
Renaces,
con las rosas en cada primavera.
Como la vida, tienes
tus hojas secas; tienes tu nieve, como
la vida...
Mas tu tierra,
amor, está sembrada
de profundas promesas,
que han de cumplirse aún en el mismo
olvido.
¡En vano es que no quieras!
La brisa dulce torna, un día, al alma;
una noche de estrellas,
bajas, amor, a los sentidos,
casto como la vez primera.
¡Pues eres puro, eres
eterno! A tu presencia,
vuelven por el azul, en blanco bando,
blancas palomas que creíamos muertas...
Abres la sola flor con nuevas hojas...
Doras la inmortal luz con lenguas nuevas...
¡Eres eterno, amor,
como la primavera!

CUANDO, DORMIDA TÚ, ME ECHO EN TU ALMA

Cuando, dormida tú, me echo en tu alma
y escucho, con mi oído
en tu pecho desnudo,
tu corazón tranquilo, me parece
que, en su latir hondo, sorprendo
el secreto del centro
del mundo. Me parece
que legiones de ángeles,
en caballos celestes
-como cuando, en la alta
noche escuchamos, sin aliento
y el oído en la tierra,
trotes distantes que no llegan nunca-,
que legiones de ángeles,
vienen por ti, de lejos
-como los Reyes Magos
al nacimiento eterno
de nuestro amor-,
vienen por ti, de lejos,
a traerme, en tu ensueño,
el secreto del centro
del cielo.

http://amediavoz.com/jimenez.htm#Y YO ME IRÉ...

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