sábado, 15 de enero de 2011

15-ENERO MOLIÈRE


“El celoso ama más, pero el que no lo es ama mejor”
Molière
Dramaturgo, comediógrafo

15-01-1622

Obras: El enfermo imaginario - El médico a palos - La escuela de las mujeres - Tartufo - El avaro y otras

Jean-Baptiste Poquelin, llamado Molière (París, 15 de enero de 1622 – ibídem, 17 de febrero de 1673), fue un dramaturgo y actor francés y uno de los más grandes comediógrafos de la literatura occidental.
Considerado el padre de la Comédie Française, sigue siendo el autor más interpretado. Despiadado con la pedantería de los falsos sabios, la mentira de los médicos ignorantes, la pretenciosidad de los burgueses enriquecidos, Molière exalta la juventud, a la que quiere liberar de restricciones absurdas. Muy alejado de la devoción o del ascetismo, su papel de moralista termina en el mismo lugar en el que él lo definió: «No sé si no es mejor trabajar en rectificar y suavizar las pasiones humanas que pretender eliminarlas por completo», y su principal objetivo fue el de «hacer reír a la gente honrada». Puede decirse, por tanto, que hizo suya la divisa que aparecía sobre los teatritos ambulantes italianos a partir de los años 1620 en Francia, con respecto a la comedia: Castigat ridendo mores, «Corrige las costumbres riendo».

Hijo del tapicero real Jean Poquelin y Marie Cressé, se atribuye, sin que ello sea seguro, la razón de su interés por el teatro a sus tíos, que a menudo le llevaban a ver obras de teatro. En 1653 entra en el Collège de Clermont (actual liceo Louis-le-Grand). Sustituyó, posteriormente, a su padre (1669) como tapicero real de Luis XIII y conoce y se relaciona con la familia de comediantes Béjart.
También se sabe que el primer encuentro con la comedia en el teatro fue cuando fallece su madre producto de una grave enfermedad, es su abuelo quien lo lleva a él junto con sus hermanos a ver una obra de teatro callejera para que no se sientan tan tristes por tal evento.

Dos años más tarde (1643), Jean-Baptiste firma con los Béjart el acta de constitución del Ilustre Teatro. La directora será Madeleine Béjart, de la que se enamorará. En 1644, le sucede Jean-Baptiste, ya con el sobrenombre de Molière. Los inicios del Ilustre Teatro son mediocres. Tras varios fracasos, se acumulan las deudas y Molière es encarcelado varios días.
Deja París y se convierte en actor durante cinco años. En 1650 Molière vuelve a asumir la dirección de la compañía. Entre 1645 y 1658 se forma en el oficio de actor y dramaturgo: escribe esbozos de farsas, así como sus dos primeras comedias: El atolondrado o los contratiempos (L'Étourdi ou les Contretemps) y El despecho amoroso (Le Dépit Amoureux) en la que introduce al personaje de Crascarilles.

Al volver a París, protegido por Monsieur, hermano del rey, interpreta ante Luis XIV una tragedia, que aburre, y una farsa, que divierte. Molière tiene un gran talento cómico: su voz y su mímica desencadenan las risas. Pronto la compañía alcanza una reputación inigualable en lo cómico, y el rey los instala en el Petit-Bourbon, en donde actúa alternándose con una compañía italiana (Scaramouche).
La primera de las grandes comedias de Molière, Las preciosas ridículas (Les précieuses ridicules, 1659) consigue un éxito enorme y confirma el favor del rey. Sin embargo, el Petit-Bourbon es destruido para construir las columnas del Louvre, por lo que el rey los instala en 1660 en el Palacio Real.
En 1662, Molière se casa con Armande Béjart (hija o hermana de Madeleine), que tiene unos veinte años menos que él. El mismo año aborda un tema poco corriente en su época: la condición de la mujer. La escuela de las mujeres (L'École des femmes) es un gran éxito.
Los devotos y beatos que consideraban a Molière un libertino y temían la influencia que ejercía sobre el rey, declaran obscena e irreligiosa La escuela de las mujeres. Además, la protección del rey despierta celos en otras compañías teatrales.

Molière contraataca ridiculizando a sus adversarios en La crítica de la escuela de las mujeres (La Critique de l’École des femmes) y el Impromptu de Versalles (L'Impromptu de Versailles).
En 1664 se nombra responsable de las diversiones de la corte a Molière, pone en marcha Los placeres de la Isla encantada y representa La princesa de Élide (La Princesse d’Élide), en donde mezcla texto, música y danza y recurre a máquinas sofisticadas.
Ese mismo año Molière crea el Tartufo (Tartuffe), en la que denuncia la hipocresía religiosa. El escándalo que se levanta entre los beatos es de tal calibre que el rey prohíbe durante cinco años la obra. A pesar de ello, Molière lleva a cabo algunas representaciones privadas.
En 1665 se representan únicamente quince sesiones de su obra Don Juan, inspirada en El burlador de Sevilla de Tirso de Molina: Don Juan (Dom Juan). La compañía, apoyada por el rey, se convierte en la Compañía Real.

Durante los dos años siguientes, Molière enferma. Actúa de modo irregular, pero sigue escribiendo, en especial El misántropo (Le Misanthrope), en la que expresa su amargura tras su separación de Armande y El médico a palos (Le Médecin malgré lui). El misántropo 1666 introduce un nuevo tipo de necio: un hombre de elevados principios morales, que critica constantemente la debilidad y estulticia de los demás y, sin embargo, es incapaz de ver los defectos de Célimène, la muchacha de la que se ha enamorado y que encarna a esa sociedad que él condena.
Trata entonces de volver a representar Tartufo con otro título, pero al día siguiente se prohíbe la obra. En 1668 crea dos obras con aparatos: Anfitrión (Amphitryon) y Georges Dandin, así como El avaro (L'Avare). Se levanta la prohibición sobre el Tartufo en 1669 y la obra alcanza un enorme éxito. También escribe Los enredos de Scapin (Les Fourberies de Scapin) en 1671.
Su última obra es El enfermo imaginario (Le Malade imaginaire). Sufre un ataque en el curso de la cuarta representación y muere en su domicilio, sin renegar de su profesión de actor, considerada inmoral por la Iglesia. Bajo la ley francesa de aquel tiempo, no estaba permitido que los actores fueran enterrados en el terreno sagrado de un cementerio. Sin embargo, la viuda de Molière, Armande, le pidió al Rey que su cónyuge pueda tener acceso a un funeral normal por la noche. El Rey accedió y Molière fue enterrado en la parte del cementerio reservada a los infantes no bautizados.
Generalmente en las representaciones de teatro se dice que trae mala suerte vestirse de amarillo, dado que Molière sufrió el ataque estando en el teatro vestido de este color.

Fragmento de "El médico a palos" de Molière

" Juliana.- Ay señor amo! que aunque el médico sea un pozo de ciencia, me parece a mí que no haremos nada.
D. Gerónimo.- ¿Por que?
Juliana.- Porque Doña Paulita no ha menester médicos, sino marido, marido, eso la conviene: lo demás es andarse por las ramas. ¿Le parece a usted que ha de curarse con ruibarbo, y jalapa, y tinturas, y cocimientos, y potingues y porquerías, que no sé cómo no ha perdido ya el estómago? No señor, con un buen marido, sanará perfectamente.
Lucas.- Vamos, calla, no hables tonterías.
D. Gerónimo.- La chica no piensa en eso. Es todavía muy niña.
Juliana.- Niña! sí, cásela usted, y verá si es niña.
D. Gerónimo.- Más adelante no digo que...
Juliana.- Boda, boda, y afloxar el dote, y...
D. Gerónimo.- ¿Quieres callar, habladora?
Juliana.- Allí le duele... Y despedir médicos y boticarios, y tirar todas esas pócimas y brebajes por la ventana, y llamar al novio, que ese la pondrá buena.
D. Gerónimo.- ¿A qué novio, bachillera, impertinente? ¿En dónde está ese novio?
Juliana.- ¡Qué presto se le olvidan a usted las cosas! ¿Pues que no sabe usted que Leandro la quiere, que la adora, y ella le corresponde? ¿No lo sabe usted?
D. Gerónimo.- La fortuna del tal Leandro está en que no le conozco, porque desde que tenia ocho o diez años no le he vuelto a ver... Y ya sé que anda por aquí acechando, y rondándome la casa; pero como yo le llegue a pillar... Bien que lo mejor será escribir a su tío para que le recoja, y se le, lleve a Buitrago, y allí se le tenga. ¡Leandro! ¡Buen matrimonio por cierto! con un mancebito que acaba de salir de la universidad: muy atestada de Vinios la cabeza, y sin, un cuarto en el bolsillo.
Juliana.- Su, tío, que es muy rico, que es muy amigo de usted, que quiere mucho a su sobrino, y que no tiene otro heredero, suplirá esa falta. Con el dote que usted dará a su hija, y con lo que...
D. Gerónimo.- Vete al instante de aquí lengua de demonio.
Juliana.- Allí le duele.
D. Gerónimo.- Vete.
Juliana.- Ya me iré señor.
D. Gerónimo.- Vete, que no te puedo sufrir.
Lucas.- ¡Que siempre has de dar en eso, Juliana! Calla, y no desazones al amo, mujer, calla, que el amo no necesita de tus consejos para hacer lo que quiera. No te metas nunca en cuidados ajenos: que al fin y al cabo, el señor es el padre de su hija, y su hija es hija, y su padre es el señor, no tiene remedio. "

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