miércoles, 19 de enero de 2011

19-ENERO CARLOS GUIDO Y SPANO


CARLOS GUIDO Y SPANO
Poeta

19-01-1827

Carlos Guido y Spano (19 de enero de 1827 – 25 de julio de 1918), poeta argentino cultor del romanticismo.

Nació en Buenos Aires siendo bautizado como Carlos Rufino Pedro Ángel Luis hijo del general Tomás Guido (militar de las guerras de la independencia y amigo de José de San Martín) y de María del Pilar Spano y Ceballos, hija del coronel Carlos Spano (fallecida en Buenos Aires el 25 de enero de 1868). Tuvo varios hermanos.

Su padre había hecho expresa su voluntad de ser enterrado bajo las piedras de su querida Cordillera de los Andes, por lo que —para poder enterrarlo en Buenos Aires— Guido hizo traer piedras 1200 km desde la cordillera para construir con sus propias manos el sepulcro de su padre.

Guido plasmó su obra poética en dos obras: Hojas al viento (1871) donde recopiló sus poemas desde 1854 y Ecos lejanos (1895). Es conocido su poema Trova:

He nacido en Buenos Aires.
¡Qué me importan los desaires
con que me trate la suerte!
Argentino hasta la muerte,
he nacido en Buenos Aires.

En 1864, Guido reclamó que su padre había sido el verdadero autor (y no San Martín) del plan de cruzar la Cordillera de los Andes, tomar Chile a los españoles y atacar desde el mar la base militar española en Lima (Perú). La pretensión fue rechazada con ira.

Incursionó en la prosa en 1879, con la edición de Ráfagas, obra que contiene críticas literarias y de la sociedad y personajes de su época, así como referencias autobiográficas.

Durante su vida ocupó varios cargos oficiales: director del Archivo General de la Nación y vocal del Consejo Nacional de Educación. Fue cofundador de la Sociedad Protectora de Animales (26 de noviembre de 1879). Se opuso a la Guerra contra Paraguay (1865-1870).

Falleció en Buenos Aires el 25 de julio de 1918.

TROVA

He nacido en Buenos Aires
¡qué me importan los desaires
con que me trate la suerte!
Argentino hasta la muerte
he nacido en Buenos Aires.

Tierra no hay como la mía;
¡ni Dios otra inventaría
que más bella y noble fuera!
¡Viva el sol de mi bandera!

Tierra no hay como la mía.
Hasta el aire aquí es sabroso;
nace el hombre alegre, brioso,
y las mujeres son lindas
como en el árbol las guindas;
hasta el aire aquí es sabroso.

¡Oh, Buenos Aires, mi cuna!
¡De mi noche amparo y luna!
aunque en placeres desbordes,
oye estos dulces acordes
¡oh, Buenos Aires, mi cuna!

Fanal de amor encendido,
borda el cielo tu vestido
de rosas y rayos de oro:
eres del mundo tesoro,
fanal de amor encendido.

¿Quién al verte no te admira
y al dejarte no suspira
por retornar a tus playas?
Deidad de las fiestas mayas,
¿quién al verte no te admira?

De tus glorias que otros canten,
y a las nubes te levanten
entre palmas y trofeos.
Yo no asisto a esos torneos:
de tus glorias que otros canten.

Tu esplendor diré tan sólo,
si no del ya viejo Apolo
con la lira acorde y fina,
en mi guitarra argentina
tu esplendor diré tan sólo.

Voluptuosa te perfumas
de junquillos y arirumas;
cuando te adornas y encintas,
en las áureas de tus quintas
voluptuosa te perfumas.

Goza del Plata al arrullo
llena de garbo y orgullo,
criolla sin par, blasonante
de tu destino brillante,
goza del Plata al arrullo.

Triunfa, baila, canta, ríe;
la fortuna te sonríe
eres libre, eres hermosa;
entre sueños, color rosa,
triunfa, baila, canta, ríe;

¡Cuántos medran a tu sombra!
Tu campiña es verde alfombra,
tus astros vivos topacios;
habitando tus palacios
¡cuántos medran a tu sombra!

Bajo de un humilde techo
vivo, en tanto, satisfecho
bendiciendo tu hermosura,
que bien cabe la ventura
bajo de un humilde techo.

La riqueza no es la dicha;
si perdí la última ficha
al azar de la existencia,
saqué en limpio esta sentencia:
la riqueza no es la dicha.

He nacido en Buenos Aires
¡qué me importan los desaires
con que me trate la suerte!
Argentino hasta la muerte
he nacido en Buenos Aires.

No hay comentarios:

Publicar un comentario