martes, 25 de enero de 2011

25-ENERO WILLIAM SOMERSET MAUGHAM


"La lectura no da al hombre sabiduría; le da conocimientos."
William Somerset Maugham
Escritor

25-01-1874

Obras: El filo de la navaja (llevada al cine en 1946 por Tyrone Power, Gene Tierney y Anne Baxter) - Servidumbre humana - Antes de amanecer - Al este de Suez y otras

William Somerset Maugham (París, 25 de enero de 1874 - Niza, 16 de diciembre de 1965) fue novelista, dramaturgo y escritor de cuentos en lengua inglesa. Fue uno de los escritores más populares de la década de 1930 y el mejor pagado.

El padre de Maugham era un abogado que se ocupaba de los asuntos legales de la embajada británica en París. Dado que la ley francesa preveía que todos los niños nacidos en territorio francés estaban obligados a hacer el servicio militar, Robert Ormond Maugham arregló las cosas para que William naciera en la embajada, salvándolo así de la obligación de involucrarse en futuras guerras francesas y haciendo técnicamente válido su nacimiento en "territorio británico". Su abuelo, otro Robert, también había sido un prestigioso abogado y cofundador de la English Law Society, y se daba por hecho que William tendría que seguir los mismos pasos. Pero las cosas no funcionaron así, a pesar de que su hermano mayor Frederic Herbert Maugham sí que desarrolló una distinguida carrera jurídica, convirtiéndose en Lord Chancellor entre 1938 y 1939.

La madre de Maugham, Edith Mary (de soltera Snell) era tuberculosa, una condición para la cual los médicos de la época prescribían tener hijos. Así que Maugham tenía tres hermanos mayores, ya escolarizados en centros de internado cuando él tenía tres años, por lo que fue criado casi como hijo único. Por desgracia, el embarazo no fue efectivo contra la enfermedad, y Edith Mary Maugham murió a los 41 años, seis años después de dar a luz su último hijo. La muerte de su madre dejó a Maugham traumatizado para toda la vida, y siempre tuvo la foto de ella en el cabecero de su cama hasta su propia muerte a los 91 años en 1965.
Dos años después murió su padre de cáncer. Willie fue enviado a Inglaterra para ponerlo bajo cuidado de su tío, Henry MacDonald Maugham, vicario de Whitstable, en Kent. El traslado fue catastrófico. Henry Maugham demostró ser frío y emocionalmente cruel. En The King's School, Canterbury, casi una versión del purgatorio, donde Willie estuvo interno durante sus años de estudiante, fue ridiculizado por su mal inglés (su lengua materna era el francés) y por su baja estatura, que había heredado de su padre.

En este periodo Maugham desarrolló la tartamudez que le acompañaría toda la vida, aunque era esporádica y dependía del estado de ánimo y las circunstancias.
En la vicaría estaba sometido a control, y las emociones estaban prohibidas. Fue forzado a esconder su temperamento, y se le prohibió cualquier manifestación emocional, aparte que tampoco tenía la oportunidad de ver a otros expresar emociones. Como niño pacífico, reservado pero muy curioso, esta negación de las emociones de los otros fue para él tan dura como la negación de los propios sentimientos.

El resultado fue que Maugham era desgraciado, tanto en la vicaría como en la escuela, donde era maltratado por sus compañeros debido a su tartamudez y baja estatura. Ello resultó en que desarrolló la habilidad de hacer observaciones sarcásticas que herían a los que le hacían rabiar. Esta capacidad se refleja a veces en los personajes de sus narraciones.

A los dieciséis años, Maugham rehusó continuar en The King's School y su tío le permitió viajar a Alemania, donde durante un año estudió literatura, filosofía y alemán en la Universidad de Heidelberg. En Alemania conoció a John Ellingham Brooks, un inglés diez años mayor que él, con quien tuvo su primera experiencia sexual.

De nuevo en Inglaterra, su tío le consiguió un puesto de trabajo en una oficina de contabilidad, pero al mes Maugham lo dejó y volvió a Whitstable. Su tío estaba disgustado, y se puso a buscar un nuevo trabajo para él.

El trabajo en la iglesia fue descartado, porque un predicador tartamudo parecía ridículo. También fue se descartó el funcionariado, no por desagrado del propio Maugham, sino porque a raíz de las nuevas leyes que obligaban a pasar un examen para acceder a la función pública, el tío consideraba que esta profesión se había convertido en indecorosa para un caballero.

El médico local sugirió la medicina, y el tío aceptó con ciertas objeciones. Maugham había empezado a escribir a los 15 años y deseaba fervientemente dedicarse a la literatura, pero por no ser mayor de edad no se atrevió a confesar sus deseos a su tutor. Consecuentemente, invirtió los siguientes cinco años de su vida como estudiante de medicina en Londres.

En torno a 1914, Maugham era un hombre famoso, con 10 obras de teatro representadas y 10 novelas publicadas. Demasiado mayor para alistarse al declararse la Primera Guerra Mundial, Maugham sirvió en Francia como miembro de la Cruz Roja Británica, en el llamado "Literary Ambulance Drivers" (Conductores de Ambulancia Literarios), un grupo de 23 conocidos escritores entre los que estaban Ernest Hemingway, John Dos Passos y E. E. Cummings. En este tiempo conoció a Frederick Gerald Haxton, un joven de San Francisco que se convirtió en su compañero hasta que murió en 1944 (Haxton aparece bajo el nombre de Tony Paxton en la obra de teatro de Maugham, de 1917, Our Betters). Incluso durante la guerra Maugham continuó escribiendo; de hecho, corrigió las pruebas de Of Human Bondage en una localidad cerca de Dunkerque durante un descanso de sus tareas de conductor de ambulancia.

Servidumbre humana (Of Human Bondage, 1915) fue calificada por los críticos de la época como "una de las novelas más importantes del siglo XX." El libro parece ser bastante autobiográfico (la tartamudez de Maugham se transforma en una deformación congénita de los pies de Philip Carey, el vicario de Whitestable se convierte en el vicario de Blackstable, y Philip Carey es un médico) no obstante el mismo Maugham insistió que se trataba de invención más que de realidad. En todo caso, la estrecha relación entre ficción y realidad fue una de las características de la obra de Maugham, a pesar de la obligada declaración legal sobre el hecho de que "los personajes [de ésta o aquella obra] son completamente imaginarios". En 1938 escribió: "Realidad y ficción están tan mezcladas en mi obra que ahora, echando una ojeada en ella, difícilmente puedo distinguir la una de la otra."

Maugham era bisexual. De su relación con Syrie Wellcome, hija del fundador de orfanats Thomas John Barnardo y esposa del empresario farmacéutico inglés, nacido estadounidense, Henry Wellcome, tuvo una hija llamada Mary Elizabeth Maugham, "Liza" (nacida Mary Elizabeth Wellcome, 1915-1998).7 Henry Wellcome puso una demanda de divorcio contra su esposa, designando a Maugham como co-responsable. En mayo de 1917, después del decree nisi, Syrie y Maugham se casaron. Syrie se convirtió en una notable decoradora de interiores que popularizó las habitaciones en blanco en la década de 1920. En 1922 Maugham le dedicó su colección de cuentos 'On a Chinese Screen. Se divorciaron entre 1927 y 1928, después de un matrimonio tempestuoso agravado por los frecuentes viajes de Maugham y su ininterrumpida relación con Haxton.

Maugham volvió a Inglaterra dejando sus tareas en la unidad de ambulancias para promocionar Of Human Bondage, pero tan pronto como acabó, volvería con el fin de asistir a los esfuerzos de la guerra. Incapaz de incorporarse de nuevo a la unidad de ambulancias, Syrie se las apañó para presentarlo a un oficial de inteligencia de elevada graduación, conocido sólo como "R"; y en septiembre de 1915 empezó a trabajar en Suiza, recogiendo información para los servicios secretos, apoyándose en su categoría de escritor.

En 1916 viajó al Pacífico para documentarse sobre su siguiente novela, The Moon and Sixpence, basada en la vida de Paul Gauguin. Fue el primero de los viajes a través de los estertores del mundo imperial de los años 1920 y 1930, que situaron a Maugham de manera definitiva en la imaginación popular como el cronista de los últimos días del colonialismo en la India, el Sureste asiático, China y el Pacífico, aunque las obras en que se fundamenta esta reputación no son más que una fracción de su obra global. En este viaje y en los posteriores estuvo acompañado por Haxton, a quien consideraba indispensable para su éxito como escritor. Maugham era profundamente tímido, y el extravertido Haxton lo ayudaba constantemente a conseguir el material humano que Maugham convertía en ficción.

En junio de 1917 fue reclamado por Sir William Wiseman, jefe del Servicio Secreto Británico (llamado más tarde MI6), para ejecutar una misión especial en Rusia8 para conseguir implicar al Gobierno Provisional Ruso en la guerra, haciendo frente a la propaganda pacifista de Alemania.9 Dos meses y medio después, los bolcheviques tomaron el control. El trabajo se convirtió en imposible, pero Maugham defendió posteriormente que si hubiera llegado seis meses antes habría triunfado.
Tranquilo y observador, Maugham tenía el temperamento idóneo para el trabajo de la inteligencia, que él mismo creía que había heredado del hombre de leyes que fue su padre: una destreza especial para emitir juicios fríos y la capacidad de no ser engañado por las apariencias.
No dejando perder ninguna experiencia de la vida real para la literatura, Maugham aprovechó las experiencias como espía en una colección de cuentos sobre un espía caballeroso, distante y sofisticado, llamado Ashenden, (1928), un volumen que Ian Fleming citó como una de las influencias sobre su personaje James Bond.
En 1928, Maugham adquirió Villa Mauresque, una finca de doce acres en Cap Ferrat, en la Riviera francesa, que sería su casa para el resto de su vida, y uno de los mejores salones sociales y literarios de los años 1920 y 1930. Su producción continuó siendo prodigiosa, escribiendo para el teatro, novelas, ensayos y libros de viajes. En torno a 1940, cuando la caída de Francia lo forzó a abandonar la Riviera y convertirse en un "refugiado", ya era uno de los escritores en lengua inglesa más famosos del mundo, y uno de los más ricos.

Maugham, a sus sesenta años, pasó casi toda la Segunda Guerra Mundial en los Estados Unidos de América, primero en Hollywood (donde trabajó en diversos guiones, y donde fue uno de los primeros escritores en conseguir unas ganancias significativas con las adaptaciones cinematográficas de sus obras) y después en el Sur. Durante su estancia fue requerido por el gobierno de los Estados Unidos para dar conferencias patrióticas en apoyo a la ayuda norteamericana a Gran Bretaña, fuera o no como aliado combatiente. Gerald Haxton murió en 1944 y Maugham volvió a Inglaterra, y después, en 1946, a su villa francesa, donde estableció su residencia —interrumpida por sus frecuentes y largos viajes— hasta su muerte.
El hueco dejado por la muerte de Haxton en 1944 lo llenó Alan Searle. Maugham lo había conocido en 1928. Searle era un joven del suburbio londinense de Bermondsey, y ya había mantenido relaciones con homosexuales mayores que él. Fue una compañía fiel, si no estimulante.
Sin embargo, la vida sentimental de Maugham jamás fue sencilla. Una vez confesó: "Principalmente he amado personas que no se preocupaban, o lo hacían poco, de mí y cuando alguien me ha amado me he sentido preocupado... Para no herir sus sentimientos, a menudo he simulado una pasión que no sentía."
Los últimos años de Maugham estuvieron tristemente empañados por diversos escándalos que es posible que se desencadenasen a causa de la decadencia intelectual del escritor, amenazado por la demencia. El joven Maugham habría sido demasiado astuto y discreto como para cometer tales errores. El peor de estos escándalos, y el que le costó el alejamiento de más amigos, fue el amargo ataque a la difunta Syrie en un volumen de memorias aparecido en 1962: Looking Back. En los últimos años, Maugham adoptó a Searle como hijo, con el propósito de asegurarle la herencia de la villa, una decisión que no acogió bien su hija Liza y su esposo, Lord Glendevon, y que expuso a Maugham a los comentarios públicos.

El éxito comercial con elevados volúmenes de ventas, las producciones teatrales de éxito y una larga serie de adaptaciones cinematográficas, todo unido a unas astutas inversiones en bolsa, permitieron a Maugham vivir una vida muy confortable. Pequeño y débil de pequeño, Maugham siempre se había enorgullecido de su resistencia; la que le permitió como adulto mantener una abundantísima producción literaria.
Sin embargo, a pesar de sus triunfos, jamás consiguió un elevado respeto por parte de los críticos y los compañeros escritores. Él mismo lo atribuía a su carencia de "lirismo", su reducido vocabulario y un uso inexperto de la metáfora.
En efecto, parece que Maugham no iba desencaminado, pues escribía en un estilo directo. No hay nada en un libro de Maugham que necesite explicación al público por parte de los críticos. El pensamiento de Maugham era claro y su estilo, lúcido. Expresaba acerbas y, en ocasiones, cínicas opiniones en una prosa bonita y civilizada. Escribió en un periodo en que la literatura modernista experimental, como la de William Faulkner, Thomas Mann, James Joyce y Virginia Woolf iba ganando la popularidad y el respeto de la crítica. En este contexto, su prosa fue calificada como "un tejido de clichés del que sólo maravilla la capacidad del autor de ensamblar tantos y tantos, y su infalible incapacidad de contar cualquier cosa de manera original".
Su inclinación homosexual también impregna su obra. Dado que en la vida real tendía a considerar a las mujeres atractivas como rivales sexuales, a menudo presenta las necesidades y tendencias sexuales de sus personajes femeninos de una manera bien diferente a los autores de su época. "Liza of Lambeth," "Cakes and Ale" y "The Razor's Edge" presentan mujeres dispuestas a no renunciar a sus intensos deseos sexuales, sin preocuparse de las consecuencias.
También, el hecho de que la tendencia sexual de Maugham se desaprobase o incluso se criminalizase en los países que visitó, hizo que el escritor fuera particularmente tolerante con los vicios ajenos. Los lectores y los críticos lamentaban que Maugham no condenara clara ni suficientemente los malvados de sus obras. Maugham replicó en 1938: "Puede ser un defecto mío que no me preocupan mucho los pecados de otros, a excepción de los que me afectan personalmente."
La percepción del mismo Maugham sobre sus propias capacidades era modesta; hacia el final de su carrera dijo de él mismo que podía ser considerado como "un escritor de los mejores entre los escritores de segunda fila". Maugham había empezado a coleccionar pinturas teatrales antes de la Primera Guerra Mundial y continuó hasta el punto que su colección se convirtió en la segunda más importante, después de la del Garrick Club.11 En 1948 anunció la donación de su colección al "Trustees of the National Theatre", y desde 1951, unos 14 años después de su muerte, se exhibe al público, habiéndose trasladado en 1994 al Museo del Teatro de Covent Garden

Fragmento de "El filo de la navaja"

"--Si un amor no es pasión, no es amor, sino otra cosa; y la pasión no prospera siendo satisfecha, sino estorbada. ¿Qué supones que quiso dar a entender Keats al decir al amante representado en su urna griga que no sufriese? 'Por siempre tú amarás, y eterna es tu belleza'. Porque jamás podría hacer suya a su amada, y por desalentadamente que la persiguiera, ella escaparía siempre. Porque ambos estaban plasmados en el inmóvil mármol de la que sospecho que era una obra de arte bastante mediocre. Vuestro amor, el tuyo por Larry y el que Larry te profesaba, era tan natural y sencillo como el de Paolo y Francesa, o el de Romeo y Julieta. Te casaste con un hombre rico, y Larry se dedicó a recorrer el mundo para escuchar los cánticos de las sirenas. Pero no hubo pasión alguna entre vosotros.

--¿Cómo lo sabes?

--Porque la pasión no piensa en las consecuencias. Dice Pascal que el corazón tiene razones que la razón no toma en cuenta. Si quiso decir lo que yo supongo, opinaba que cuando la pasión se apodera del corazón, inventa razones que no solamente parecen plausibles, sino convincentes, para demostrar que vale la pena perder el mundo por salvar el amor. Y nos convence de que vale la pena sacrificar el honor y de que no es precio caro el sentir oprobio y vergüenza. La pasión es destructora. Destrozó a Marco Antonio y Cleopatra, a Tristán e Iseo, a Parnell y a Kitty O'Shea. Y cuando no destroza, muere ella. Y entonces quizá se encuentre uno enfrentado con el desolador descubrimiento de haber malgastado los mejores años de su vida, de que se ha deshonrado uno con su conducta, soportado los terribles dolores de los celos, tragado las más amargas mortificaciones, que ha gastado toda su ternura, y vaciado todo el precioso contenido de la propia alma sobre una pobre ramera, un necio o un fantoche al cual buscamos vestir con nuestros ensueños, y que no valía ni lo que una pastilla de goma de masticar".

http://limonadadelorquidea.blogspot.com/2010/04/fragmento-de-el-filo-de-la-navaja-de.html

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