miércoles, 9 de febrero de 2011

09-FEBRERO AMY LOWELL


AMY LOWELL
Poetisa

09-02-1874

Amy Lawrence Lowell (Boston, 9 de febrero de 1874 – 12 de mayo de 1925), poetisa estadounidense perteneciente a la estética del imagismo. Hermana del famoso astrónomo Percival Lowell, que predijo la existencia de Plutón, y de Abbott Lawrence Lowell, presidente de la Universidad de Harvard. En 1926 se le concedió el Premio Pulitzer de poesía a título póstumo.

Pertenecía a una excelente familia de Brookline, Massachusetts. No acudió nunca a la universidad, ya que su familia estimaba que eso no convenía a una señorita, pero ella compensó con creces esta laguna con una afición compulsiva por la lectura que le hizo acumular una biblioteca impresionante. Viajó mucho y en 1902 se volvió hacia la poesía tras haber escuchado a Eleonora Duse en Europa. Su primer escrito apareció en 1910 en el Atlantic Monthly y su primera colección de poemas, A Dome of Many-Coloured Glass, dos años más tarde. De orientación homosexual, ella mismo contó en 1912 que la actriz Ada Dwyer Russell y ella estaban enamoradas. Ada era el hombre de la pareja, y ella fue el tema de su obra más erótica. Ambas hicieron un viaje a Inglaterra, donde Amy encontró a Ezra Pound, quien ejerció una gran influencia sobre ella y devino uno de los principales críticos de su trabajo. También tuvo una relación romántica con la mujer de letras Mercedes de Acosta, pero la única prueba de que se conocieron es una breve correspondencia intercambiada sobre un memorial para Duse, que no tuvo más historia.

Amy Lowell era un personaje imponente que peinaba sus cabellos en chignon, llevaba un pince-nez (unos quevedos o gafas de pinza) y fumaba constantemente habanos haciendo notar que duraban más que los cigarrillos. Entre sus obras se encuentran también ensayos críticos sobre literatura francesa y una biografía de John Keats. Su fetichismo por Keats ha pasado a la posteridad; Pound, entre otros, no pensaba en ella como una poetisa imagista, sino como una patrona rica que era capaz de ayudar financieramente sus proyectos, debilitados tras su "exilio" vorticista. Lowell fue una de las primeras en adoptar el versolibrismo. Sus Obras completas (The Complete Poetical Works of Amy Lowell) fueron publicadas en 1955 con una introducción de Louis Untermeyer, a quien ella misma consideraba su amigo.
Murió de un derrame cerebral en 1925 a la edad de 51 años. Al año siguiente, se le concedió a título póstumo el premio Pulitzer de poesía por What's O'Clock. Permaneció olvidada durante unos años, pero se produjo una revisión de su obra debida en parte a la focalización motivada por los estudios culturales que sondearon en ella los temas del lesbianismo y su relación con Ada Dwyer Russell, así como por su personificación de objetos inanimados en obras como The Green Bowl, The Red Lacquer Music Stand y Patterns.

INTERMEDIO

Cuando haya horneado blancos pasteles
y rallado almendras verdes para cubrirlos;
cuando haya quitado los verdes rabitos de las fresas
y las haya apilado en una fuente azul y amarilla,
cuando haya alisado las arrugas de la mantelería
en la que he estado trabajando…
¿entonces, qué?
Mañana será lo mismo:
pasteles y fresas,
y agujas dentro y fuera de la tela.
Si el sol es hermoso sobre los azulejos y los estaños,
cuánto más hermosa es la luna,
reclinándose en las rizadas ramas del ciruelo;
la luna,
ondulando en un lecho de tulipanes;
la luna
inmóvil,
sobre tu rostro.
Tú brillas, Amada,
tú la luna.
¿Pero cuál es el reflejo?
El reloj está dando las once.
Pienso que cuando cerremos la puerta,
oscura será la noche
afuera.

PENUMBRA

Mientras estoy aquí sentada en la quieta noche de verano,
de pronto, en la lejana carretera, se oye
el rechinar y el acelerar de un tranvía eléctrico.
Y, más lejos todavía,
el fuerte resoplar de una máquina,
seguido del desagarrado arrastrar de un tren de carga cambiando de vía.
Estos son los ruidos que hacen los hombres
en el largo ajetreo de la vida.
Seguirán haciendo siempre estos ruidos,
aun después que yo haya muerto y ya no pueda oírlos.
Sentada aquí en la noche de verano,
estoy pensando en mi muerte.
¿Qué pasará contigo?
Verás mi silla
con su brillante cobertor de zaraza
iluminada por el sol de mediodía,
como ahora,
verás mi mesa angosta
donde he estado escribiendo tantas horas.
Mis perros meterán sus hocicos en tu mano,
preguntando -preguntando-
y pendientes de ti con ojos perplejos.

La vieja casa todavía está aquí,
la vieja casa que me ha conocido desde el principio.
Las paredes que me han visto jugar:
con soldados, canicas, muñecas de papel,
que me han protegido a mí y a mis libros.

La puerta de entrada estará mirando a los viejos árboles
donde, cuando era niña, jugaba con muertos y con incendios;
Mirará la ancha vereda de grava
donde yo rodaba mi aro,
y las matas de rododendro
donde cogía mariposas de pintas negras.

La vieja casa te guardará a ti,
como yo he hecho.
Sus paredes y sus cuartos te guardarán,
y yo susurraré mis pensamientos y fantasías
como siempre,
en las páginas de mis libros.

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