lunes, 28 de marzo de 2011

27-MARZO ALFRED DE VIGNY


"Todos los crímenes y los vicios tienen como origen la debilidad; por ello no merecen más que compasión."
Alfred de Vigny
Poeta, dramaturgo, novelista

27-03-1797

Alfred Victor de Vigny (Loches, 27 de marzo de 1797 – París, 17 de septiembre de 1863) fue un poeta, dramaturgo, y novelista francés.
Alfred de Vigny nació en Loches en una familia aristocrática. Su padre fue un veterano de la Guerra de Los Siete Años; su madre, veinte años menor, era una mujer de carácter fuerte, inspirada por Rousseau, que se encargó personalmente de la educación de Vigny en sus primeros años. Al igual que para todas las familias nobles de Francia, la Revolución francesa disminuyó sus condiciones de vida considerablemente. Después de la derrota de Napoleón en Waterloo, regresó la monarquía a manos de la casa de Borbón, siendo nombrado Rey Luis XVIII, el hermano de Luis XVI, en 1814; Vigny se asoció a una de las compañías aristocráticas de Maison du Roi. Desde siempre atraído por la literatura, y versado en historia francesa y bíblica, comenzó a escribir poesía. Publicó su primer poema en 1820, más adelante publicó un poema narrativo titulado Eloa en 1824 sobre el tema entonces popular de la redención de Satán, y una compilación de obras en 1826 para Poèmes antiques et modernes. Tres meses después, publicó una novela histórica Cinq-Mars; con el éxito de estos dos volúmenes, Vigny se convirtió en la estrella del emergente movimiento romántico, aunque de este rol sería pronto desplazado por su amigo Victor Hugo. Se estableció en París con su joven novia británica (Lydia Bunbury, con la que se casó en Pau en 1825).

Vigny trabajó con Émile Deschamps en una traducción de Romeo y Julieta en (1827). Progresivamente atraído por el liberalismo, apoyó el derrocamiento de Carlos X en la revolución de julio de 1830. En 1831, presentó su primer obra teatral original La Maréchale d'Ancre, un drama histórico sobre eventos del reinado de Luis XIII de Francia. Ocasión en la cual conoció a la actriz Marie Dorval, que se convirtió en su amante hasta 1838 (su esposa quedó casi inválida y nunca aprendió a hablar francés). No tuvieron hijos y Vigny además se sintió decepcionado por las segundas nupcias de su suegro obstaculizando la oportunidad de recibir la herencia de este).
En 1835, produjo un drama titulado Chatterton, basado en la vida de Thomas Chatterton, en el cual Marie Dorval obtuvo el papel protagonista. Chatterton se considera uno de los dramas románticos franceses más significativos y aun es representado con regularidad. La historia de Chatterton se inspiró en uno de los tres episodios de la novela filosófica de Vigny Stello (1832), en la que examina la relación de la poesía con la sociedad y concluye que el poeta, condenado a ser mirado con sospecha en todo orden social, debe permanecer apartado de éste. Servitude et grandeur militaires (1835) fue una meditación tripartita similar, considerando la condición de los soldados.
Aunque Alfred de Vigny fue exitoso como escritor, su vida personal no fue feliz. su matrimonio fue decepcionante y la relación con Marie Dorval fue tormentosa y plagada de celos; y su talento literario fue eclipsado por otros. Después de la muerte de su madre en 1838 heredó la propiedad de Maine-Giraud, cerca de Angoulême, donde Vigny escribió algunos de sus poemas más famosos incluyendo La Mort du loup y La Maison du berger. En 1845, después de varios intentos infructuosos, fue elegido miembro de la Académie Française.
En sus últimos años dejó de publicar, aunque continuó escribiendo, y su diario es considerado por los académicos modernos como una gran obra en sí mismo. Vigny se consideraba a sí mismo más un filósofo que un autor literario; fue uno de los primeros autores franceses en tomar interés en el budismo. Su filosofía de vida era pesimista y estoica, pero dio importancia a la fraternidad humana, el cultivo del conocimiento y la solidaridad, como valores elevados. Empleó varios años preparando la colección póstuma de poemas conocida como Les Destinées (aunque fue titulada originalmente Poèemes philosophiques) que concluye con su mensaje final, L'Esprit pur.
Alfred de Vigny contrajo cáncer gástrico alrededor de los 60 años, al cual se enfrentó con estoicismo: Quand on voit ce qu'on est sur terre et ce qu'on laisse/Seul le silence est grand; tout le reste est faiblesse. ('cuando ves lo que somos y lo que representa la vida/Sólo el silencio es grande; todo lo demás es debilidad.') Vigny murió en Paris el 17 de septiembre de 1863, pocos meses después de fallecer su esposa y fue enterrado a su lado en Cimetière de Montmartre en París

LA MUERTE DEL LOBO

La luna estaba roja. Nubes grises
Corrían por el ciclo y la nublaban
A veces, como lóbrega humareda
De un incendio. La selva solitaria
Negra hasta el horizonte se extendía.
Silenciosos seguíamos la marcha
Sobre el húmedo césped, o por sendas
Que entre los altos matorrales pasan.
De pronto, bajo lúgubres abetos
Vimos impresas las robustas garras
De los lobos errantes, que al ojeo
Lograron escapar. En la garganta
Reteniendo el aliento, y el pie inmóvil.
Escuchamos atentos. Pero nada
Se oía en la llanura ni en el bosque;
La veleta no más, que triste y agria
Allá arriba gemía. Porque el viento
Iba muy alto, y con sus fuertes alas
Sólo batía las enhiestas torres;
Y los robles, abajo, en las cañadas.
Prendidos a las rocas, parecía
Que, en el codo apoyados, dormitaban.

Nada se oía, pues, cuando el más viejo
De nuestros duchos cazadores, baja
La cabeza, tendiéndose en el suelo.
Examina las huellas, y declara
Que son de un par de corpulentos lobos
Y dos lobeznos. Cada cual prepara
El cuchillo y oculta la escopeta
Sobrado reluciente. Entre las ramas
Abriéndonos camino vamos lentos.
Tres de nuestros bizarros fumaradas
Que iban juntos, de pronto se detienen.
Me acerco para ver cuál es la causa
De aquella interrupción, y en la
penumbra Veo dos ojos arrojando llamas,
Y a la luz de la luna, en la maleza.
Dos sombras que ligeras y gallardas
Brincan, como domésticos lebreles
Gozosos porque el amo vuelve a casa.
Es el contorno parecido, iguales
Los retozones saltos; pero callan
En sus juegos los hijos de los lobos.
Por temor a la próxima asechanza
De! hombre, su enemigo. Estaba el macho
En pie; cerca la loba descansaba
Junto al tronco de un árbol, como aquella
De mármol, que adoró Roma en sus aras,
Amamantando en su velludo seno
A Rómulo y a Remo. Fiero avanza
El lobo; luego súbito se sienta
Sin doblegar las delanteras patas,
Y las terribles uñas hinca en tierra.
Se ve perdido, acorralado, no halla
Paso para la fuga; están cortados
Los caminos. Furioso se abalanza
Al can más atrevido, por el cuello
Lo agarra bien, y no abre las quijadas
Hasta que, estrangulado horriblemente
Exánime el mastín cae a sus plantas.
Lo deja el lobo entonces, y nos mira.
Hasta el puño en su cuerpo penetraban
Los cuchillos, clavándolo en el suelo,
Tinto en su sangre. En círculo, apuntada
Contra él nuestras certeras escopetas
Ve; se echa al suelo, y la feroz mirada
Nos dirige de nuevo, relamiendo
La roja sangre que su hocico mancha.
No soy digna saber del duro trance
El cómo ni el por qué; con fría pausa
Cierra los ojos, y sin un rugido,
Su último aliento, indiferente, exhala.

Apoyando la frente en el oscuro
Cañón de mi escopeta descargada,
Medité. Resolverme no podía
A proseguir, con los demás, la caza
De la loba y sus hijos, que esperaron
Al lobo, y si no fuera por la guarda
De sus cachorros, la irritada viuda
Solo en la ruda lid no lo dejara.
Pero ellos eran su deber primero:
Salvarlos, darles la experiencia amarga
De la vida, del hambre y de la lucha,
Hacer que al hombre nunca rindan parias,
Como aquellos serviles animales
Que por el precio ruin de la pitanza
A los dueños legítimos persiguen
Del bosque adusto y de las rocas ásperas.

¡Cuan débil es, aunque orgullosa ostente
Su noble condición, la estirpe humana!
Mejor que el hombre, abandonar la vida
Y sus males sabéis, fieras selváticas!
A pensar lo que somos en el mundo
Y lo que en él dejamos, sólo cuadra
El silencio a la muerte: vil flaqueza
Es tocio lo demás. Con visión clara,
Salteador siniestro de las selvas,
Te he comprendido. Tu última mirada
Me llegó al corazón. Ella me dijo:
“Haz tu alma estoica y fuerte (si a eso alcanzan
Estudio y reflexión) como la mía.
Naturalmente embravecida, gracias
A mis natales riscos; animoso
Cumple bien la misión penosa y ardua
Que te ha tocado en suerte, y luego...
luego Sufre y muere, cual yo, sin decir nada

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