lunes, 28 de marzo de 2011

28-MARZO MAXIMO GORKI


“Para triunfar en la lucha por la vida, el hombre ha de tener o una gran inteligencia o un corazón de piedra.”
Maximo Gorki
Escritor

28-03-1868

Obras: La Madre – Los bajos fondos – Recuerdos de Infancia y otros

Maksim Gorki fue el seudónimo utilizado por Alekséi Maksímovich Péshkov (Nizhny Nóvgorod; 28 de marzo de 1868 -Moscú; 18 de junio de 1936);1 escritor ruso identificado con el movimiento revolucionariosoviético. Gorki en ruso quiere decir "amargo".
De 1932 a 1990 su ciudad natal (Nizhny Nóvgorod) llevó el nombre de Gorki en su honor.

Aleksei Peshkov fue hijo de un tapicero que con mucho trabajo y esfuerzo mejoró más tarde su posición social. El joven Gorki, por su parte, a muy corta edad comenzó a desempeñarse en oficios variados hasta que decidió abandonar el hogar paterno para hacer su vida independiente. En el transcurso de 18 años, desde 1875 hasta 1893, el autor trabajó como empleado de pintor, ayudante de panadero, camarero de barco, empleado de ferrocarriles y hasta como vendedor de bebidas.
Toda la experiencia acumulada a lo largo de sus correrías, enriquecería más tarde el bagaje temático del escritor. De hecho, sus vivencias y las de las personas con quienes trabajó y convivió dieron vida a los relatos de sus obras autobiográficas Infancia, Entre los hombres yMis universidades.
De hecho, una de sus experiencias, su permanencia como pasante de abogado, fue la que despertó su gusto por la literatura y su interés por la cultura. En adelante, la lectura fue actividad crucial en sus días y más tarde dió vida a sus primeras narraciones: Makar-Tchudra (1892) o Tchelkach (1895).

La obra de Máximo Gorki creció rápidamente. Ya para 1898, había reunido su producción narrativa en dos volúmenes. Su persona era cada vez más popular, sus cuentos agradaban al público y su fama trascendió las fronteras para llevar su nombre por toda Europa.
Entonces, también sus producciones teatrales Pequeños burgueses y Los bajos fondosalcanzaron el éxito. Fueron llevadas a escena en 1902 en el Teatro de Artes de Moscú y más tarde recorrieron los mejores escenarios de Europa. Estas obras de teatro emplearon innovadoramente técnicas naturalistas estructurando una serie de tramas paralelas en las que prácticamente todos los personajes tenían la misma importancia.
En otros campos siguió alcanzando nuevos logros. De la narrativa corta pasó a las novelas extensas con obras tales como “Varen’ka Olesova” (1898), Foma Gordeev (1899) y Los tres(1900).
En San Petersburgo estableció contacto con destacados marxistas que le motivaron a volver la vista hacia los problemas sociales y lo convencieron sobre la conveniencia del movimiento revolucionario. También en su obra plasmó su simpatía con estos ideales como lo muestran sus dramas: Los veraneantes, Los hijos del sol, Los enemigos o Los bárbaros y sus poemasEl canto del halcón, El hombre y El canto del petrel. La censura, no obstante recayó sobre algunos de ellos. Fue nombrado miembro honorario de la Academia Imperial de Ciencias, pero en 1902 le fue anulado el puesto a causa de diferencias políticas. Sin embargo Máximo Gorki no estaba dispuesto a ceder en sus ideales y siguió apoyando a la Revolución, lo que lo llevó a la cárcel.
En 1907 se mudó a Capri por severos problemas de salud; ese mismo año y en ese mismo lugar escribió su obra más popular, La madre en la cual relata la evolución del pensamiento de la madre de un obrero socialista así como el entorno de la Rusia revolucionaria. En la isla italiana formó un centro de emigración revolucionaria hasta poco antes de estallar la Primera Guerra Mundial. Mientras tanto, su fama iba en decadencia y él mismo sufría una crisis de identidad influenciado por las ideas de Tolstoi.
Al estallar la Revolución rusa en 1917, él se encontraba en su país y trabajó activamente en el ámbito cultural hasta 1921 cuando se trasladó a Alemania donde permaneció tres años.
Después estuvo en Sorrento y en 1928 regresó a la URSS de la mano de Stalin, donde empezó la etapa de su obra en que sustentó el régimen soviético. Fue nombrado presidente del sindicato de escritores soviéticos.
En 1935, su hijo es asesinado, por la oposición troskista. Y se piensa que Máximo Gorki murió repentinamente de una neumonía en Moscú, el 18 de junio de 1936, en la dacha "Gorki" de Lenin.

Fragmento de “La Madre”

En la pequeña habitación, nacía el sentimiento del parentesco espiritual que unía a los trabajadores del mundo entero. Este sentimiento que hacía vibrar a todos en un mismo corazón era compartido por la madre, y aunque no lo comprendiese claramente, bebía alegría y juventud, una fuerza embriagadora y colmada de esperanza.
-Cómo sois..., todos lo mismo -dijo un día al Pequeño Ruso-. Para vosotros, todos son camaradas..., los armenios, los judíos, los austríacos..., os alegráis y os entristecéis por todos.
-¡Por todos, sí, madrecita, por todos! -exclamó él-. Para nosotros no hay naciones ni razas, no hay más que camaradas o enemigos. Todos los proletarios son nuestros camaradas; todos los ricos, todos los que gobiernan, nuestros enemigos. Cuando se mira al mundo con el corazón, y se ve lo numerosos que somos los obreros y la fuerza que hay en nosotros, se siente tal alegría que el espíritu está en fiesta. Y ocurre lo mismo, madrecita, con un francés o un alemán, cuando comprenden la vida, y un italiano se alegra lo mismo. Somos todos hijos de una sola madre, de un mismo pensamiento invencible: el de la fraternidad de los trabajadores de todos los países. Esta fraternidad nos conforta, es un sol en el cielo de la justicia, y este cielo está en el corazón del obrero; Pues, sea quien quiera, se llame como quiera, el socialista es nuestro hermano en espíritu, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Esta fe infantil, pero inquebrantable, se manifestaba cada vez más frecuentemente en el pequeño grupo, con una fuerza creciente. Y cuando la madre veía este desbordar de esperanza, sentía instintivamente que, en verdad, algo grande y resplandeciente había nacido en el mundo, como un sol, parecido al que ella veía en el firmamento.
Muchas veces cantaban: cantaban alegremente y a plena voz canciones familiares; otras veces, las que entonaban eran nuevas, de una singular belleza, pero con aires tristes y extraños. Entonces, bajaban la voz, gravemente, como para un himno religioso. Los rostros palidecían o se inflamaban, y de aquellas sonoras palabras emanaba una gran fuerza.
Una de las nuevas canciones, sobre todo, inquietaba y turbaba a Pelagia. No se oían en ella las tristes meditaciones de un alma herida, errando solitaria por los senderos oscuros de dolorosas incertidumbres, ni las quejas del ánimo, abatido por la desnudez y el miedo, sin carácter, sin color. Tampoco resonaban en ella los suspiros angustiados de un corazón fuerte, oscuramente ávido de espacio, ni los gritos de reto del audaz, pronto a aplastar indistintamente, tanto el mal como el bien. Tampoco era el resentimiento ciego del ofendido, capaz, para vengarse, de arrasar todo, impotente para crear nada. Ningún eco del viejo mundo, del mundo de los esclavos.
Las palabras duras, el aire austero de la canción no agradaban a la madre, pero había en este cántico, una fuerza más grande que el verbo y los sonidos, que repasaba a éstos y despertaba en el corazón el presentimiento de alguna cosa, demasiado alta para el pensamiento. Esto era lo que ella veía en los rostros, en los ojos de los jóvenes, lo que sentía en sus pechos, y, cediendo a aquella potencia misteriosa, escuchaba siempre con atención particular, con una inquietud mayor que las otras.
La cantaban tan suavemente como las demás, pero resonaba más fuerte y era como el aire de un día de marzo, del primer día de la primavera.

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