viernes, 8 de abril de 2011

07-ABRIL VICTORIA OCAMPO


"El monólogo del hombre no me alivia ni de mis sufrimientos ni de mis pensamientos. ¿Por qué he resignarme a repetirlo?"
Victoria Ocampo
Escritora

07-04-1890

Obras: La laguna de los nenúfares - Domingos en Hyde Park - Habla el algarrobo - Tagore en las barrancas de San Isidro - Diálogo con Borges - Diálogo con Mallea y otras

Ramona Victoria Epifanía Rufina Ocampo, CBE (n. Buenos Aires, Argentina, 7 de abril de 1890 – m. 27 de enero de 1979) fue una escritora, intelectual, ensayista y traductora argentina. Publicó diversos libros como La laguna de los nenúfares (1926), diez tomos de Testimonios o Tagore en las barrancas de San Isidro (1961). Fundó la revista Sur en 1931 y luego, su editorial con el mismo nombre. Promovió las obras literarias de importantes autores nacionales e internacionales y su residencia Villa Ocampo se convirtió en un lugar recepción para diversos intelectuales como Hermann Graf Keyserling, Rabindranath Tagore, Roger Caillois, entre muchos otros.

Victoria Ocampo nació el 7 de abril de 1890 a las 16 h en una vivienda de la calle Viamonte 482 de la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Hija del ingeniero y constructor de puentes Manuel Ocampo y de Ramona Aguirre, fue la mayor de seis hermanas -las otras fueron Angélica, Francisca, Rosa, Clara y Silvina (esposa de Adolfo Bioy Casares)-. Su familia era aristocrática y pertenecía a la clase alta de la sociedad.

En 1896, ya construida Villa Ocampo, realizó con su familia su primer viaje a Europa por un año, recorriendo París y Londres. Desde la edad de siete años comenzó a ser atraída por el medio literario y ya adulta, confesó que de niña admiraba a Julio Verne, Arthur Conan Doyle, Guy de Maupassant y Edgar Allan Poe. En 1901 empezó a redactar sus primeras prosas en francés. Fue educada por institutrices, siendo el francés el primer idioma que aprendió. Entre otras asignaturas, estudió historia, religión, álgebra, inglés, italiano, aritmética y ciencias naturales.

Sus deseos de ser actriz fueron desaprobados por su padre, quien consideraba que la profesión no correspondía con su situación social. Más tarde, comentaría: «Renunciar a esta vocación fue para mi un desgarramiento.» En 1908, instalada temporalmente en Europa, asistió con frecuencia a las clases dictadas por Henri Bergson en la Universidad de La Soborna. En 1912 contrajo matrimonio con Bernardo de Estrada, proveniente de una familia patricia dogmáticamente católica y conservadora a quien había conocido en 1907. Sin embargo, se separaron al poco tiempo debido a que Victoria halló una carta en la que Estrada le aseguraba al padre de Ocampo que sus deseos por ser actriz desaparecerían en cuanto quedara embarazada. En la década de 1910, Ricardo Güiraldes publicó la novela Xamaica, cuya protagonista está basada en Victoria, a quien había conocido en 1913

En mayo de 1920 editó su primera nota para el diario La Nación, titulada Babel, donde realizó un comentario del Canto XV del Purgatorio de Dante y escribió sobre las desigualdades entre los seres humanos. En 1924, ya divorciada y alentada por su nueva pareja Julián Martínez (diplomático y primo de Estrada a quien había conocido en su luna de miel), redactó su primer libro: De Francesca a Beatrice, publicado por José Ortega y Gasset en la Revista de Occidente. Paul Groussac definió aquel libro como un «desahogo dantesco.»
En 1925, recitó algunos versos en la obra teatral El rey David, de Arthur Honegger. Luego de un viaje a París, organizó las conferencias de Hermann Graf Keyserling y frecuentó a Eduardo Mallea y Waldo Frank, quienes le sugirieron que fundara una revista. En 1930, llevó a cabo una exposición de obras plásticas de Rabindranath Tagore en Francia y viajó a Estados Unidos, España y diversos países de América Latina, visitando a varias personalidades como Jacques Lacan, Ramón Gómez de la Serna, Leo Ferrero, Sergéi Eisenstein y Le Corbusier.

El 1 de enero de 1931 apareció el primer ejemplar de la revista Sur, que se mantuvo durante cuatro décadas. Las primeras ediciones fueron producidas en San Antonio de Areco, en la imprenta de Francisco Colombo, donde se había impreso en 1926 Don Segundo Sombra, popular obra de Ricardo Güiraldes. A lo largo de su historia, tuvo entre sus colaboradores a figuras literarias como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, José Bianco, Waldo Frank, Walter Gropius, Alfonso Reyes Ochoa, Thomas Mann, Thomas Stearns Eliot, André Malraux, Henry Miller, Octavio Paz, entre muchos otros. Como secretarios de redacción participaron Guillermo de Torre, Raimundo Lida, Ernesto Sabato, María Luisa Bastos, Peregrina Pastorino, Nicolás Barrios Lynch, Enrique Pezzoni y los ya mencionados Bianco y Borges. Habiendo sido electa presidenta del Directorio del Teatro Colón, en 1933 fundó la editorial Sur con el objetivo de divulgar la literatura, difundir a los más importantes escritores del mundo y promover los talentos locales. El primer libro que se publicó bajo esta editorial fue Romancero Gitano, de Federico García Lorca. Posteriormente, se editarían libros de Eduardo Mallea, Juan Carlos Onetti, Alfonso Reyes Ochoa, Horacio Quiroga, Adolfo Bioy Casares, Aldous Huxley, Carl Gustav Jung, Virginia Woolf, Vladimir Nabokov, Jean-Paul Sartre, Jack Kerouac o Albert Camus. El escritor Julio Cortázar comentó: «Sur nos ayudó mucho a los estudiantes que en la década de 1930 y 1940 tentábamos un camino...» Por otra parte, Octavio Paz escribió: «Victoria es algo más: es la fundadora de un espacio espiritual. Porque Sur no es sólo una revista o una institución: es una tradición del espíritu.»

En 1934 se presentó como recitadora en la pieza teatral de ópera y ballet Perséphone, de Ígor Stravinsky, que fue llevada a cabo en el Teatro Colón y en Río de Janeiro, Brasil. Sobre aquella labor, Ocampo comentó: «La Perséphone es el recuerdo más dolorosamente feliz de mi vida. Digo dolorosamente porque hubiese deseado seguir haciendo esa clase de cosas, que es lo que mejor he hecho en mi vida.» También editó los ensayos y dos de las novelas de Virginia Woolf, entre ellas Orlando (con traducción de Borges), a quien había conocido en Londres. Cuando se enteró de su suicidio en 1941, comentó: «Yo hubiera querido ahora poder limitarme a escribir: A Virginia Woolf...porque yo también buscando una frase, no hallé ninguna que pudiera ponerse junto a su nombre.»11 En 1936 fue designada Vicepresidenta Honoraria Internacional del Congreso de los Pen Clubs.
Entre sus libros, comprendidos en su carrera literaria de casi 50 años, se encuentran La laguna de los nenúfares (1926), Domingos en Hyde Park (1936), San Isidro (1941), la versión inglesa, española y francesa de Lawrence de Arabia (1942, 1951 y 1947), El viajero y una de sus sombras (1951), Virginia Woolf en su diario (1954), Habla el algarrobo (1959), Tagore en las barrancas de San Isidro (1961), Juan Sebastián Bach, el hombre (1964) o Diálogo con Borges (1969).

En 1939, con la llegada de Roger Caillois a Argentina, lo ayudó a traducir y publicar obras de escritores latinoamericanos. En 1943, invitada por la Fundación Guggenheimse, se dirigió a Estados Unidos para brindar una serie de conferencias. En 1950 se le concedió el premio honorífico de la SADE y tiempo después, la medalla de oro de la Academia Francesa. Además, obtuvo el premio María Moors Cabot de la Universidad de Columbia y fue designada Doctora en Literatura de la Universidad de Visrabharati, Doctora Honoris Causa de la Universidad de Oxford y Commander of the Order of the British Empire por la reina Isabel II del Reino Unido.
En 1952 comenzó a editar su autobiografía con el pedido expreso de que se publicara luego de su muerte. En compañía con Saint John Perse, en 1954 publicó la traducción española del ensayo de Caillois titulado Poétique de St. John Perse y en 1961 una traducción bilingüe de Señales de mar. En 1963, durante un viaje a París, comenzó a padecer los primeros síntomas del cáncer y en 1965 se le concedió el premio Vaccaro por su labor en favor de la cultura argentina, principalmente en los campos de la literatura y de la música. Otros honores incluyen el premio Alberdi-Sarmiento del Instituto Popular de Conferencias en La Prensa. Ocampo se convirtió, ya adulta, en una de las figuras literarias más importantes de Argentina así también como una de las mujeres más destacadas de la historia argentina. Sus exóticos anteojos de cristales verde oscuro con armazón de color marfil, fabricados en la década de 1940 por la óptica neoyorquina Lugene, se convirtieron en un distintivo de su estilo personal.

En 1936 fue elegida presidenta de la Unión de Mujeres Argentinas, uno de los más antiguos movimientos feministas. Sin embargo, renunció en 1938. En 1946 organizó los preparativos para la creación de la UNESCO en París y además, fue la única argentina presente en los Juicios de Núremberg entre 1945 y 1946. Durante la ocupación nazi en Francia en 1940, Ocampo auspició la revista Lettres Françaises, dirigida por Roger Caillois y editada en Buenos Aires, donde colaboraron variados escritores franceses que debieron exiliarse de su país natal. En 1944 asumió la presidencia de un comité encargado de reunir fondos para Francia y sus artistas.
Participó en diversos movimientos intelectuales y antifascistas. Criticó duramente al peronismo, militando activamente en su oposición y definiendo a este gobierno como «antidemocrático». El director general de la UNESCO, Julián Huxley, le envió una carta para informarle su deseo de conocer a todas las personalidades asentadas en Villa Ocampo, motivo por el cual lo invitó junto al premio Nobel Bernardo Houssay, Eduardo Mallea, Rafael Alberti y Francisco Romero. El hecho fue motivo de enojo para el presidente Juan Domingo Perón, quien se negó recibir luego a Huxley.

El 8 de mayo de 1953, mientras descansaba en Mar del Plata, la policía allanó su vivienda con la excusa de que ocultaba armas y se la llevó detenida consigo. Fue arrestada en la cárcel femenina «El Buen Pastor», de San Telmo, donde se hallaban prostitutas y demás criminales recluidas, procesadas o condenadas por delitos comunes. «En la cárcel uno tenía la sensación de que tocaba fondo, vivía en la realidad», admitió. Además, su amigo Jorge Luis Borges fue desplazado de su cargo como director de la Biblioteca Nacional y a cambio fue designado inspector de mercados de aves de corral, mientras que su hermana Norah y madre Leonor Acevedo, de 77 años, fueron detenidas y arrestadas temporalmente acusadas de escándalo en la vía pública. El 2 de junio, tras 26 días en prisión, Ocampo fue liberada y en 1955, con el derrocamiento al ex presidente Juan Perón, tuvo serios problemas económicos debido a sus grandes inversiones para Sur. El hecho se lo confesó a Gabriela Mistral que, tras declinar una invitación que le realizó en 1956 para que la visitara, le confirmó la pérdida de 85.000 pesos argentinos en el 25º aniversario de su revista.
En 1960 manifestó su disgusto por la visita del secretario de redacción de Sur, José Bianco, a Cuba (entonces gobernada por Fidel Castro), y éste renunció a su cargo. En 1962 recibió una propuesta del gobierno nacional de ser Embajadora Argentina en la India, oferta que rechazó. En 1968 recibió a Indira Gandhi y la Embajada de la India le entregó el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Visva Barathi.

En noviembre de 1970 un artículo publicado en el diario La Nación anunció la finalización de la publicación de la revista Sur. Sin embargo, en junio de 1971, diez meses después, apareció el ejemplar número 326/328, en el cual se anunciaba como revista bianual. Pero se trató de la última edición realizada en vida de la escritora.

En 1973, luego de casi 20 años, abandonó su puesto como miembro del Directorio del Fondo Nacional de las Bellas Artes y donó sus residencias de Villa Ocampo y Villa Victoria a la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) «para ser utilizadas con un sentido vivo y creador, en la producción, investigación, experimentación y desarrollo de actividades culturales.» En 1976, con 86 años, fue designada miembro de la Academia Argentina de Letras, convirtiéndose así en la primera mujer en ocupar aquel puesto y recibir el honor por decisión unánime de sus pares. En su discurso de agradecimiento expresó: «Los felicito, miembros de la Academia Argentina en Letras. Los felicito a ustedes porque motu propio han vencido un prejuicio y eso exige siempre un esfuerzo... El honor que recibo hoy me ha caído en suerte por carambola, sospecho...»
En noviembre de 1977, el gobierno de facto de Jorge Rafael Videla convocó al Diálogo de las culturas, organizado por la UNESCO y llevado a cabo en Villa Ocampo. La escritora ocupó la presidencia honoraria de la reunión que agrupó a intelectuales de todo el mundo. Sobre aquel acto, declaró: «Lo que hoy pasa alrededor de esta mesa ha sido el sueño de mi vida. Esta reunión es el resultado de mis deseos de ver reunidos a escritores de todas partes.»3 En 1978 rindió su último reportaje para la revista de interés general La Semana.
Durante sus últimos días, con su salud debilitada y en bajas condiciones económicas, ya no recibía a nadie en público, excepto al Monseñor Eugenio Guasta. Falleció a la edad de 88 años el sábado 27 de enero de 1979 a las 19.45 h a causa de un cáncer de paladar en su habitación de Villa Ocampo. Fue inhumada a las 10.30 h del día siguiente en la cripta familiar del cementerio de la Recoleta y durante su funeral, rodeado de una multitud, Ángel Battistessa, presidente de la Academia Argentina de Letras, despidió sus restos diciendo: «A veces basta la desaparición de una persona, para que toda una generación quede disminuida...» Luego de su deceso, Borges comentó: «En un país y en una época en que las mujeres eran genéricas, ella tuvo el valor de ser un individuo. Estoy agradecido personalmente por todo lo que hizo por mí, pero sobre todo, estoy agradecido como argentino por todo lo que hizo por la Argentina.

Entre 1979 y 1984 comenzaron a publicarse los seis volúmenes de su autobiografía, la cual había sido compaginada por Ocampo en la década de 1950. En ellos se puede leer, por ejemplo, como era la relación que mantenía con su «aburrido» esposo, como lo definió, en su tomo II y III. Luego de su muerte, recibió críticas por parte de escritores peronistas y algunos intelectuales de izquierda política. Juan José Sebreli manifestó: «Victoria Ocampo era una oligarca, pero no todas las oligarcas fueron como ella. En tiempos en que las mujeres tejían, bordaban, iban a misa con los ojos mirando al suelo, Victoria quería ser actriz, escribía obras de teatro, se bañaba en las playas de Mar del Plata, montaba a caballo, bailaba tangos, fumaba, manejaba autos y, por supuesto, se declaraba atea.»

Por otra parte, Jorge Luis Borges, resumiendo su obra y logros, afirmó: «Todo lo hizo por la cultura.»
A pesar de sus diferencias ideológicas, el político Arturo Jauretche, le reconoció varios méritos y valores y, por sobre todas las cosas, su sentido del humor. En 1986 se estrenó la pieza teatral Eva y Victoria, de Mónica Ottino, donde se representó un encuentro imaginario con su antagonista Eva Perón que fue llevada al teatro con gran éxito por China Zorrilla y Soledad Silveyra. En 1989 se filmó Cuatro caras para Victoria, ensayo biográfico dirigido por Oscar Barney Finn y encabezado por Carola Reyna, Julia Von Grolman, Nacha Guevara y China Zorrilla. El autor Ulyses Petit de Murat, relató sobre la escritora: «Tenía un raro y pleno sentido de la amistad, que desarmaba las rivalidades femeninas y los apasionamientos varoniles en un sereno clima inteligente. La quise mucho.» Manuel Mujica Láinez, dijo: «Ambos sentimos la inspiración que surge de las moradas inspiradoras, un fluir sutil, algo que la propia Victoria, hablando de San Isidro, llamó “una belleza invisible, como la de los recuerdos”.»

Casualmente, fue la primera mujer en obtener un registro de conducir en Argentina. Un retrato suyo preside el Salón Mujeres Argentinas en la Casa Rosada, junto a otras figuras femeninas de la historia argentina, como Juana Azurduy, Eva Perón, Lola Mora, Cecilia Grierson, Mariquita Sánchez de Thompson, entre otras. Este salón fue inaugurado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en 2009, como parte de las refacciones de la Casa de Gobierno.
El filósofo y ensayista Julián Marías la definió como «un viento que ha hecho bogar fragatas y ha ayudado a volar a las aves menores.» Luego, reflejó: «Yo no me puedo imaginar a la Argentina de nuestro tiempo sin Victoria Ocampo.»

En su ensayo de 1936 titulado La mujer y su expresión, la escritora reflexionó acerca de la marginación de las mujeres en el contexto patriarcal y sobre su dificultosa relación con la cultura moderna, aspectos que de algún modo sintetizan el problema de la búsqueda de una expresión femenina autónoma. Ella definió ese estilo de escritura al que aspiró como un modo dialógico, que incorporó la palabra ajena en el discurso propio, diferenciándolo de la expresión monológica que sería propia de los varones en una cultura androcéntrica.
En sus relatos, las dificultades que suponen configurar una expresión propia de las mujeres las utilizó y así mencionó la falta de una educación formal, de libertades y de una tradición literaria femenina en la cual sustentar una escritura. En particular, le pareció decisiva la carencia de referentes dentro de la literatura, y quizás por ello sus textos ponen en evidencia el deseo de establecer diálogos y alianzas con distintos sujetos. En sus libros cita en muchas ocasiones a relevantes escritoras como Jane Austen, Elizabeth Barrett Browning, George Eliot y las hermanas Brönte (en especial Emily).
En su último libro, la décima serie de Testimonios, publicado en 1977 cuando Ocampo ya contaba con casi 60 años de carrera literaria, declaró: «Mi solidaridad con la causa de la mujer nació, como en Indochina el anticolonialismo de Malraux, ante la injusticia y el sistema de opresión padecido y presenciando en todo lo que abarcaban mis ojos y mi entendimiento desde casi la infancia... mi repudio de la injusticia y del atropello desaprensivo despertaban en mí una vigilancia suspendida sobre cualquier enamoramiento o ternura, resuelta a guillotinarlas si traicionaban mi causa.

Villa Ocampo es una casona inaugurada en 1891. El arquitecto de ésta fue Manuel Ocampo, el padre de la escritora, y la familia solía frecuentarla solamente durante el verano. La propiedad pertenecía a una de sus tías abuela, Francisca. De estilo franco-victoriano, está rodeada por un amplio parque con diversas especies de árboles y una pronunciada barranca al río.
Con el deceso de su padre, sus hijas heredaron la casa pero continuó siendo utilizada como residencia de veraneo por 11 años más, hasta 1941, cuando la escritora se trasladó definitivamente ahí. También tenía otra vivienda, llamada Villa Victoria, que se encuentra en Mar del Plata. Otra de sus propiedades, situada en Palermo Chico, fue considerada la primera casa de estilo racionalista en Buenos Aires y uno de los ejemplos más representativos del modernismo en Argentina. Villa Ocampo fue remodelada por la escritora intercalando el estilo antiguo con el moderno respectivamente.
La casona se convirtió en un sitio de recepción para los intelectuales de todo el mundo que visitaban Argentina o eran invitados por la propia Ocampo, como Albert Camus o Graham Greene. Roger Caillois permaneció como huésped durante cuatro años y entre otros, fueron recibidos Arnold Walter Lawrence, el escritor estadounidense Waldo Frank, la directora de la Residencia de señoritas de Madrid María de Maetzú, el director de la sección española de Columbia University Federico de Onís y Denis de Rougemont.

Actualmente, la propiedad funciona como museo y se llevan a cabo diversas actividades como visitas guiadas, exposiciones, muestras de arte, obras teatrales y en algunas ocasiones, conciertos organizados por la Asociación Amigos de Villa Ocampo. Entre las múltiples habitaciones, se puede apreciar una biblioteca con unos 12.000 volúmenes -de los cuales 5.000 son en francés, 3.500 en inglés y 3.000 en español-, 200 fotografías (varias de ellas con dedicatoria) y, en otras salas, costosos retratos, esculturas, muebles antiguos y tapices. En 2003, la vivienda, hallada en Béccar, sufrió un incendio producto de la explosión de una garrafa y aproximadamente un mes después, padeció un asalto. A pesar de la pérdida de varios libros que resultaron dañados, se pudo restaurarla. El hecho de los accidentes provocó un enfrentamiento entre la Fundación Victoria Ocampo, la Asociación de Amigos y la UNESCO. En 2007 se representó una exposición con obras del pintor sanisidrence, Pridiliano Pueyrredón (pariente de Victoria). Y en el mes de octubre de 2008, se montó una muestra sobre Antoine de Saint-Exupéry, el escritor de El Principito, quien visitara a la escritora décadas anteriores.

A pesar de que estuvo casada en dos oportunidades, no tuvo hijos. Una de sus hermanas, Silvina Ocampo, también se dedicó a la literatura y contrajo matrimonio con el escritor Adolfo Bioy Casares. Al momento de su deceso en 1979, le sobrevivían sus hermanas Angélica y Silvina, su prima Josefina Dorado, varios sobrinos (entre ellos Silvia, Marta y Victoria Francisca), etc.

Fragmento de "La mujer y su expresión"

"Creo que, desde hace siglos, toda conversación entre el hombre y la mujer. empieza por un "no me interrumpas" de parte del hombre. Hasta ahora el monólogo parece haber sido la manera predilecta de expresión adoptada por él. Durante siglos, habiéndose dado cuenta cabal de que la razón del más fuerte es siempre la mejor (por más que no debiera serlo), la mujer se ha resignado a repetir, por lo común, migajas del monólogo masculino disimulando a veces entre ellas algo de su cosecha. Pero a pesar de sus cualidades de perro fiel que busca refugio a los pies del amo que la castiga, ha acabado por encontrar cansadora e inútil la faena. Luchando contra esas cualidades que el hombre ha interpretado a menudo como signos de una naturaleza inferior a la suya, o que ha respetado porque ayudaban a hacer de la mujer una estatua que se coloca en un nicho para que se quede ahí "sage comme une image"; luchando, digo, contra esa inclinación que la lleva a ofrecerse en holocausto, se ha atrevido a decirse con firmeza desconocida hasta ahora: "El monólogo del hombre no me alivia ni de mis sufrimientos, ni de mis pensamientos. ¿Por qué he de resignarme a repetirlo? Tengo otra cosa que expresar. Otros sentimientos, otros dolores han destrozado mi vida, otras alegrías la han iluminado desde hace siglos. " El Poder de la Palabra www.epdlp.com


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