lunes, 9 de mayo de 2011

08-MAYO JOSÉ MARÍA PEMAN


"El encanto de las rosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son"
José María Peman
Poeta, dramaturgo, escritor

08-05-1897

José María Pemán y Pemartín (Cádiz, 8 de mayo de 1897 – 19 de julio de 1981) fue un activista monárquico, poeta, dramaturgo, escritor, articulista y orador español que se significó por sus ideas conservadoras y por su apoyo a la Dictadura de Miguel Primo de Rivera, al golpe de Estado militar, al Régimen subsiguiente (Movimiento Nacional) y finalmente a la opción monárquica de don Juan de Borbón.

Procedente de una familia acomodada de la burguesía andaluza. Su padre fue el diputado conservador gaditano Juan Gualberto Pemán y Maestre, perteneciente a la familia política de la Restauración, y su madre María Pemartín y Carrera Laborde Aramburu. En la fachada de la casa en que nació en Cádiz (calle Isabel La Católica nº 12) existe una gran lápida, con una figura alegórica con la estética de la época, y su busto en bajorrelieve en bronce.

Estudió el bachillerato en el colegio del Oratorio de San Felipe Neri de Cádiz (marianistas). Cursó la carrera de Derecho en Sevilla y se doctoró en Madrid con la tesis Ensayo sobre las ideas filosófico-jurídicas de La República de Platón. Esta es la única referencia curricular conocida en su formación intelectual.

Durante dos años trabajó como penalista pero, como auténtico humanista y ciudadano libre, su estatus social le permitió decidir por sí mismo qué hacer, cómo y cuándo, sin obedecer más que a las leyes civiles. Pronto comenzó a acreditarse como poeta en Juegos Florales y más tarde en obras de tema costumbrista andaluz (De la vida sencilla, 1923; Nuevas poesías, 1925; A la rueda, rueda, 1929; En el barrio de Santa Cruz, 1931, y otras muchas).

Y es que Andalucía
es una señora de tanta hidalguía
que apenas le importa «lo materiá».

Su inicio literario fueron las justas poéticas locales. En unos Juegos Florales en el Puerto de Santa María, le premiaron con accésit una trova en décimas. Poco después, en Baena, en otros Juegos Florales de los que fue jurado la insigne Blanca de los Ríos, le otorgaron otro accésit por un Canto a Andalucía en endecasílabos, y casi enseguida obtuvo el primer premio en su ciudad natal, cantando en su centenario al beato fray Diego José de Cádiz.
En los Juegos Florales de Sanlúcar de Barrameda (agosto de 1922) en los que fue mantenedor el patriarca del periodismo José Ortega Munilla, obtuvo la «flor natural» con una composición titulada El Viático, que se hizo muy famosa y con lo que comenzaría su carrera de escritor. Por estos méritos, a los 23 años fue elegido académico de número de la Real Academia Hispano Americana de Cádiz, en la que leyó un discurso de ingreso sobre La poesía hispano-americana. A los veinticuatro años contrajo matrimonio con María del Carmen Domecq Rivero Núñez de Villavicencio y González, de familia prócer jerezana. Se conocieron, ella a lomos de un caballo blanco y él a la grupa de un corcel «torcido y maltrecho». Tuvieron nueve hijos.

Pero volvamos al caso.
Móntate a la grupa mía.
No hay en toda Andalucía
caballo de mejor paso
ni de andar más señoril.
Vamos a echarle un vistazo,
niña, a la Feria de Abril...

Como intelectual católico el ideario de Pemán se resumía en su frase: «La gran lección de España fue quedarse sentada sobre las piedras y las tumbas y estarse allí a solas con Dios». No se consideraba a sí mismo un político pero, aun expresándose en el versátil «lenguaje del alma», prestó un apoyo ideológico importante al regeneracionismo de la Dictadura de Miguel Primo de Rivera. Fue nombrado secretario de la Asamblea Nacional consultiva primorriverista por el dictador jerezano y amigo de la familia, y en julio de 1927 presidente en Cádiz de la Unión Patriótica con lo que se convirtió en uno de los principales poderes fácticos de la región. Desde su cargo fue uno de los máximos responsables de que el viejo cacicazgo persistiese. En este sentido recomendó a Ramón de Carranza y Fernández de la Reguera para su designación como alcalde (no electo) de Cádiz en 1927.

A Pemán le gustaba aclarar que él «no era político» y, por ende, no se presentaba en nombre de ningún partido. «Yo hablo —decía— en nombre de toda la profundidad de la conciencia de España, que queda más allá de todos los partidos, de todos los distritos. Yo hablo en nombre del viento que entra y sale, como por los ojos vacíos de una calavera, por los huecos de los paredones de los conventos derruidos y las iglesias quemadas, y hablo en nombre del silencio tradicional de la madrugada del Viernes Santo de Sevilla; yo hablo en nombre de las escuelas sin cruces, de los cementerios sin capilla, de las verdades profundas de nuestra tradición».
Acedo Castillo, J. F.: «Pemán. Tradicionalista». En: Razón Española. nº 86, 2001

En los años 30 empezó a cultivar el periodismo político, escribiendo en El Debate. Como articulista sería una de las firmas más asiduas en la «tercera» del diario Abc de Madrid. En 1933 arrebata la presidencia del Ateneo Gaditano al alcalde Enrique Álvarez López, de Izquierda Republicana tras reñidísimo escrutinio.
Durante la República perteneció al activo grupo derechista Acción Española. En enero de 1933 funda con otros Renovación Española, un partido político defensor de la restauración de Alfonso XIII (del que sería líder Calvo Sotelo), con apoyos importantes entre la aristocracia y el caciquismo rural. Se destaca como un activo orador antirrepublicano, monárquico y tradicionalista.
Se interesó por el mecanismo parlamentario democrático presentándose a diputado por Badajoz (1931) y por Cádiz (1933), obteniendo escaño en la segunda oportunidad como monárquico independiente. A finales de 1935 aparecieron sus famosas «Cartas a un escéptico en materia de formas de gobierno» en las que reprueba tanto a la monarquía liberal y parlamentaria como al accidentalismo que propugnaba la CEDA. Como otros intelectuales de Acción Española, estuvo influenciado ideológicamente por el monarquismo europeo de Charles Maurras y de Sir Charles Petrie.

Desde el inicio de la Guerra Civil se comprometió incondicionalmente con los golpistas como tantos otros autores reconocidos (Marquina, Rosales, Manuel Machado, Gerardo Diego, etc.).
Como ejemplo sorprendente, el Romancero carlista (poesías que Pemán publicó en álbum con el título de Por Dios, por la patria y el rey, con ilustraciones de Carlos Sáenz de Tejada),a pesar de su anterior militancia monárquica alfonsina.
Desde aquellos primeros momentos adquirió el sobrenombre de «Poeta alférez, que siente, canta y vive la nueva Epopeya Nacional».
El 24 de julio de 1936, emulando al general locutor Queipo de Llano, desde las ondas de Radio Jerez proclamó: «La guerra, con su luz de fusilería, nos ha abierto los ojos a todos: la idea de turno o juego político ha sido sustituida para siempre por la idea de exterminio o expulsión».
Aleccionaba sobre doctrina fascista a los obreros de Jerez de la Frontera en sus alocuciones radiadas: «Obreros que me escucháis en cualquier parte: vamos a hablar un momento con el corazón en la mano [...]. Yo creo que estáis sentados frente a frente de mí a esta mesa. ¿Qué tomamos? [...]. Para salvaros de todo esto ha venido el Movimiento Nacional que, por serlo, es movimiento popular, ni de izquierdas ni de derechas, porque quiere que ambos se unan al Movimiento y le sostengan. Hay que unir estos dos frentes, lo nacional y lo social para obtener el equilibrio».
Apologeta católico del orden y del caudillaje, el mismo Pemán se definiría como un falangista: «mitad poeta, mitad monje». Creía que la guerra era «el choque de dos entusiasmos». Se haría acreedor a la victoria el que mejor canalizara el entusiasmo de su bando. Se convirtió enseguida en el bardo del Alzamiento Nacional y en un fomentador de entusiasmos a través de su encendido verbo, su poesía de guerra o su prosa soberbia. Quería expresarse en un lenguaje español del alma o supranaturalista: una mezcla confusa de abstracciones metafísicas (del Ser Absoluto, del Espíritu, de Fe, de Valores Eternos, de Nuevo Renacimiento, etc.) y de elaboraciones semánticas (tradicionalidad, destino divinal, cielo teológico etc.) incrustadas en una matriz épica violenta. Pero el lenguaje del alma no era suficiente:
Los hombres de estudio hemos de reconocer humildemente que no hay poema ni artículo como éste que el Ejército está escribiendo, con toscos renglones de sangre, sobre el cuerpo de la Patria.
Incluso llegó al reporterismo de guerra por orden del Generalísimo Franco, instalándose a las puertas mismas de Madrid cuando parecía inminente la entrada en la capital de las tropas rebeldes. Iba en el mismo coche del coronel Eduardo Losas Camaña, el primer jefe que se aventuró a entrar. Tras la conquista se dirigió por Unión Radio a los madrileños tras los coroneles Losas Camaña y Joaquín Ríos Capapé:
Españoles, madrileños, hermanos todos que me escucháis. Ante mis labios temblorosos por la emoción más grande que he sentido en toda mi vida, tengo un micrófono envilecido durante años por la calumnia y por la mentira. Pero me bastará gritar ¡Viva España! y ¡Arriba España! [...] Españoles todos: Hoy ha entrado en Madrid, por encima de todo, el Caudillo, el caudillo Franco, el Caudillo del corazón grande, de la justicia, de la misericordia [...].
Su encendida narración de la entrada en Madrid de las Fuerzas Nacionales la recogió en tres artículos que se publicaron en una cadena de diarios de España y América y fueron luego reunidos en un folleto titulado Historia de tres días. Con categoría de ministro, fue nombrado por Franco presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza de la Junta Técnica del Estado (1–10–1936/29–1–1938), encargada de la implacable depuración del personal docente27 (Magisterio y Universidad) secundado por Enrique Suñer Ordóñez28 como vicepresidente y por Eugenio Vegas Latapie como secretario. Su labor fue eficaz: entre 15.000 y 16.000 sancionados, de los que 6.000 maestros fueron separados definitivamente de la enseñanza, 3.000 fueron suspendidos de empleo y sueldo y alrededor de 6.000 perdieron su plaza al ser trasladados forzosamente de su localidad.29 Se puede estimar que, aproximadamente, un tercio de los catedráticos de Universidad fueron represaliados.
En octubre de 1937 Franco creó el Consejo Nacional de FET y de las JONS. La lista de los cincuenta consejeros comienza por Pilar Primo de Rivera, el conde de Rodezno, el general Gonzalo Queipo de Llano y José María Pemán.32 De esta época es el curioso poema que Julio Rodríguez Puértola33 califica como de «señoritismo andaluz vitivinícola». Se trata de una letrilla a la liberación de Bilbao y de su cuñado Tomás Domecq publicada in extenso en ABC de Sevilla.

—¿ No sabes lo que ha pasao? / No sé ná;
—Pues escucha, que ha llegao / de Bilbao
el señorito Tomás / ¡Qué alegría!
—Tú dirás... / Es que Bilbao y Jerez
¡ya se vuelven a encontrá! / ¡Ya está lograda la hazaña!
que nos vuelve a la unidá! / Y se abrazan otra vé
la boina del Requeté / y la guitarra con moña
y la Virgen de Begoña / besa a la de la Mercé.
—¿Y don Tomás? ¿Muy nervioso? / ¿Cómo nervioso? / ¡Al revé!
Muy sereno y con hombría / Ya lo dice el ABC
casi toítos los días / «Para calidad, Domecq».

La enseñanza de la Historia como vía de transmisión de valores fue uno de los pilares de la escuela del Franquismo, y precisamente, motivo de exilio de muchos "maestros En 1942 Pemán fue presidente del tribunal de oposiciones a catedráticos de Instituto de Historia de España.

Considerado por todos como «el ingenio del Régimen», Pemán fue realmente un activista que aparentaba manejarse como un esteta perplejo ante los entusiasmos que despertaba y arrastrado malgré lui por la vorágine política que asumió.
Nunca luchó en los frentes. Nombrado Alférez Provisional Honorífico, lo que más gustó a Pemán durante esta época fue el turismo de guerra de pompa y circunstancia: recorrer los frentes y pronunciar discursos, visitar a los generales en sus puestos de mando pasearse con uniforme militar o de Falange por las ciudades de la retaguardia, deleitar dando conferencias o alternar en los hospitales con heridos y enfermeras Según él mismo declarará más tarde en su «Confesión General»: «...y yo creí entender cuál tenía que ser mi parte de esclavitud y de responsabilidad. Había pasado la hora de las crónicas ligeras y de los romances cortos. Yo creí entender que había llegado la hora de intentar un poema épico…».

En 1938 publicó en Zaragoza su monumental Poema de la Bestia y el Ángel. La redacción de este largo poema, lleno de símbolos, le llevó un año entero. En la introducción el autor se compara a sí mismo con Cellini y Goethe. El Poema de la Bestia y el Ángel llegó a ser considerado como el paradigma épico de la Nueva España y de la Cruzada. Pemán se eleva al libro del Apocalipsis intentando plasmar la idea de que el Padre Eterno miraba con especial complacencia las cosas de España

Dios estaba en un trono
y los ángeles que están junto a su silla
miran a Dios... y piensan en España.
La Bestia, simbolizada por un auto blindado, pelea con el Ángel, un joven soldado, analfabeto, aragonés y cristiano de 16 años. La Bestia muere. Un autor, entonces joven, escribió de Pemán lo que sigue: «No creo que poeta contemporáneo alguno haya visto más diáfanamente el ser y el sentir de la poesía».

Poco reconocido en el extranjero, en el lado republicano no dejaron de cuestionar el estro poético de Pemán:

Poeta del engaño y la mentira,
que conduces un burro por pegaso,
tus versos atormentan el Parnaso
y destrozan las cuerdas de la lira.
Al pasado tu númen se retira
y canta la barbarie y el atraso;
la maldita epopeya del fracaso
de una casta traidora que delira.

Aunque no destacó como orador parlamentario, Pemán pronunció centenares de brillantes discursos políticos, académicos, panegíricos y de circunstancias. Como ejemplo de los excesos de entusiasmo suscitados por la oratoria se cita el incidente del 12 de octubre de 1936 cuando se conmemoraba en el paraninfo de la Universidad de Salamanca el Día de la Raza. Pemán asistió expresamente invitado por el Rector Miguel de Unamuno. Comenzó a hablar el dominico Vicente Beltrán de Heredia, catedrático de «Ciencia Escolástica», y fue seguido por Pemán, que leyó un texto de exaltación de la juventud española, con pronunciamientos en torno a su tesis favorita de los españoles como pueblo de Dios y la impactante apelación a «España y siempre España y nada más que España». Le siguió el profesor Francisco Maldonado de Guevara en el mismo estilo. Ambos desarrollaron sus vibrantes «oraciones universitarias de Hispanidad» en las que, como reconoció Pemán, existió un exceso de vehemencia. Fue a continuación cuando Unamuno se levantó y pronunció sus célebres airadas palabras donde al «Venceréis pero no convenceréis, venceréis porque tenéis la fuerza pero no convenceréis porque os falta la razón» del rector de la Universidad replicó el tuerto y manco general Millán Astray, por entonces en la propaganda de Franco, con un «¡Mueran los intelectuales!». Según la versión posterior de Pemán, Millán realmente dijo «¡Mueran los falsos intelectuales traidores, señores!». Hugh Thomas cita que al final de otro discurso en Sevilla Pemán llamó a Queipo de Llano «la segunda Giralda».
Pemán colaboró con los departamentos de propaganda de Falange en cuantas ocasiones fue requerida su pluma. A propósito de las cocinas de Auxilio Social escribió en octubre de 1939:
[...] ésta es generosa guerra al revés, en la que son los conquistados los que reciben el botín.

Compuso una letra no oficial del himno nacional español (Marcha Real) que, con algunas modificaciones, muchos niños de la época debieron memorizar y cantar al iniciar las clases.
Versión original del himno nacional de José Mª Pemán:

¡Viva España!
Alzad los brazos, hijos
del pueblo español
que vuelve a resurgir.
Gloria a la Patria
que supo seguir
sobre el azul del mar
el caminar del Sol. (Bis)
Triunfa España
los yunques y las ruedas
cantan al compás
un nuevo himno de fe.
Juntos con ellos
cantemos de pie
la vida nueva y fuerte
de trabajo y paz. (Bis)

Durante la Guerra Civil Española, José María Pemán decide cambiar el segundo verso por el conocido «alzad los brazos», adaptándolo al Bando Nacional y el régimen nacido tras el final de la contienda.

El himno actual de la Armada Española data de 1940, cuando el entonces capitán de navío Pedro Nieto Antúnez (después ministro de Marina) era director de la Escuela Naval Militar con sede en San Fernando. La letra es de José María Pemán y la partitura del compositor Germán Álvarez Beigbeder. De «Himno de la Escuela Naval» pasó en los años ochenta a utilizarse como Himno de la Armada

Soplen serenas las brisas
ruja amenazas la ola,
mi gallardía española
se corona de sonrisas [...].

El Himno de las Fuerzas Aéreas fue renovado en 1967. Convocado el concurso por el Ministerio del Aire, entre 198 competidores ganó el presentado por José Mª Pemán y Ricardo Dorado

Alcemos el vuelo
sobre el alto cielo,
lejos de la tierra
la esperanza nos lleva detrás.
El Aire en la guerra
comienza a ser paz. [...].

El himno del Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Barcelona en 1952, también fue encargado a Pemán:
De rodillas, Señor, ante el sagrario,
que guarda cuanto queda de amor y de unidad,
venimos con las flores de un deseo,
para que nos las cambies en frutos de verdad.
Cristo en todas las almas y en el mundo la paz [...].

LA CAUSA MONÁRQUICA

En esta etapa de su vida Pemán se comprometió obsesivamente, en sus actos y en sus escritos, en la sucesión del Franquismo por una monarquía sustentada en el pretendiente «natural» al trono de España, exilado en Estoril (Portugal), don Juan de Borbón conde de Barcelona, a lo que Franco se oponía sistemáticamente.
Presidió el consejo privado del conde de Barcelona entre 1960 y 1964. Pemán tuvo que dimitir porque sufrió un ataque cerebral en un viaje a Ceuta en agosto de 1964.60 Siguió militando a título honorario manteniendo sin embargo una buena relación con el régimen de Franco. El Caudillo dijo en una ocasión:

Pemán es un caballero y nunca he tenido ninguna queja de él, a pesar de su agudeza política soltando indirectas y alusiones en sus discursos y artículos. A veces tira con bala, pero sabe guardar al Movimiento Nacional la admiración y el respeto que le debe todo buen patriota. Es como otros que rodean a D. Juan, entusiasta de sus aspiraciones, pero desenvolviéndose siempre dentro de la mayor corrección».

Pemán seguiría dedicando sus esfuerzos a la causa monárquica, procurando que el régimen franquista se fuera acercando a modelos políticos occidentales.

«Convénzase Pemán —le decía Franco—, Europa está equivocada» a lo que Pemán contestaba: «¿Y por qué no probamos a equivocarnos también nosotros, mi general?».

No obtuvo título nobiliario ni de Franco ni de la Monarquía, a los que sirvió con lealtad. En 1981 el rey Juan Carlos le concedió la insignia de la Orden del Toisón de Oro en cierto modo equivalente a un título nobiliario, si bien no transmisible

Creador de opinión, intentó orientar a sus lectores a través de una considerable masa de artículos periodísticos en los que hablaba poco de su pasado y donde raramente se arrepintió de algún error. En sus relaciones con el extranjero aplicó sabiamente la máxima «Conviene ser políglota para saber callar en siete idiomas».65 En muchas ciudades de España hay calles con el nombre de Pemán. Tiene una calle con su nombre en la ciudad de Sevilla, nominada por Ayuntamiento democrático en 1995 «por ayudar a restaurar la Monarquía en España». La Universidad de Sevilla lo nombró doctor honoris causa en la Facultad de Filosofía.

En 1967 se integra en el Opus Dei, con el que venía colaborando desde 1948.66 En 1981 murió cristianamente en su casa de Cádiz con un crucifijo entre las manos. Sus últimos gestos fueron para pedir que se leyera su poema «Al Cristo de la buena muerte», donde expresa:

Quiero en la vida seguirte
y por tus caminos irte
alabando y bendiciendo
y bendecirte sufriendo
y muriendo,bendecirte.
En otra ocasión dejó escrito:
Hay que morir sin compañía,
esposa mía y compañera,
tuya es mi vida toda entera,
pero mi muerte es sólo mía.
— «Soledad en la muerte», en Las flores del bien.

Enterrado inicialmente junto a su esposa en el cementerio de Cádiz, en la actualidad sus restos reposan en la cripta de la Catedral de Cádiz en una tumba reservada para él desde muchos años antes. En su último domicilio Casa Pemán (Plaza San Antonio, 14) hay una Fundación que alberga el legado de Pemán, que incluye más de 16.000 volúmenes de los siglos XVII al XX, así como manuscritos, revistas y correspondencia del escritor gaditano. Acoge además otras exposiciones organizadas por la entidad Cajasol junto con la Diputación Provincial de Cádiz.

En el parque Genovés de Cádiz hay un teatro al aire libre con el nombre de «Teatro de Verano José María Pemán». En el mismo lugar existe un monumento mandado erigir por suscripción popular con un busto de Pemán realizado por Juan de Ávalos (1967).

BELLEZA SERENA

Única turbación y melodía
de tu belleza toda en paz lograda,
la fuga musical de tu mirada,
sobre la sabia y pura geometría

de tu cuerpo sin tacha, es una fuente
con dos chorros de luz, que habla de cosas
lejanas y de estrellas misteriosas
más allá de la Forma y del Presente.

Ciega, por eso, mi alma te desea
como una estatua, porque así, hecha idea,
nada turbe tu plástica armonía;

y así, ya sin lejanas alusiones,
como el jazmín serena al mediodía,
tu perfección serene mis pasiones.

REVELACIÓN

¡Cómo volaba el pensamiento mío!…
Fue un dulce anochecer. Se adivinaba
por su rumor, bajo la peña, el río,
y la mano del viento preludiaba
un aria triste en el pinar sombrío.
Como una bruma de melancolía,
no sé qué dulce calma bienhechora
pasó rozando con el alma mía…
Tú que en mí estás, mujer, a toda hora,
¡nunca has estado en mí como aquel día!…

Quise gritar mi pena.
y ante la soledad de los caminos
alfombrados de luna y la serena
quietud de muerte de la noche, llena
de olor de flores y rumor de pinos,
«¡La quiero!…», dije con fervor sincero.
«¡La quiero!…», repetí, y el aire blando,
con un rodar de voces fue gritando
desde la sierra hasta el pinar: «¡La quiero!

Callé y calló la noche. El alma mía
volvió a encerrarse en la melancolía
de este secreto amor hondo y austero,
que nadie sabe y del que nada espero…
¡Sólo lo supo el agua que corría
y una flor desvelada, que tenía
una cita de amor con un lucero…!

YO TE SIENTO EN LA ROSA

Yo te siento en la rosa.
Tanto más grande siento yo mi alma,
cuanto son más pequeñas
las cosas que la mueven.

¡Ay esas almas lentas
como animales hartos,
que van a Ti pisando mansamente
sobre el fango sonoro y necesitan
para reconocerte
la voz de la tormenta o la engolada
frase inmensa y solemne!

Señor:
Yo te siento en la rosa
y en la nieve
y en la rama sin flores
y en el plátano verde
que sombras, en el centro
de la plaza, la fuente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario