miércoles, 11 de mayo de 2011

11-MAYO CAMILO JOSÉ CELA

" El humor es la gran coraza con la que uno se defiende en este valle de lágrimas."
Camilo José Cela
Escritor

11-05-1916

Obras: La colmena - San Camilo 1936 y Otras

Camilo José Manuel Juan Ramón Francisco de Gerónimo Cela Trulock (Padrón, 11 de mayo de 1916 - Madrid, 17 de enero de 2002), más conocido como Camilo José Cela, fue un escritor español. Autor prolífico (como novelista, periodista, ensayista, editor de revistas literarias, conferenciante...), fue académico de la Real Academia Española y galardonado, entre otros, con el Premio Nobel de Literatura en 1989, el Premio Cervantes en 1995 y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1987. Por sus méritos literarios, en 1996 se le otorgó el Marquesado de Iria Flavia.

Camilo José Cela nació en la localidad gallega de Padrón (provincia de La Coruña), el 11 de mayo de 1916. Su padre (Camilo Cela Fernández) era gallego y su madre inglesa e italiana (Camila Emmanuela Trulock y Bertorini); su sexto apellido es belga, Lafayette. Fue el primogénito de la familia Cela Trulock y bautizado con los nombres de Camilo José María Manuel Juan Ramón Francisco Javier de Jerónimo en la Colegiata de Santa María la Mayor. En 1925 la familia se instala en Madrid y Camilo cursa estudios en el colegio de los escolapios de Porlier. En 1931 hubo de ser internado en el Sanatorio Antituberculoso de Guadarrama, experiencia que aprovecharía posteriormente para una de sus novelas. Los periodos de reposo que su enfermedad le imponía serían empleados en intensas lecturas de Ortega y Gasset y la colección de autores clásicos españoles de Rivadeneyra, según se cuenta. En 1934 termina sus estudios secundarios en el Instituto de San Isidro e inició la carrera de Medicina. No se ha abundado suficientemente sobre las actividades que nutrieron su acervo intelectual (académicas, influencias, amistades, viajes, idiomas o lecturas) con el que el joven Cela cimentara su erudición. Se sabe que gustaba asistir de oyente a las clases de Literatura Española Contemporánea de Pedro Salinas en la nueva Facultad de Filosofía y Letras. Allí se hizo amigo del escritor y filólogo Alonso Zamora Vicente. También trata a Miguel Hernández y María Zambrano, en cuya casa de la plaza del conde de Barajas conoce en tertulia a Max Aub y otros escritores e intelectuales.
La Guerra Civil estalló mientras él estaba en Madrid, con 20 años y recién convaleciente de tuberculosis. Cela, de ideas conservadoras, pudo escapar a la zona nacional siendo herido en el frente y hospitalizado en Logroño.
Tres margaritas visitaron la sala n.° 5, en una cesta llevaban los regalos.
-Soldadito, te voy a condecorar con un escapulario del Sagrado Corazón
para que te preserve de todo mal, mira lo que dice: «Deténte, bala, el Corazón de Jesús está conmigo»-.
El artillero Camilo se puso pálido, se le escapó todo el color de la cara.
-«No, no, muchas gracias, condecore usted a otro, se lo ruego, se lo pido
por favor, yo llevaba uno prendido con un imperdible en la guerrera y aún no
hace un mes me lo sacaron por la espalda, se lo digo con todo respeto, señorita,
pero para mí que el Sagrado Corazón es gafe»-. Mazurca para dos muertos. pág. 183
Al acabar la guerra demuestra una gran indecisión en sus estudios universitarios y entra a trabajar en una oficina de Industrias Textiles, donde empieza a escribir lo que será "La Familia de Pascual Duarte". «Empecé a sumar acción sobre acción y sangre sobre sangre y aquello me quedó como un petardo».
Cela a los 50 años empezó sus memorias. Trazó entonces un amplio proyecto que llamó "La cucaña". De aquel plan sólo se editó en libro "La rosa" que termina en los recuerdos de su infancia. El volumen II se publica en el año 20014 abarca parte de la infancia, la adolescencia y juventud del autor.
Se casó en 1944 con María del Rosario Conde Picavea con quien tuvo, dos años después, un hijo Camilo José. Camilo José Cela se divorció de Rosario Conde a finales de los 80 para casarse en 1991 con Marina Castaño, periodista con la que compartió sus últimos años.
Orientado a la literatura y ambicioso, puso en marcha en plena autarquía un mecanismo que el poeta falangista Dionisio Ridruejo definió como "estrategia de la fama, el culto a la personalidad y la voluntad imperativa".
Utilizó para ello una triple estrategia a largo plazo: colaboracionismo político con el Régimen, estilo literario impactante e imagen pública epatante.

Cela malvivió de colaboraciones con la prensa en la posguerra. Obtuvo el imprescindible carnet de periodista con el apoyo de Juan Aparicio en 1943.5 Fue un delator de opositores al régimen y censor. El periodista Eugenio Suárez, censor confeso, refiere estos primeros años difíciles de Cela.6 Optó y ocupó un puesto en el cuerpo policial de Investigación y Vigilancia del Ministerio de la Gobernación del régimen franquista donde trabajó como censor durante 1943 y 1944. Sus dos primeras obras literarias fueron, afortunadamente, censuradas, lo que hizo aumentar las expectativas de los lectores.

Conquistado literariamente Madrid, se va a Palma de Mallorca (1954-1989), donde se introduce en el negocio editorial creando en 1956, con Caballero Bonald como secretario de redacción , una revista literaria llamada "Papeles de Son Armadans" (1956-1979) que Cela supo orientar más allá del sectarismo propio de aquellos tiempos apoyando la participación de relevantes escritores del exilio. También creó la editorial Alfaguara donde se publican sus obras y las de otros muchos autores del momento . A pesar de su mayor estabilidad económica Cela demostró su talante mercantilista y su connivencia interesada con el poder político del tardofranquismo. El profesor Ysàs desvela recientemente con documentos cómo personas de renombre de la literatura española, como era ya Camilo José Cela, se ofrecieron a colaborar con el Ministerio de Información en los años de la Transición con el objeto de reconducir, o mejor dicho frenar, la disidencia de otros compañeros. Cela sugiere que algunos intelectuales, disidentes en apariencia, podrían ser sobornados, “domesticados” o convertidos en fieles al sistema. Incluso llegó a sumarse a un grupo de escépticos e inconformistas simulados para poder así espiar sus actividades. Conociendo las dificultades del oficio, entre otros trucos Cela proponía la compra de libros a ciertos autores para favorecerlos, o hacerles contratos de edición en alguna editorial que colaborara con el franquismo, y si era preciso que se crease al efecto, aumentándoles el porcentaje a percibir para ganárselos.
Presidió la Sociedad de Amistad España-Israel, constituida en los años 70 con el fin de ayudar al establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países y a fomentar las relaciones culturales, bajo la idea de los elementos constitutivos judíos de la cultura española. Cela es nombrado Senador en las primeras Cortes Generales de la transición democrática y toma parte activa en la revisión que el Senado efectúa sobre el texto constitucional elaborado en el Congreso de los Diputados. Su enmienda consiste en denominar a la lengua oficial del Estado como "castellano o español". Con el comienzo del año de 1979 y con la convocatoria de nuevas elecciones generales, Cela concluye su etapa de Senador por designación real.

En 1938, concluye "Pisando la dudosa luz del día", poemario surrealista, cuando la guerra civil ha estallado ya y Madrid es asediada. En 1942 publicó La familia de Pascual Duarte, novela que se desarrolla en la Extremadura rural de antes de la Guerra Civil y durante ella y en la que su protagonista cuenta la historia de su vida en la que se presenta la violencia más cruda como única respuesta que conoce a los sinsabores de su existencia. Este libro inaugura un nuevo estilo en la narrativa española, conocido con el término "tremendismo".

A partir de aquí Cela concibe la novelística como un género en libertad: el escritor no debe someterse a ninguna norma, de ahí su voluntad experimental que hace que cada una de sus obras sea diferente y que en cada una ensaye una técnica diferente. Mezclando sabiamente los recursos narrativos de las vanguardias del siglo XX , se convirtió en un artista "rompedor". Cela descubre la infalible fórmula literaria que utilizará en adelante: equilibrada aleación de humor, ternura, horror, desenfado verbal y léxico escatológico. Al contrario de otros autores, Cela explica detenidamente o anuncia, en prólogos, paratextos y entrevistas todo lo que escribe y por qué lo hace. La colmena, se editó en 1951 en Buenos Aires, ya que la censura había prohibido su publicación en España a causa de sus pasajes eróticos. Durante el mismo franquismo, Manuel Fraga cuando fue Ministro del Interior, autorizó personalmente la primera edición española. La novela nos cuenta retazos de las historias de múltiples personajes que se desarrollan en el Madrid de los primeros años del franquismo. Muchos críticos consideran que esta obra incorpora la literatura española a la novelística moderna. El mismo autor definió esta obra como «esta crónica amarga de un tiempo amargo» en el que el principal protagonista es el «miedo». Está considerada por la critica especializada como la mejor novela española del siglo XX. Fue llevada al cine bajo la dirección de Mario Camus en 1982, en donde el propio Cela participó como guionista y actor.

Tenía pactadas con el régimen del dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez, a precio de oro y para los siguientes 10 años, una serie de cinco o seis novelas ("Historias de Venezuela") propagandísticas para aquella dictadura. La Catira fue la primera, publicada en 1955. Cela quiso refundar literariamente Venezuela ; incluso se aplicó para crear una nueva lengua, la llanera, que fue una impostura absoluta. Se parecía al español rústico, una lengua barbárica que cortaba las palabras por el final. Cela cobró por La Catira una suma bastante alta para la época: unos tres millones de pesetas, según el testimonio de su hijo en su biografía "Cela, mi padre". El caso de Cela fue especial. Su encargo se insertó en una ofensiva diplomática para promocionar el perezjimenismo y sus programas de inmigración en el exterior, pero también para vender culturalmente el franquismo. No hay que olvidar que 160.000 españoles se instalaron por entonces en Venezuela. Pero La Catira provocó tal escándalo en los círculos culturales del país que la colaboración entre la dictadura del coronel Pérez Jiménez y el escritor gallego quedó liquidada y no hubo más "Historias de Venezuela".

Tenía grandes dotes de actor, entre ellas una voz poderosa, una excepcional capacidad paródica, sabia dosificación de la expectativa y la sorpresa, empatía con el auditorio y un gran sentido del espectáculo. Cela siempre se mantuvo independiente y a contrapelo de muchas tendencias aun reconociendo una «grave falta de interés por la aventura intelectual». Mantuvo sus ideas políticas derechistas, y el hecho de haber combatido y trabajado a favor del campo nacionalista, le granjearon la enemistad del "establishment" literario vanguardista. A ello contestaba Cela con su humor dedicando algunos de sus libros «a mis enemigos que tanto me han ayudado en mi carrera».
Considerado como “gran farsante”, por la constante antinomia que mantuvo durante su vida entre lo que decía y lo que hacía, Cela propició una especie de relaciones públicas al revés. Era pronto para la imprecación y el exabrupto. En algunas ocasiones se le recuerdan salidas ingeniosas que llenan su anecdotario como la famosa anécdota del Camilo José Cela político: senador por designación real, sentado en su escaño, habiendo tomado la palabra mosén Lluís Maria Xirinacs, una sonora ventosidad de Don Camilo dejó sin habla al orador y enmudeció al auditorio, y para deshacer el entuerto el propio Cela se dirigió al orador y le dijo: “prosiga el Mosén”. Poco tiempo después, Cela negó haber dicho esa frase en un programa de TVE, argumentando que, «para hacer callar a un cura, habría hecho falta un elefante, no un gallego».
Otra de las anécdotas más llamativas respecto a su persona la protagonizó igualmente como senador y con el señor Xirinacs. Estaba el escritor dando cabezadas en plena sesión parlamentaria cuando el sacerdote le importunó con la pregunta: «¿Está usted dormido?». A lo que el Nobel le respondió: «Monseñor, no estoy dormido, estoy durmiendo». El mosén le replicó: «¿Es lo mismo, ¿no?». «No, monseñor, son cosas distintas», instruyó al religioso don Camilo: «No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, de la misma manera que no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo».
En octubre de 1989 el secretario de la Academia Sueca anunció que le había sido concedido el Premio Nobel de Literatura según la propia academia: «...por la riqueza e intensidad de su prosa, que con refrenada compasión encarna una visión provocadora del desamparo de todo ser humano».
En 1994 recibió el Premio Planeta. La obra premiada de Cela, La Cruz de San Andrés , tiene pendiente un juicio por plagio que ha sido reabierto, al haber sido denunciado por una de las participantes que enviaron manuscritos al citado certamen, si bien los peritos judiciales que intervinieron descartaron la existencia de plagio.
En 1995 recibió el Premio Cervantes, el más prestigioso galardón literario de los países de lengua española.
Murió el 17 de enero de 2002 a los 85 años, el mismo día en que su hijo cumplía 56 años. Sus últimas palabras oficiales fueron: ¡viva Iria Flavia!. En ese mismo año, Tomás García Yebra publicó, en "Ediciones Libertarias", de Madrid, el libro Desmontando a Cela, prologado por José Luis de Vilallonga. Autor de más de setenta obras de todos los géneros y de novelas memorables, Cela estuvo gran parte de su vida rodeado de reconocimientos y de polémicas

Fragmento de La colmena

" Doña Rosa va y viene por entre las mesas del café, tropezando a los clientes con su tremendo trasero. Doña Rosa dice con frecuencia "leñe" y "nos ha merengao". Para doña Rosa, el mundo es un Café, y alrededor de su Café, todo lo demás. Hay quien dice que a doña Rosa le brillan los ojillos cuando viene la primavera y las muchachas empiezan a andar de manga corta. Yo creo que todo eso son habladurías: doña Rosa no hubiera soltado jamás un buen amadeo de plata por nada de este mundo. Ni con primavera ni sin ella. A doña Rosa lo que le gusta es arrastrar sus arrobas, sin más ni más, por entre las mesas... Doña Rosa tiene la cara llena de manchas, parece que está siempre mudando la piel como un lagarto. Cuando está pensativa, se distrae y se saca virutas de la cara, largas a veces como tiras de serpentinas. Después vuelve a la realidad y se pasea otra vez, para arriba y para abajo, sonriendo a los clientes, a los que odia en el fondo, con sus dientecillos renegridos, llenos de basura. "

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