sábado, 14 de mayo de 2011

14-MAYO JOSE SANTOS CHOCANO


"Quien vive de prisa no vive de veras"
José Santos Chocano
Poeta

14-05-1875

José Santos Chocano Gastañodi (*Lima, 14 de mayo de 1875 - Santiago de Chile, 13 de julio de 1934) fue un poeta peruano, conocido también con el seudónimo de «El Cantor de América». En su poesía describe y representa a su país, el Perú. Es comúnmente conocido por la mayoría de peruanos y muchos escritores se refieren a él, abreviada y simplemente, como Chocano.

José Santos Chocano Gastañodi, considerado uno de los poetas latinoamericanos más grandes de todos los tiempos por la belleza de su poesía. Estudió en el Instituto de Lima pero al poco tiempo, se trasladó al Colegio de Lima, que dirigía Pedro Alfonso Labarthe.

Ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad de San Marcos, a la edad de 14 años. Tuvo una vida agitada, acusado de subversión, fue encarcelado a los veinte años, lo cual lo llevó a recorrer América como diplomático y aventurero; así es que se desempeñó, desde muy temprana edad, en algunas misiones diplomáticas por su país que le condujeron inicialmente a Colombia y luego a España.

En 1908 escribió: «Walt Whitman tiene el norte, pero yo tengo el sur».
Fue secretario de Pancho Villa y fue colaborador del dictador guatemalteco Manuel Estrada Cabrera, lo que casi lo llevó ser fusilado en 1920 al ser derrocado éste.
En 1922, en Lima el gobierno de la ciudad lo nombró poeta laureado.

En la tarde del 31 de octubre de 1925, mató de un disparo a quemarropa al joven escritor Edwin Elmore, luego de un altercado entre ambos en el local del diario El Comercio de Lima. Elmore había criticado ácidamente la posición política del poeta. Chocano salió a los 2 años por un indulto y se fue a vivir a Santiago de Chile, donde en 1934 fue asesinado en el tranvía por Martín Bruce Padilla, un esquizofrénico chileno que creía que Chocano tenía el mapa de un tesoro.

EL ROMANCE DE LA FELICIDAD

Felicidad: yo te he encontrado
más de una vez en mi camino;
pero al tender hacia ti el ruego
de mis dos manos... has huido,
dejando en ellas, solamente,
cual una dádiva, cautivo
algún mechón de tus cabellos
o algún jirón de tus vestidos...

Tanto mejor fuera no haberte
hallado nunca en mi camino.
Por ser tu dueño, siento a veces
que no soy dueño de mí mismo...
Toda esperanza es un engaño;
todo deseo es un martirio...

Felicidad: te vi de cerca;
pero no pude hablar contigo.

Ya voy sintiéndome cansado...
Cuando en la orilla del camino
me siento a ver pasar a muchos
que hacia ti vayan cuál yo he ido,
tal vez te atraiga mi reposo,
mi displicente escepticismo,
mi resignada indiferencia,
mi corazón firme y tranquilo;
y, paso a paso, a mí te acerques,
sin que yo llegue a percibirlo,
y, al fin, sentándote a mi lado,
hablarme empieces: - Buen amigo...

¿Será mejor el no buscarte?
¿Será mejor el ser altivo
en la desgracia y no sentirse
juguete vil de tus caprichos?

Yo sólo sé que cuantas veces
con más afán te he perseguido,
más fácilmente, hacia más lejos,
más desdeñosa, huir te he visto.
Yo sólo sé que cuantas veces
tornó perfil un sueño mío,
Felicidad, te vi de cerca,
pero no pude hablar contigo.

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