lunes, 23 de mayo de 2011

22-MAYO SIR ARTHUR CONAN DOYLE


"Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad."
Sir Arthur Conan Doyle
Escritor

22-05-1859

Obras: Historias de Sherlock Holmes - La guerra de los Boers y otras

Sir Arthur Ignatius Conan Doyle (Edimburgo, Escocia, 22 de mayo de 1859 – Crowborough, Inglaterra, 7 de julio de 1930), fue un escritor británico célebre por la creación del personaje de Sherlock Holmes, el detective de ficción más famoso del mundo.


Arthur Conan Doyle nació el 22 de mayo de 1859 en Edimburgo. Conan Doyle fue enviado a la escuela preparatoria de los jesuitas en Hodder Place, Stonyhurst, a los nueve años. Allí concurrió hasta 1875. La infancia de Conan fue "dura": su padre, como era alcohólico, se gastaba buena parte de su sueldo en bebida, pues a la hora de llegar a casa siempre lo hacía borracho. Entonces ,su madre, al ver que no recibía ningún tipo de sueldo para poder ocuparse de sus hijos tuvo que ponerse a trabajar por su cuenta, fue así como una mujer débil, se hizo más fuerte con el tiempo y el sudor de su trabajo. Como Arthur era el mas pequeño de sus hijos la madre de este quería lo mejor para él, pues poco después lo internó en la escuela preparatoria de los jesuitas de Hodder Place.
De 1876 a 1881 estudió medicina en la Universidad de Edimburgo, incluyendo un período de trabajo en la ciudad de Aston (actualmente un distrito de Birmingham - y en Sheffield.

En 1881 se graduó como médico naval, aunque recibió su doctorado cuatro años después.

Mientras estudiaba comenzó a escribir historias cortas: la primera apareció publicada en Chambers's Edinburgh Journal antes de que cumpliera los 20 años.
En junio de 1882 se mudó a Portsmouth, donde instaló una clínica. Debido al poco éxito inicial de la misma, dedicó su tiempo libre a escribir historias nuevamente. Mientras vivió en Portsmouth también jugó al rugby profesionalmente, en Portsmouth Association Football Club. Doyle jugó 10 partidos en total, entre 1900 y 1907. Su máxima anotación fue de 43, contra London County. Fue, también, el primer portero en la historia del equipo de fútbol de la ciudad, equipo conocido con el diminutivo de "Pompey". Asimismo, jugó golf y practicó boxeo.

Luego del período universitario se empleó como médico del buque SS Mayumba en su viaje a las costas de África Occidental en 1885.
En 1885, se casó con Louisa (Louise) Hawkins, conocida como "Touie", quien sufrió de tuberculosis y murió el 4 de julio de 1906. Con ella tuvo dos hijos, Mary Louise (1889-?) y Alleyne Kingsley (1892 – 1918). Un año después, contrajo matrimonio con Jean Leckie, a quien había conocido y enamorado en 1887, pero con quien mantuvo una relación platónica mientras Louisa estuvo viva, como muestra de lealtad hacia ella. Tuvo tres hijos más con Jean: Jean Lena Annette, Denis Percy Stewart (1909 – 1955), y Adrian Malcolm. Murió en Londres el 27 de junio de 1940.

En 1891, se mudó a Londres para practicar como oftalmólogo. En su biografía, aclaró luego que ningún paciente entró a su clínica. Por lo tanto, esto le dio más tiempo para escribir. En noviembre de ese año, le escribió a su madre que quería "matar a Sherlock Holmes, ya que estaba gastando su mente", a lo que su madre respondió: "la gente no lo va a tomar de buena manera". Entonces, de esta forma, decidió dedicarle más tiempo a cosas más "importantes", como sus novelas históricas.

En 1900, escribió su libro más largo, La guerra de los Bóers. Ese mismo año, se presentó como candidato para la Unión Liberal; a pesar de que era un candidato muy respetado, no fue elegido. Tras la Guerra de los Bóers) escribió un artículo, La guerra en el sur de África: causas y desarrollo, justificando la participación de Gran Bretaña, que fue ampliamente traducido. En su opinión, fue esto lo que provocó que le nombraran [Caballero del Imperio Británico] en 1902 otorgándole el tratamiento de Sir.

En el transcurso de los años, se ha hecho famosa su afirmación acerca de un cuento de Robert Louis Stevenson (El Pabellón de los Links), declarando que era la cima misma de la técnica narrativa. No recibió ningún premio a lo largo de toda su carrera.
El escritor Sir Arthur Conan Doyle interpretó al conocido detective llamado "Sherlock Holmes", junto a su compañero, el "Doctor Watson". Holmes es el ejemplo por excelencia del investigador deductivo y cerebral. Se destaca en sus historias por la capacidad para leer las pistas y los indicios. Por ejemplo, en "Escándalo en Bohemia" (1892).

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Murió el 7 de julio de 1930, con 71 años, de un ataque al corazón, en Crowborough (Inglaterra). Una estatua suya se encuentra en esa localidad donde residió durante 23 años. Fue enterrado en el cementerio de la iglesia de Minstead en New Forest, Hampshire. Una estatua de Sherlock Holmes fue erigida en Picardy Place, Edimburgo, cerca de donde nació Arthur Conan Doyle, ya que fue uno de los mejores escritores de detectives de la historia.

Fragmento de El sabueso de los Baskerville de Sir Arthur Conan Doyle

La maldición de los Baskerville

2. La maldición de los Baskerville

-Traigo un manuscrito en el bolsillo -dijo el doctor James Mortimer.

-Lo he notado al entrar usted en la habitación -dijo Holmes.

-Es un manuscrito antiguo.

-Primera mitad del siglo XVIII, a no ser que se trate de una falsificación.

-¿Cómo lo sabe?

-Los tres o cuatro centímetros que quedan al descubierto me han permitido examinarlo mientras usted hablaba. Una persona que no esté en condiciones de calcular la fecha de un documento con un margen de error de una década, más o menos, no es un experto. Tal vez conozca usted mi modesta monografía sobre el tema. Yo lo situaría hacia 1730.

-La fecha exacta es 1742 -el doctor Mortimer sacó el manuscrito del bolsillo interior de la levita-. Sir Charles Baskerville, cuya repentina y trágica muerte hace unos tres meses causó tanto revuelo en Devonshire, confió a mi cuidado este documento de su familia.

Quizá deba explicar que yo era amigo personal suyo además de su médico. Sir Charles, pese a ser un hombre resuelto, perspicaz, práctico y tan poco imaginativo como yo, consideraba este documento una cosa muy seria, y estaba preparado para que le sucediera lo que finalmente puso fin a su vida.

Holmes extendió la mano para recibir el documento y lo alisó colocándoselo sobre la rodilla.

-Fíjese usted, Watson, en el uso alternativo de la S larga y corta. Es uno de los indicios que me han permitido calcular la fecha.

Por encima de su hombro contemplé el papel amarillento y la escritura ya borrosa. En el encabezamiento se leía: «Mansión de los Baskerville» y, debajo, con grandes números irregulares, « 1742».

-Parece una declaración.

-Sí, es una declaración acerca de cierta leyenda relacionada con la familia de los Baskerville.

-Pero imagino que usted me quiere consultar acerca de algo más moderno y práctico.

-De inmediata actualidad. Una cuestión en extremo práctica y urgente que hay que decidir en un plazo de veinticuatro horas. Pero el relato es breve y está íntimamente ligado con el problema. Con su permiso voy a proceder a leérselo.

Holmes se recostó en el asiento, unió las manos por las puntas de los dedos y cerró los ojos con gesto de resignación. El doctor Mortimer volvió el manuscrito hacia la luz y leyó, con voz aguda, que se quebraba a veces, la siguiente narración, pintoresca y extraña al mismo tiempo.

«Sobre el origen del sabueso de los Baskerville se han dado muchas explicaciones, pero como yo procedo en línea directa de Hugo Baskerville y la historia me la contó mi padre, que a su vez la supo de mi abuelo, la he puesto por escrito convencido de que todo sucedió exactamente como aquí se relata. Con ello quisiera convenceros, hijos míos, de que la misma Justicia que castiga el pecado puede también perdonarlo sin exigir nada a cambio, y que toda interdicción puede a la larga superarse gracias al poder de la oración y el arrepentimiento. Aprended de esta historia a no temer los frutos del pasado, sino, más bien, a ser circunspectos en el futuro, de manera que las horribles pasiones por las que nuestra familia ha sufrido hasta ahora tan atrozmente no se desaten de nuevo para provocar nuestra perdición.

»Sabed que en la época de la gran rebelión (y mucho os recomiendo la historia que de ella escribió el sabio Lord Clarendon) el propietario de esta mansión de los Baskerville era un Hugo del mismo apellido, y no es posible ocultar que se trataba del hombre más salvaje, soez y sin Dios que pueda imaginarse. Todo esto, a decir verdad, podrían habérselo perdonado sus coetáneos, dado que los santos no han florecido nunca por estos contornos, si no fuera porque había además en él un gusto por la lascivia y la crueldad que lo hicieron tristemente célebre en todo el occidente del país. Sucedió que este Hugo dio en amar (si, a decir verdad, a una pasión tan tenebrosa se le puede dar un nombre tan radiante) a la hija de un pequeño terrateniente que vivía cerca de las propiedades de los Baskerville. Pero la joven, discreta y de buena reputación, evitaba siempre a Hugo por el temor que le inspiraba su nefasta notoriedad. Sucedió así que, un día de san Miguel, este antepasado nuestro, con cinco o seis de sus compañeros, tan ociosos como desalmados, llegaron a escondidas hasta la granja y secuestraron a la doncella, sabedores de que su padre y sus hermanos estaban ausentes. Una vez en la mansión, recluyeron a la doncella en un aposento del piso alto, mientras Hugo y sus amigos iniciaban una larga francachela, al igual que todas las noches. Lo más probable es que a la pobre chica se le trastornara el juicio al oír los cánticos y los gritos y los terribles juramentos que le llegaban desde abajo, porque dicen que las palabras que utilizaba Hugo Baskerville cuando estaba borracho bastarían para fulminar al hombre que las pronunciara. Finalmente, impulsada por el miedo, la muchacha hizo algo a lo que quizá no se hubiera atrevido el más valiente y ágil de los hombres, porque gracias a la enredadera que cubría (y todavía cubre) el lado sur de la casa, descendió hasta el suelo desde el piso alto, y emprendió el camino hacia su casa a través del páramo dispuesta a recorrer las tres leguas que separaban la mansión de la granja de su padre.

»Sucedió que, algo más tarde, Hugo dejó a sus invitados para llevar alimento y bebida junto, quizá, con otras cosas peores a su cautiva, encontrándose vacía la jaula y desaparecido el pájaro. A partir de aquel momento, por lo que parece, el carcelero burlado dio la impresión de estar poseído por el demonio, porque bajó corriendo las escaleras para regresar al comedor, saltó sobre la gran mesa, haciendo volar por los airesjarras y fuentes, y dijo a grandes gritos ante todos los presentes que aquella misma noche entregaría cuerpo y alma a los poderes del mal si conseguía alcanzar a la muchacha. Y aunque a los juerguistas les espantó la furia de aquel hombre, hubo uno más perverso o, tal vez, más borracho que los demás, que propuso lanzar a los sabuesos en persecución de la doncella. Al oírlo Hugo salió corriendo de la casa y ordenó a gritos a sus criados que le ensillaran la yegua y soltaran la jauría; después de dar a los perros un pañuelo de la doncella, los puso inmediatamente sobre su pista para que, a la luz de la luna, la persiguieran por el páramo.


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