martes, 24 de mayo de 2011

24-MAYO MIJAIL SHOLOJOV

"La vida dicta a los hombres sus leyes, que no están escritas en parte alguna"
Mijaíl Shólojov
Escritor

24-05-1905

Obras:Campos roturados - El don apacible - La estepa azul - El destino de un hombre

Mijaíl Aleksándrovich Shólojov fue un novelista soviético nacido el 24 de mayo de 1905 en la aldea de Kruzhílino (Rostov del Don) y fallecido el 21 de febrero de 1984.
Además fue un político y miembro importante del Partido Comunista. Principal exponente de la cultura soviética, sus obras han sido traducidas a más de 30 idiomas. En el año 1965 ganó el Premio Nobel de Literatura.

Después del triunfo bolchevique, Shólojov se estableció en Moscú, donde comenzó su carrera como escritor. Ingresó en el Partido Comunista en 1932 y en 1937 fue elegido para el parlamento soviético. La publicación de "El Don apacible", que consiguió el premio Stalin en 1941, le llevó a convertirse en el escritor más influyente de la Unión Soviética. Shólojov acompañó en 1959 a Nikita Jruschov en su viaje a Europa occidental y Estados Unidos, y en 1961 fue elegido para el Comité Central. Para la década de los 80 se habían impreso sesenta y nueve millones de copias de sus obras en ochenta y cuatro idiomas de la Unión Soviética. En sus discursos y escritos periodísticos siempre respaldó las políticas oficiales del gobierno de la época.

Fragmento de Sangre extraña

" Al mes de marcharse el hijo, llegaron los rojos. Irrumpieron como enemigos en la existencia secular cosaca y volvieron del revés la vida acostumbrada del abuelo como quien vuelve del revés un bolsillo vacío. Petró estaba al otro lado del frente, cerca del Donets, ganándose con su celo en los combates los galones de alférez mientras que, en la stanitsa, el abuelo Gavrila nutría, arrullaba y mecía -lo mismo que a Petró cuando era un chiquillo de rubia cabeza- un enconado odio profundo contra aquellos intrusos de rojos. Adrede, para que rabiaran, llevaba en el ancho pantalón de paño, abombachado sobre las botas, la distintiva franja roja que pespunteaba al costado con hilo negro. Se ponía el chekméñ con pasamanería de color naranjo -distintivo de las unidades de la guardia cosaca- y las huellas de las charreteras de vájmistr que había llevado en su tiempo. En el pecho se colgaba las medallas y las cruces que le habían merecido su celo y su lealtad en servicio al monarca. Y los domingos, camino de la iglesia, llevaba abierta la zamarra para que todos las vieran. "

El Poder de la Palabra
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