sábado, 28 de mayo de 2011

27-MAYO PEDRO GARFIAS


PEDRO GARFIAS
Poeta

Pedro Garfias (Salamanca, 20 de mayo de 1901 – Monterrey, México, 9 de agosto de 1967) fue un poeta español de la vanguardia perteneciente a la Generación del 27.

Su infancia y juventud transcurrieron en Sevilla y Córdoba. Desde 1918 vivió en Madrid la bohemia literaria al llegar esta capital para estudiar Leyes, carrera que nunca terminó. Así entró en contacto con el Ultraísmo: en 1918 fue compañero de pensión de Eugenio Montes y fue entonces cuando, según afirma Bonet y niega él mismo, llegó a conocer a Vicente Huidobro. Bajo la tutela de Rafael Cansinos Assens en su tertulia del Café Colonial, un grupo de jóvenes poetas, entre los que hay que destacar por su proyección futura a Guillermo de Torre, César A. Comet, José Rivas Panedas y, por supuesto, Pedro Garfias, redactan el primer Manifiesto ultraísta (1918). Este texto, que no es más que una simple declaración de principios, termina con el anuncio de la publicación de una revista que llevará el título de Ultra y «en la que sólo lo nuevo hallará acogida». En 1919 intervino en la Fiesta del Ultra del Ateneo de Sevilla y al año siguiente declamó sus poemas presentado por Adriano del Valle. En 1920 figuró entre los firmantes de un poema automático colectivo enviado por Jorge Luis Borges a Tristán Tzara y proyectó con Gerardo Diego y Juan Larrea un libro que nunca vio la luz.
A partir de 1921, año en que aún participaría en una velada ultraísta, frecuentó la Residencia de Estudiantes, y en 1922 fue uno de los fundadores de la revista Horizonte. Bajo la doble influencia probable de José Juan Tablada y Miguel Pisarro, empezó a diluir su ultraísmo en el haikú y el romancillo. Entre 1922 y 1923 fundó la revista poética ultraísta Tableros, en la que colaboró con asiduidad. En 1923 volvió a la ciudad de su infancia, Osuna, como recaudador de contribuciones, residiendo asimismo en Écija, Cabra y La Carolina y colaborando en revistas literarias de estas poblaciones. Su primer libro, titulado El ala del sur, apareció en Sevilla en 1926 y fue reseñado por Adriano del Valle en La Gaceta Literaria, por Benjamín Jarnés en Revista de Occidente y por Joaquín Romero Murube en Mediodía. Dio un nuevo recital en el Ateneo de Sevilla y al año siguiente participó en el famoso Homenaje a Góngora, aunque no salió en la conocida foto de la Generación del 27.
Colaboró en diarios y revistas minoritarias. Fue uno de los poetas que con más entusiasmo se lanzó a las Vanguardias literarias del Dadaísmo, el Ultraísmo y el Creacionismo. Al sobrevenir la República ingresó en el Partido Comunista, a cuyo servicio puso la pluma. Impulsó la revista Línea y colaboró en Octubre, fundada en 1933. En 1934, año de su retorno a Madrid, publicó una serie de artículos con evocaciones de los años del Ultraísmo en El Heraldo de Madrid, la mejor y más clara descripción de aquella vanguardia auténtica surgida entre la revista sevillana Grecia y la madrileña Ultra, por no hablar de la citada Horizonte, donde publicaron Alberti y Lorca. En 1935 colaboró en el único número de Jeune Europe, intento de Tristán Tzara de atraer a los surrealistas hacia las posiciones ortodoxas. Tomó parte activa en la Guerra Civil en el bando republicano, como comisario del batallón Villafranca y del batallón Bautista Garcet. Figuró entre los fundadores de la Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura y estuvo en el frente de Córdoba de comisario político en Pozoblanco, luego en Valencia con un cargo en el Comisariado General de Guerra; colaboró en el periódico Frente Rojo y en las revistas Hora de España, El Mono Azul y demás publicaciones con poesías de ocasión recogidas en el volumen Poesías de guerra, Valencia, 1937. Otro libro suyo, Héroes del Sur, Madrid–Barcelona, 1938, fue ilustrado por Andrés Martínez de León. Al término de la guerra se exilió pasó a un campo de concentración francés y luego, en abril de 1939, a Inglaterra, donde vivió en un castillo y empezó a alcoholizarse. Allí compuso su “poema bucólico con intermedios de llanto” titulado Primavera en Eaton Hastings, libro publicado al llegar el 13 de junio de 1939 al puerto de Veracruz (México), evacuado a bordo del buque francés Sinaia como parte del primer contingente de mil seiscientos veinte republicanos expulsados de su patria. Cantor de Stalin como su prologuista Juan Rejano y demás demócratas defensores de la Cultura, acabó refugiándose en el periodismo y en el alcohol. Colaboró asiduamente en las revistas culturales del exilio como Romance, Cuadernos Americanos y otras. En algunos libros poetizó la tauromaquia. En 1938 le otorgó el Premio Nacional de Poesía un jurado formado por Antonio Machado, Enrique Díez Canedo y Tomás Navarro Tomás, por sus Poesías de la guerra española. Desde 1940 residió en México, murió en la ciudad de Monterrey donde aun permanecen sus restos. Los mexicanos le levantaron una estatua en la plaza Sevilla de Guadalajara (cruce de las avenidas Chapultepec e Hidalgo).

Pedro Garfias fue, junto a Guillermo de Torre, Juan Larrea y Gerardo Diego, uno de los mayores defensores y propulsores de las vanguardias literarias en España.

Una de las poesías más conocidas de Pedro Garfias es Asturias (poema). El cantante Víctor Manuel musicó la letra de esta obra, que ha alcanzado una gran popularidad llegando a estar considerada como «el segundo himno del Principado de Asturias».

YO TE PUEDO POBLAR, SOLEDAD MIA

Yo te puedo poblar, soledad mía,
igual que puedo hacer rocas y árboles
de estas oscuras gentes que me cercan.
...¿Cómo, si no, llevar sobre los hombros
la ausencia? El ágil viento me conoce
y ayuda en mi trabajo: cada día
cuelgo del monte nuestro cielo limpio,
planto en el lago nuestra rubia era
y el ancho río de corriente pródiga
vacío lentamente…
Allí donde los pinos y los álamos,
donde la encina sólida y el roble
el claro olivo de verdor de plata.

Y sobre el culto césped
el triunfo de la espiga.
El sol muy en lo alto, fatigando
el aire con sus alas,
en el cenit su vuelo detenido.

Cómo su gracia y limpidez los ojos
me abrasan con su luz… No lo soñara
la torpe mano que me arrebatara
mi blanca Andalucía.

PORQUE TE SIENTO LEJOS

Porque te siento lejos y tu ausencia
habita mis desiertas soledades,
qué profunda esta tarde derramada
sobre los verdes campos inmortales.

Ya el Invierno dejó su piel antigua
en las ramas recientes de los árboles
y avanza a saltos cortos por el prado
la Primavera de delgado talle.

Por el silencio de pendiente lenta
rueda la brisa en tácito oleaje
y apunta la violeta su murmullo
al pie del roble y de la encina grave.

En las aguas inmóviles del lago
anclan nubes y luces vesperales
y tiende el bosque sus flexibles redes
al vuelo prodigioso de tu imagen.

El sol azul con cuidadosas manos
rayos y brumas teje en noble arte
hasta dejar de tu color, amada,
la piel inmaculada de la tarde.

Te miro recostada sobre el césped,
agua verde y verdor claro tu carne,
tu rumoroso pelo embravecido
y el bosque de tu risa palpitante.

Alrededor de tus tobillos breves
ciñe la luz minúsculos collares
y abrazan a tus brazos poderosos
los tallos y las ramas verde antes.

Pulsan las finas cuerdas del silencio
tus voces y los pájaros locuaces;
el cielo en plenitud abre sus venas
de calurosa y colorada sangre

¡y alza mi corazón su pesadumbre
como un nido de sombras un gigante!

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