martes, 28 de junio de 2011

27-JUNIO JOAO GUIMARAES ROSA



"É preciso sofrer depois de ter sofrido, e amar, e mais amar, depois de ter amado."
Joao Guimaraes Rosa
Escritor

27-06-1908

Obras: Magma - Sagarana y otras - La tercera margen del río

João Guimarães Rosa (Cordisburgo, Minas Gerais, 27 de junio de 1908 - Río de Janeiro, 19 de noviembre de 1967) fue un médico, escritor y diplomático brasileño, autor de novelas y relatos breves en que el sertón (sertão) es el marco de la acción. Fue miembro de la Academia Brasileña de Letras, y su obra más influyente es Gran Sertón: Veredas (Grande Sertão: Veredas, 1956).
Nació en Cordisburgo, en el estado brasileño de Minas Gerais, el 27 de junio de 1908, primero de los seis hijos de Florduardo Pinto Rosa (llamado por él Fulô) y de Francisca Guimarães Rosa (apodada Chiquitinha).
Autodidacta, de niño estudió varios idiomas, empezando por el francés, cuando todavía no había cumplido los siete años. Llegó a ser un políglota casi inverosímil, como puede comprobarse en estas declaraciones suyas en una entrevista:
"Hablo portugués, alemán, francés, inglés, español, italiano, esperanto, un poco de ruso; leo sueco, holandés, latín y griego (pero con el diccionario a mano); entiendo algunos dialectos alemanes; estudié la gramática del húngaro, del árabe, del sánscrito, del lituano, del polaco, del tupi, del hebreo, del japonés, del checo, del finlandés, del danés; curioseé algunas otras. Pero todas mal. Y pienso que estudiar el espíritu y el mecanismo de otras lenguas ayuda mucho a una comprensión más profunda del propio idioma. Principalmente, sin embargo, estudiando por diversión, gusto y recreación."

Todavía niño se trasladó a casa de sus abuelos en Belo Horizonte, donde finalizó la enseñanza primaria. Inició los estudios secundarios en el Colégio Santo Antônio, en São João del Rei, pero luego regresó a Belo Horizonte donde completó su educación. En 1925 se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Minas Gerais, con apenas dieciséis años.

El 27 de junio de 1930 contrajo matrimonio con Lígia Cabral Penna, muchacha de apenas dieciséis años con la que tuvo dos hijas: Vilma y Agnes. Poco antes de su boda había completado sus estudios y comenzado a ejercer la profesión en Itaguara, entonces en el municipio de Itaúna (Minas Gerais), donde permaneció cerca de dos años. Es en esta localidad donde tiene contacto por primera vez con el mundo del sertón, que sirve de referencia e inspiración a su obra
Al volver de Itaguara, Guimarães Rosa sirvió como médico voluntario de la Fuerza Pública, en la Revolución Constitucionalista de 1932, y fue destinado al sector del Túnel en Passa-Quatro (Minas Gerais) donde conoció al futuro presidente de Brasil Juscelino Kubitschek, por entonces médico jefe del Hospital de Sangre. En 1933 se trasladó a Barbacena en calidad de oficial médico del noveno batallón de infantería. Tras aprobar la oposición para Itamaraty, el ministerio de relaciones exteriores brasileño, pasó algunos años de su vida como diplomático en Europa y América Latina.

Fue elegido por unanimidad miembro de la Academia Brasileña de Letras en 1963, en su segunda candidatura. No tomó posesión hasta 1967, y falleció tres días más tarde, el 19 de noviembre, en la ciudad de Río de Janeiro. Si bien el certificado de defunción atribuyó su fallecimiento a un infarto, su muerte continúa siendo un misterio inexplicable, sobre todo por estar previamente anunciada en Gran Sertón: Veredas, novela calificada por el autor de "autobiografía irracional".

Fragmento de "La tercera margen del río (Primeras historias)

" Mi hermana se cambió, con el marido, para lejos de aquí. Mi mano resolvió y se fue, para una ciudad. Los tiempos cambiaban, en lo despacio apresurado de los tiempos. Nuestra madre acabó yéndose, de una vez por todas, a residir con mi hermana, ya andaba avejentada. Yo me quedé aquí, en últimas. Yo nunca que podía querer casarme. Permanecí, con las valijas de la vida. Carecía de mí nuestro padre, yo lo sé -en la vagancia, en el río en lo páramo- sin dar razón de sus hechos. Sea lo que sea, cuando quise averiguar de veras, y de derecho indagué me dizque dijeron: según constaba que nuestro padre, alguna ocasión, hubo revelado la explicación al hombre que preparó para él la canoa. Pero, ahora ese hombre ya había muerto, nadie supiera, ni que hiciera recordaciones, de nada, más. Sólo las pláticas falseadas, sin sensatez, como por motivo, al principio, en la avenida de los primeros desbordes, con lluvias que no estaban, todos se temían el fin-del-mundo, alegaban: que nuestro padre fuera el aleccionado como Noé, que, por lo tanto, la barca él había anticipado; pues ahora me entreacuerdo, Mi padre, nada de mal agüeros con él. Y ya empezaban a aparecer en mí unos primeros cabellos canos. Soy hombre de tristes palabras. ¿Qué era de lo que yo tenía tanta, pero tanta culpa? Si el padre mío, siempre haciendo ausencia: y el río-río-río, el río -poniendo perpetuo. Yo sufría ya el comienzo de la vejez -la vida era sólo la morosidad. Yo mismo tenía achaques, bascas, aquí en los bajos, flojeras, pachorras de reumas. ¿Y él? ¿Por qué? Habría de padecer mucho muy seguido. De tan anciano, días más o días menos, que iba a flaquear del vigor, y dejar que la canoa se volteara, o que errara al garete, en la llevada del río, para despeñarse horas abajo, en el catarateo y en el tumbo del torrente, bravo, con el hervor y muerte. De apretar el corazón. El estaba allá, sin la tranquilidad mía. "

El Poder de la Palabra
www.epdlp.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario