martes, 14 de junio de 2011

LEOPOLDO LUGONES

"El hierro sufre en lo hondo de la fragua encendida, pero hasta hoy, nadie ha visto las lágrimas del hierro." Leopoldo Lugones Poeta


13-06-1874

Leopoldo Lugones (n. Villa de María, Córdoba, Argentina, 13 de junio de 1874 - † Tigre, Buenos Aires, Argentina, 18 de febrero de 1938) fue un poeta, ensayista, periodista y político argentino. Leopoldo Lugones nació el 13 de junio de 1874 en la provincia de Córdoba, primer hijo de Santiago Lugones y Custodia Argüello. Su madre le enseñó las primeras letras y fue responsable de una formación católica muy estricta.
En su niñez su familia se trasladó a Santiago del Estero y más tarde a Ojo de Agua, una pequeña villa situada en el sur de la provincia de Santiago del Estero.
Más tarde sus padres lo envían a cursar el bachillerato en el Colegio Nacional de Monserrat, en Córdoba, donde vive con su abuela materna. En 1892 su familia se trasladaría a esa ciudad y en esa época comienza a realizar sus primeras experiencias en el campo del periodismo y la literatura.
En el año 1896 se traslada a Buenos Aires y contrae matrimonio con Juana Agudelo. En 1906 y 1911 realiza sendos viajes a Europa, travesías entonces consideradas imprescindibles en la elite intelectual porteña.
En 1897 nace su único hijo, Polo Lugones, quien sería jefe de policía durante la dictadura de José Félix Uriburu y de triste fama por ser considerado quien introdujo la picana eléctrica como método de tortura.
Mientras tanto, en Buenos Aires, genera constante polémica no tanto por su obra literaria sino por su protagonismo político que sufre fuertes virajes ideológicos a lo largo de su vida, pasando por el socialismo, el liberalismo, el conservadurismo y el fascismo.
Decepcionado, precisamente, por las circunstancias políticas de la década de 1930 y quizás por su propia militancia, se suicida el 18 de febrero de 1938 en un hotel de Tigre, Buenos Aires, (llamado "El Tropezón") al ingerir una mezcla de cianuro y whisky.

A TI ÚNICA

Un poco de cielo y un poco de lago
donde pesca estrellas el grácil bambú,
y al fondo del parque, con íntimo halago,
la noche que mira como miras tú.
Florece en los lirios de tu poesía,
la cándida luna que sale del mar.
Y en flébil delirio de azul melodía,
te infunde una vaga congoja de amar.
Los dulces suspiros que tu alma perfuman,
te dan, como a ella, celeste ascensión.
La noche...tus ojos...un poco de Schumann...
y mis manos llenas de tu corazón.

AMOR

Amor que en una soledad de perla
veló el misterio de su aristocracia,
donde, sino el encanto de tu gracia,
no hay otro que estar triste de no verla.

Dichosa angustia de buscar tus manos,
como si en la tristeza incomprendida
de tus ojos profundos y lejanos,
hubiera ya un comienzo de partida.

Trémula adoración que es el sustento
de aquella aroma que tu amor resume:
levedad generosa del perfume
cuya vida es un desvanecimiento.

Ligero llanto en que la dicha emana
su oscura plenitud de noche bella.
Inquietud de mirarte tan lejana
y tan azul, que te me has vuelto estrella.


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