lunes, 31 de enero de 2011

31-ENERO JORGE DEBRAVO


"Creo en el corazón del hombre, creo que es de pura caricia a pesar de las manos que a veces asesinan, sin saberlo, y manejan fusiles sanguinarios."
Jorge Debravo
Poeta

31-01-1938

Jorge Debravo (1938 - 1967) fue un poeta costarricense.

Nació el 31 de enero de 1938 en Guayabo de Turrialba en Cartago, Costa Rica, bajo el nombre de Jorge Delio Bravo.

Creció en una familia de campesinos humildes, trabajando desde niño a medio tiempo para poder ayudar a su familia. Aun así desde muy temprana edad mostró mucho entusiasmo por el estudio.
Una anécdota popular cuenta que su madre le enseñó a escribir en hojas de plátano y que con sus propios ahorros se compró un diccionario.

Sus estudios de primaria los realizó en la escuela de Santa Cruz, donde su maestra le ayudó a conseguir una beca de la Junta de Educación, así fue como terminó la primaria en la ciudad de Turrialba, cuando tenía ya 15 años (la edad normal son los 12 años).

Cursó la segunda enseñanza en el Instituto Clodomiro Picado. Circunstancias económicas lo obligaron a dejar los estudios y buscar trabajo en la Caja Costarricense del Seguro Social (C.C.S.S.), a los 17 años. Es por ese periodo que comienza a publicar en el periódico El Turrialbeño en compañía de varios jóvenes de su tierra (entre los que se contaba Laureano Albán y Marco Aguilar).

Tenía 21 años (1959) cuando se casó con Margarita Salazar. Ese mismo año fundó el Círculo de Poetas Turrialbeños.
En 1960 y 1961 nacieron sus hijos Lucrecia y Raimundo, respectivamente. Ese año sus méritos como trabajador le permitieron ascender al puesto de inspector de la C.C.S.S., dicho puesto requirió que se mudara con su familia a San Isidro de El General, primeramente, después fue transladadó al Valle Central (Heredia y San José), donde fundó el Círculo de Poetas Costarricenses.

Todas estas actividades literarias vinieron a refrescar la literatura costarricense, dando paso a lo que algunos llaman Periodo de Vanguardia Literaria.

En 1965 termina, por fin, sus estudios de secundaria.

Estudió periodismo por correspondencia y otros estudios de manera autodidacta. Leía constantemente sus libros favoritos de autores como Pablo Neruda, Vallejo, Amado Nervo, Miguel Hernández, Bécquer y Whitman.

Jorge Debravo murió a los 29 años, el 4 de agosto de 1967, cuando viajaba en su motocicleta por asuntos de trabajo. Se dice que fue un conductor ebrio quien lo atropelló.

El 31 de enero, día del nacimiento de Jorge Debravo, fue decretado en Costa Rica como el Día Nacional de la Poesía.

Hay una escuela en Hatillo 8 (en San José, Costa Rica) que lleva su nombre Centro Educativo Jorge De Bravo. Su poesía fue usada en la música del rockero José Capmany el cual también murió en un accidente automovilístico.

CREDO

No acostumbro a decir amo, te amo,
sino cuando el amor me inunda todo
desde los ojos hasta los zapatos.
Mi cuerpo es una sola verdad y cada músculo
resume una experiencia de entusiasmo.

Una vez dije: ¡sufro! Y era que el sufrimiento
agitaba a mi lado sus cascos de caballo.

Y siempre digo: espero. Porque a mí me podrían
arrancar el recuerdo como un brazo,
pero no la esperanza que es de hueso
y cuando me la arranquen dejaré de ser esto
que te estrecha las manos.

Creo en todos los frutos que tienen jugo dulce,
y creo que no hay frutos que tengan jugo amargo.
No es culpa de los frutos si tenemos
el paladar angosto y limitado.

Creo en el corazón del hombre, creo
que es de pura caricia a pesar de las manos
que a veces asesinan, sin saberlo,
y manejan fusiles sanguinarios.

Creo en la libertad a pesar de los cepos,
a pesar de los campos alambrados.

Creo en la paz, amada, a pesar de las bombas
ya pesar de los cascos.

Creo que los países serán un solo sitio
de amor para los hombres, a pesar de los pactos,
a pesar de los límites, los cónsules,
a pesar de los libres que se dan por esclavos.

Y creo en el amor, en este amor de acero
que va fortaleciendo las piernas y los brazos,
que trabaja en secreto,
a escondidas del odio y del escarnio,
que debajo del traje se hace músculo,
órgano, experiencia, nervio, ganglio,
a pesar del rencor que nos inunda
el corazón de funerales pájaros.

Yo creo en el amor más que en mis ojos
y más que en el poder y el entusiasmo.

31-ENERO CONCEPCION ARENAL


"La pasión para el hombre es un torrente; para la mujer, un abismo"
Concepción Arenal
Escritora

31-01-1820

Concepción Arenal (Ferrol, La Coruña, 31 de enero de 1820 - Vigo, Pontevedra 4 de febrero de 1893) fue una escritora española.

Nacida en una modesta casa del barrio conocido como Ferrol Vello, su padre, Ángel del Arenal, fue un eminente militar que sufrió muchas veces prisión por su ideología liberal y por estar en contra del régimen monárquico absolutista del rey Fernando VII. Consecuencia de las estancias en prisión, cayó enfermo y murió en 1829, quedando Concepción huérfana de padre a los 8 años. En 1829 marcha con su madre a Armaño (Cantabria), de quien recibió una férrea formación religiosa. En 1834 se trasladan a Madrid, donde Concepción estudia en un colegio para señoritas. Siete años después entra, contra la voluntad de su madre, como oyente en la Facultad de Derecho de la Universidad Central (actual Universidad Complutense de Madrid), vistiendo ropas masculinas, puesto que en la época la educación universitaria estaba vedada a las mujeres. Vestida también de hombre, Concepción participa en tertulias políticas y literarias, luchando así contra lo establecido en la época para la condición femenina.

Acabada la carrera, se casó en 1848 con el también abogado y escritor Fernando García Carrasco. Años después colaborarían juntos en el periódico liberal La Iberia, hasta que en 1857 Fernando murió de tuberculosis y Concepción se quedó sola y sin recursos. Forzada a vender sus posesiones en Armaño por las dificultades económicas que atravesaba, se trasladó a la casa del violinista Jesús de Monasterio en Potes (Cantabria), donde fundó en 1859 el grupo femenino de las Conferencias de San Vicente de Paúl para ayuda de los pobres. Dos años después, en 1861, la Academia de Ciencias Morales y Políticas la premió por su memoria La beneficencia, la filantropía y la caridad. Era la primera vez que la Academia premiaba a una mujer.

En 1863 se convierte también en la primera mujer que recibe el título de Visitadora de Cárceles de Mujeres, cargo que ostentó hasta 1865. Posteriormente publicó libros de poesía y ensayo como Cartas a los delincuentes (1865), Oda a la esclavitud (1866) —que fue premiada por la Sociedad Abolicionista de Madrid—, El reo, el pueblo y el verdugo o La ejecución de la pena de muerte (1867). En 1868, es nombrada Inspectora de Casas de Corrección de Mujeres, y tres años después, en 1871, comienza a colaborar con la revista La Voz de la Caridad, de Madrid, en la que escribe durante catorce años sobre las miserias del mundo que la rodea.

En 1872 funda la Constructora Benéfica, una sociedad que se dedica a la construcción de casas baratas para obreros. Posteriormente también colabora organizando en España la Cruz Roja del Socorro, para los heridos de las guerras carlistas, poniéndose al frente de un hospital de campaña para los heridos de guerra en Miranda de Ebro. En 1877 publica Estudios Penitenciarios.

Con Concepción Arenal nace el feminismo en España, pues desde joven luchó por romper los cánones establecidos para la mujer, rebelándose contra la tradicional marginación del sexo femenino, y reivindicando la igualdad en todas las esferas sociales para la mujer.

Murió el 4 de febrero de 1893 en Vigo, donde fue enterrada. Es su epitafio el lema que la acompañó durante toda su vida: A la virtud, a una vida, a la ciencia. Sin embargo, su frase más celebre fue probablemente "Odia el delito y compadece al delincuente", que resume su visión de los delincuentes como el producto de una sociedad deprimida y represora.

LA PERA VERDE Y PODRIDA

Iba un día con su abuelo
paseando un colegial
y debajo de un peral
halló una pera en el suelo.
Mírala, cógela, muerde;
mas presto arroja el bocado,
que muy podrida de un lado
estaba y del otro verde.
Abuelo, ¿cómo será
decía el chico escupiendo,
que esta pera que estoy viendo
podrida, aunque verde, está?
El anciano con dulzura
dijo: vínole ese mal
por caerse del peral
sin que estuviera madura.

Lo propio sucede al necio
que, estando en la adolescencia,
desatiende la prudencia
de sus padres con desprecio;
al que en sí propio confía
como en recurso fecundo
e ignorando lo que es mundo
engólfase en él sin gúia.
Quien así intenta negar
la veneración debida
en el campo de la vida
se pudre sin madurar.

Fábulas en verso
http://www.los-poetas.com/a/arenal1.htm

31-ENERO ATAHUALPA YUPANQUI



"Soy un cantor de artes olvidadas que camina por el mundo para que nadie olvide lo que es inolvidable: la poesía y la música tradicional de Argentina."
Atahualpa Yupanqui
Cantautor, guitarrista, escritor

31-01-1908

Atahualpa Yupanqui, seudónimo de Héctor Roberto Chavero Aramburo (Pergamino, 31 de enero de 1908 – Nimes, 23 de mayo de 1992) fue un cantautor, guitarrista y escritor argentino.

Se le considera el más importante músico argentino de folklore. Sus composiciones han sido cantadas por reconocidos intérpretes, como Mercedes Sosa, Los Chalchaleros, Horacio Guarany, Jorge Cafrune, Alfredo Zitarrosa, José Larralde, Víctor Jara, Ángel Parra, Jairo, Andrés Calamaro, Divididos, Marie Laforêt y Mikel Laboa entre muchos otros, y siguen formando parte del repertorio de innumerables artistas, en Argentina y en distintas partes del mundo. En 1986 Francia lo condecoró como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras

Héctor Roberto Chavero Aramburo nació el 31 de enero de 1908 en la provincia de Buenos Aires, precisamente en el paraje conocido como Campo de la Cruz, y fue registrado en Pergamino, ciudad distante a 30 km de allí y 224 km al noroeste de Buenos Aires, capital de la República Argentina. Su padre era originario de la ciudad de Loreto, ubicada en la provincia de Santiago del Estero, y tenía sangre quechua. Su madre era natural de las por entonces llamadas Provincias Vascongadas y hoy en dia Comunidad Autonoma del Pais Vasco o Euskadi, España.
Los primeros años de su infancia los pasó en Agustín Roca, pueblo de su provincia natal, donde su padre trabajaba en el ferrocarril.

Allí sus días transcurren entre los asombros y revelaciones que le brinda la vida rural y el maravilloso descubrimiento del mundo de la música, al que se acerca a través del canto de los paisanos y el sonido de sus guitarras: "(...) mientras a lo largo de los campos se extendía la sombra del crepúsculo, las guitarras de la pampa comenzaban su antigua brujería, tejiendo una red de emociones y recuerdos con asuntos inolvidables. Eran estilos de serenos compases, de un claro y nostálgico discurso, en el que cabían todas las palabras que inspirara la llanura infinita, su trebolar, su monte, el solitario ombú, el galope de los potros, las cosas del amor ausente. Eran milongas pausadas, en el tono de do mayor o mi menor, modos utilizados por los paisanos para decir las cosas objetivas, para narrar con tono lírico los sucesos de la pampa. El canto era la única voz en la penumbra (...) Así, en infinitas tardes, fui penetrando en el canto de la llanura, gracias a esos paisanos. Ellos fueron mis maestros. Ellos, y luego multitud de paisanos que la vida me fue arrimando con el tiempo. Cada cual tenía 'su' estilo. Cada cual expresaba, tocando o cantando, los asuntos que la pampa le dictaba" ("El canto del viento", I).

Y la guitarra será un amor constante a lo largo de toda su vida. Luego de un breve y fracasado intento con el violín, comienza a tomar clases de guitarra con el maestro Bautista Almirón, y allí queda marcado a fuego su destino y su vocación. Descubre, además, la existencia de un vasto repertorio que excedía los temas gauchescos.

"Muchas mañanas, la guitarra de Bautista Almirón llenaba la casa y los rosales del patio con los preludios de Fernando Sor, de Costes, con las acuarelas prodigiosas de Albeniz, Granados, con Tárrega, maestro de maestros, con las transcripciones de Pujol, con Schubert, Liszt, Beethoven, Bach, Schumann. Toda la literatura guitarrística pasaba por la oscura guitarra del maestro Almirón, como derramando bendiciones sobre el mundo nuevo de un muchacho del campo, que penetraba en un continente encantado, sintiendo que esa música, en su corazón, se tornaba tan sagrada que igualaba en virtud al cantar solitario de los gauchos" ("El canto del viento", II).

Sus estudios no pudieron ser constantes ni completos, por diversos motivos: falta de dinero, estudios de otra índole, traslados familiares o giras de concierto del maestro Almirón, pero como él mismo señala estaba el signo impreso en su alma, y ya no habría otro mundo que ése: ¡La Guitarra! "La guitarra con toda su luz, con todas las penas y los caminos, y las dudas. ¡La guitarra con su llanto y su aurora, hermana de mi sangre y mi desvelo, para siempre!" ("El canto del viento", II).

Desde que empezó a dar a conocer sus poemas firmaba con el seudónimo de Atahualpa Yupanqui. La etimología de este nombre la dio él mismo: "Viene de lejanas tierras para contar algo" (Ata: viene; Ku: de lejos; Alpa: tierra; Yupanqui: narrarás, has de contar).
Se cuenta que sus manos fueron gravemente dañadas a culatazos por un grupo militar de extrema derecha. Las Coplas del payador perseguido, serían, al parecer, una respuesta a dicha agresión: "y aunque me quiten la vida/ o engrillen mi libertad/ y aunque chamusquen quizá/ mi guitarra en los fogones/ han de vivir mis canciones en l'alma de los demás". Esta canción estuvo prohibida en algunos países, como, por ejemplo, en la España franquista. Atahualpa Yupanqui estuvo exiliado en París, Francia. Murió en ese mismo país, la noche el 23 de mayo de 1992 en una habitación de hotel de la ciudad de Nimes, después de haber pedido un vaso de leche como último gesto antes de ir a dormir.

En 1932, Yupanqui participa de una revuelta contra la dictadura que había derrocado al gobierno de Hipólito Yrigoyen, la revuelta fracasa, Yupanqui se exilia al Uruguay y retorna a Argentina en 1934 luego de declararse una amnistía.

En 1945 Yupanqui se afilia al Partido Comunista al que renuncia en 1952. Su pertenecia al comunismo le acarreó carcel, tortura y exilio durante el régimen de Juan Perón:

En tiempos de Perón estuve varios años sin poder trabajar en la Argentina... Me acusaban de todo, hasta del crimen de la semana que viene. Desde esa olvidable época tengo el índice de la mano derecha quebrado. Una vez más pusieron sobre mi mano una máquina de escribir y luego se sentaban arriba, otros saltaban. Buscaban deshacerme la mano pero no se percataron de un detalle: me dañaron la mano derecha y yo, para tocar la guitarra, soy zurdo. Todavía hoy, a varios años de ese hecho, hay tonos como el Si menor que me cuesta hacerlos. Los puedo ejecutar porque uso el oficio, la maña; pero realmente me cuestan. Atahualpa Yupanqui

Hoy sus cenizas descansan en los jardines de su casa museo en la localidad de Cerro Colorado, a la sombra de un roble junto a las de Santiago Ayala "El Chúcaro", un gran bailarín de danzas folclóricas.

EL ÁRBOL QUE TÚ OLVIDASTE

El árbol que tú olvidaste
siempre se acuerda de ti,
y le pregunta a la noche
si serás o no feliz.

El arroyo me ha contado
que el árbol suele decir:
quien se aleja junta quejas
en vez de quedarse aquí.

Al que se va par el mundo
suele sucederle así.
Que el corazón va con uno
y uno tiene que sufrir,
y el árbol que tú olvidaste
siempre se acuerda de ti.

Arbolito de mi tierra
yo te quisiera decir
que lo que a muchos les pasa
también me ha pasado a mi.

No quiero que me lo digan
pero lo tengo que oír:
quien se aleja junta quejas
en vez de quedarse aquí.

A LA NOCHE LA HIZO DIOS

la noche la hizo Dios, para que el hombre la gane,
transitando por un sueño como si fuera una calle.
Platicar con un amigo, oir un canto en el aire,
ver el amor enredado en la niebla de los parques,
o adivinar un poema que nunca lo escribió nadie.
A la noche la hizo Dios, para que el hombre la gane.

La noche tiene un secreto y mi corazón lo sabe,
por más que quiera ocultarlo con terciopelos del aire.
Me lo contó una guitarra, hondo jagüel de saudades.

Lo aprendí en esas historias que cuentan los trashumantes,
lo leí en el rojo vino que en las madrugadas arde,
lo vi brillar pecho adentro, destilando soledades.

EL AROMO

Hay un aromo nacido,
en la grieta de una piedra.
Hay un aromo nacido,
En la grieta de una piedra.
Parece que la rompió pa' salir
de adentro de ella.

Está en un alto pelau,
No tiene ni un yuyo cerca.
Viéndolo solo y florido,
tuito el monte lo envidea.
Lo miran a la distancia,
árboles y enredaderas,
Diciéndose con rencor,
pa' uno solo cuanta tierra.

En oro le ofrece al sol,
pagar la luz que le priesta.
En oro le ofrece al sol,
pagar la luz que le priesta.
Y como tiene de más,
puñaos por el suelo siembra.

Salud plata y alegría,
tuito al aromo le suebra,
a según ven los demas,
dende el lugar que lo observan.

Pero hay que d'ir y fijarse, cómo lo estruja la piedra.
Fijarse que es un martirio la vida que le envidean.

En ese rajón el árbol nació por su mala estrella,
y en vez de morirse triste se hace flores de sus penas.

Como no tiene reparos,
todos los vientos le pegan.
Como no tiene reparos,
todos los vientos le pegan.
Las heladas lo castigan,
el agua pasa y no se queda.
Ansina vive el aromo,
sin que ninguno lo sepa.
Con su poquito de orgullo,
porque es justo que lo tenga

Pero con l'alma tan linda que no le brota una queja,
que no teniendo alegría se hace flores de sus penas.
Eso habrían de envidearle los otros, si lo supieran.

domingo, 30 de enero de 2011

30-ENERO JUAN ANTONIO PEREZ BONALDE



JUAN ANTONIO PÉREZ BONALDE
Poeta

30-01-1846

El 4 de octubre de 1892 muere en La Guaira el poeta de «La Vuelta a la Patria», el poeta de Caracas, Juan Antonio Pérez Bonalde.

Pérez Bonalde nació en Caracas en 1846, el 30 de enero. Fue el noveno hijo del matrimonio integrado por Juan Antonio Pérez Bonalde y Gregoria Pereyra. Huyendo de la guerra federal, la familia Pérez Bonalde se traslada a Puerto Rico (1861). Para sostenerse, fundan un Colegio, donde el joven poeta, de quince arios, se desempeña como Profesor. ¿Qué formación tiene Pérez Bonalde para ese entonces? Felipe Tejera dice que se había dedicado especialmente al estudio de la música, el dibujo e idiomas extranjeros.

Poseía también conocimientos prácticos. En la isla de Santomas (a la que se trasladó la familia desde Puerto Rico), Pérez Bonalde se emplea como tenedor de libros. En 1864, pacificado el país, los Pérez Bonalde retornan a Caracas y planifican otro colegio, semejante al de Puerto Pico. La muerte repentina del padre aborta el proyecto. Entre 1864 y 1870 Pérez Bonalde vive en Caracas. Trabaja como puede para ganarse la vida. Interviene en política con el Partido Liberal.

En 1870 llega a la primera magistratura el General Guzmán Blanco, de quien Pérez Bonalde es enemigo político. El poeta se va de Venezuela en aquel año de 1870. Vuelve por poco tiempo en 1876, y no regresa definitivamente hasta 1889, llamado por el gobierno del Dr. Raimundo Andueza Palacio. En estos dieciocho años largos, su centro de operaciones es Nueva York. Se emplea en la casa Lenman y Kemp-Barclay y Cía., y viaja por casi todo el mundo como representante de esta firma. Tiene oportunidad de aprender idiomas y de perfeccionar los que ya sabe. Se convierte en un extraordinario políglota y en excepcional traductor de poesía.

En 1879 se casa con Amanda Schoonmaker. La unión de esta pareja es desafortunada. En el dolor del exilio, nace una hija, Flor. El poeta concentra en ella sus afectos y alegrías. Le espera, sin embargo, un rudo golpe. La niña fallece en 1883. De esta trágica circunstancia brota esa conmovedora elegía que lleva por título Flor.

Sus lecturas, su vida errante, su aguda sensibilidad, ciertos aconteceres aciagos, todo lo va conduciendo al escepticismo. A partir de aquel trágico 1883, no vuelve a publicar libros de poesía propia. Sólo sus grandes traducciones, las de Heine y Poe. Busca escaparse de la realidad, ya no por el paisaje poético, sino por la puerta falsa del alcohol y de las drogas. Su salud comienza a resentirse. Quienes lo conocen y lo tratan, como José Martí, advierten en él un aire de melancolía profunda, y de tedio vital. Poco a poco llega a los límites del nihilismo. A la total incredulidad, a una falta de fe en el presente y en el porvenir. Testimonio son estos párrafos de su libro de Memorias, dados por el poeta a la prensa caraqueña:

Muchos años han pasado desde la última vez que dejé un recuerdo de vida en estas páginas.

Y ¿qué he conseguido, qué he alcanzado durante este largo transcurso del tiempo?. .

Lo que alcanzaría el hombre que viviese mil años; lo que ha alcanzado la humanidad desde su misterioso principio hasta el presente: NADA!

En 1889, bastante quebrantado de salud, regresa definitivamente a Venezuela. El gobierno de Andueza Palacio le ofrece un cargo diplomático. El poeta accede. Se embarca con rumbo a la ciudad de Amberes. Pero se siente tan enfermo que regresa desde Curazao. En vano intenta buscar salud en las aguas termales de San Juan de los Morros y luego en La Guaira. Una hemiplejia agrava su situación. Y el 4 de octubre de 1892 fallece en La Guaira. Once años después (1903) sus restos son trasladados a Caracas en medio de solemnes honras fúnebres. Y desde 1946, centenario de su nacimiento, sus cenizas reposan en el Panteón Nacional. En uno de sus poemas, Pérez Bonalde había dejado esta especie de disposición final:

POR SIEMPRE JAMAS!

Traedme una caja
de negro nogal,
y en ella dejadme
por fin reposar.

De un lado mis sueños
de amor colocad,
del otro, mis ansias
de gloria inmortal;

la lira en mis manos
piadosos dejad,
y bajo la almohada
mi hermoso ideal...

Ahora la tapa
traed y clavad,
clavadla, clavadla
con fuerza tenaz,
que nadie lo mío
me pueda robar...

Después, una fosa
bien honda cavad,
tan hioda, tan honda,
que hasta ella jamás
alcance el ruido
del mundo a llegar.

Bajadme a su fondo,
la tierra juntad,
cubridme...y marchaos
dejándome en paz...

¡Ni flores, ni losa,
ni cruz funeral;
y luego...olvidadme
por siempre jamás!.

FLOR

I

Flor se llamaba: flor era ella,
flor de los valles en una palma,
flor de los cielos en una estrella,
flor de mi vida, flor de mi alma.

Era más suave que blando aroma;
era más pura que albor de luna,
y más amante que una paloma,
y más querida que la fortuna.

Eran sus ojos luz de mi idea;
su frente, lecho de mis amores;
sus besos eran dulzura hiblea,
y sus brazos, collar de flores.

Era al dormirse tarde serena;
al despertarse, rayo del alba;
cuando lloraba, limbo de pena,
y sus abrazos, collar de flores.

Era al dormirse tarde serena;
al despertarse, rayo del alba;
cuando lloraba, limbo de pena;
cuando reía, cielo que salva.

La de los héroes ansiada palma,
de los que sufren, el bien no visto,
la gloria misma que sueña el alma
de los que esperan en Jesucristo.

Era a mis ojos condena odiosa
si comparada con la alegría,
de ser el vaso de aquella rosa,
de ser el padre de la hija mía.

Cuando en la tarde tornaba al nido
de mis amores, cansado y triste,
con el inquieto cerebro herido
por esta duda de cuanto existe.

Su madre tierna me recibía;
con ella en brazos, yo la besaba..
. ¡Y entonces... todo lo comprendía
y al Dios sentido todo lo fiaba!...

¿Que el mal impera? ¡Delirio craso!
¿Que hay hechos ruines? ¡Error profundo!
¿No estaba en ella mirando acaso
la ley suprema que rige al mundo?

¡Ah, cómo ciega la dicha al hombre!
¡Cómo se olvida que es rey el duelo,
que hay desventuras sin fin ni nombre
que hacen los puños alzar al cielo!...

¡Señor!, ¿existes? ¿Es cierto que eres
consuelo y premio de los que gimen,
que en tu justicia tan sólo hieres
al seno impuro y al torvo crimen?

Responde, entonces: ¿por qué la heriste?
¿Cuál fue la mancha de su inocencia?
¿Cuál fue la culpa de su alma triste?
¡Señor!, respóndeme en la conciencia.

Alta la llevo siempre, y abierta,
que en ella negro nada se esconde;
la mano firme llevo a su puerta,
inquiero... y ¡nada, nada responde!

Sólo del alma sale un gemido
de angustia y rabia, y el pecho, en tanto,
por mano oculta de muerte herido,
se baña en sangre, se ahoga en llanto.

Y en torno sigue la impía calma
de este misterio que llaman vida,
y en tierra yace la flor de mi alma
¡y al lado suyo mi fe vencida!

II

¡Allí está! Blanca, blanca,
como la nieve virgen que el potente
viento del Norte de la cumbre arranca;
como el lirio que troncha mano impía
orillas de la fuentes
que en reflejar su albura se engreía.

¡Allí está!... La suave
primavera pasó; pasó el verano,
y la estación poética en que el ave
y las hojas se van; retornó el cano,
pálido invierno, con su alegre arreo
de fiestas y niños, y aún la veo
y la veré por siempre... Allí está..., fría
entre rosas tendida, como ella
blancas y puras y en botón cortadas
al despuntar el día...

¡Ay! En la hora aquella,
¿dónde estaban las hadas
protectoras del niño
que no vinieron con la clara estrella
de su vara de armiño
a tocar en la fernte a la hija mía,
a devolver la luz a aquellos ojos
y a arrancar de mi pecho los abrojos
de esta inmensa agonía,
de este dolor eterno, de esta angustia
infinita, fatal, inmensurable;
de este mal implacable,
que deja el alma mustia
para siempre jamás, que nada alcanza
a mitigar en este mundo incierto?

¡Nada! Ni la esperanza
ni la fe del creyente
en la ribera nueva,
en el divino puerto
donde la barca que las almas lleva,
habrá de anclar un día;
ni el bálsamo clemente
de la grave, inmortal filosofía;
ni tú misma, doliente
inspiración, divina poesía,
que esta arpa de lágrimas me entregas
para entornar el salmo de mi duelo...
Tú misma, no, no llegas
a calmar mi dolor...

¡Abrase el cielo!
¡Desgájese la gloria en rayos de oro
sobre mi frente..., y desdeñosa, altiva,
de su mal sin consuelo
al celestial tesoro
el alma mía cerrará su puerta;
que ni aquí ni allá arriba,
en la región abierta
de la infinita bóveda estrellada,
nada hay más grande, nada
más grande que el amor de mi hija viva,
¡más grande que el dolor de mi hija muerta!

30-ENERO ANTONIO COLINAS



ANTONIO COLINAS
Poeta, novelista

30-01-1946

Antonio Colinas es un poeta, novelista, ensayista, traductor y periodista español que nació en La Bañeza, León, el 30 de enero de 1946 que ha publicado una variada obra y ha recibido, entre otros galardones, el Premio Nacional de Literatura en 1982.

Hizo estudios técnicos y de Historia en la Universidad de Madrid y algunos a quienes el poeta reconoce como sus maestros fueron Vicente Aleixandre y María Zambrano. El primero leía sus poemas y le daba consejos y la segunda le influyó mucho en el terreno del pensamiento.1 Entre 1970 y 1974 se desempeñó en las Universidades de Milán y en la de Bérgamo como lector de español. Posteriormente vivió en Ibiza y luego trasladó su residencia a Salamanca.
Sus primeras publicaciones son de 1969 y pertenecen al género poético: Poemas de la tierra y de la sangre y Preludios a una noche total. En 1989 publicó su primera novela Un año en el sur (Para una educación estética).
Entre sus traducciones del italiano se encuentran la obra de Giacomo Leopardi y la poesía completa de Salvatore Quasimodo, ganador del Premio Nobel de Literatura.
En la prensa han publicado sus colaboraciones diarios como El País, ABC y El Mundo y revistas como La Revista de Occidente y Cuadernos Hispanoamericanos.
La antología de Josep María Castellet incluye su obra dentro del grupo de los novísimos.
La obra de Colinas presenta amplitud y relativa variedad, ya que ha publicado poesía, novela, ensayo y memorias, además de un tipo de prosa poética y aforística, y ha realizado también numerosas traducciones (entre ellas, muchas de textos poéticos y autores italianos).

AQUÍ, EN ESTAS RIBERAS

Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz
por vez primera, dejo también el corazón.
No pasará otra onda rumorosa del río,
no quedará este chopo envuelto en fuego verde,
no cantará otra vez el pájaro en su rama,
sin que deje en el aire todo el amor que siento.
Aquí, en estas riberas que llevan hasta el llano
la nieve de las cumbres, planto sueños hermosos.
Aquí también las piedras relucen: piedras mínimas,
miniadas piedras verdes que corroe el arroyo.
Hojas o llamas, fuegos diminutos, resol,
crisol del soto oscuro cuando amanece lento.
Qué fresca placidez, que lenta luz suave
pasa entonces al ojo, que dulzura decanta
el oro de la tarde en el cuerpo cansado.
Hojas o llamas verdes por donde va la brisa,
diminuto carmín, flor roja por el césped.
Y, entre tanta hermosura, rebosa el río, corre,
relumbra entre los troncos, abre su cuerpo al sol,
sus brazos cristalinos, sus gargantas sonoras.
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz
por vez primera, miro arder todas las tardes
las copas de los álamos, el perfil de los montes,
cada piedra minúscula, enjoyada del río,
del dios río que llena de frutos nuestros pechos.
Aquí, en estas riberas, donde atisbé la luz
por vez primera, dejo también el corazón.

FE DE VIDA

Esperar junto a este mar (en el que nacieron las ideas)
sin ninguna idea. (Y así tenerlas todas.)
Ser sólo la brisa en la copa del pino grande,
el aroma del azahar, la noche de las orquídeas
en las calas olvidadas.

Sólo permanecer viendo el ave que pasa
y no regresa; quedar
esperando a que el cielo amarillo
arda y se limpie con los relámpagos
que llegarán saltando de una isla a otra isla.
O contemplar la nube blanca
que, no siendo nada, parece ser feliz.
Quedar flotando y transcurriendo de aquí para allá,
sobre las olas que pasan,
como un remo perdido.
O seguir, como los delfines,
la dirección de un tiempo sentenciado.

Ser como la hora de las barcas en las noches de enero,
que se adormecen entre narcisos y faros.
Dejadme, no con la luz del conocimiento
(que nació y se alzó de este mar),
sino simplemente con la luz de este mar.
O con sus muchas luces:
las de oro encendido y las de frío verdor.
O con la luz de todos los azules.
Pero, sobre todo, dejadme con la luz blanca,
que es la que abrasa y derrota a los hombres heridos,
a los días tensos, a las ideas como cuchillos.

Ser como olivo o estanque.
Que alguien me tenga en su mano como a puñado de sal.
O de luz.

Cerrar los ojos en el silencio del aroma
para que el corazón –al fin- pueda ver.
Cerrar los ojos para que el amor crezca en mí.
Dejadme compartiendo el silencio
y la soledad de los porches,
la hospitalidad de las puertas abiertas; dejadme
con el plenilunio de los ruiseñores de junio,
que guardan el temblor del agua en las últimas fuentes.
Dejadme con la libertad que se pierde
en los labios de una mujer.
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sábado, 29 de enero de 2011

29-ENERO JAIME DÁVALOS



JAIME DÁVALOS
Poeta, músico

29-01-1921

Jaime Dávalos (1921-1981) fue un poeta y músico argentino.

Nació en la ciudad de Salta el 29 de enero de 1921, hijo del escritor Juan Carlos Dávalos y de doña Celecia Elena. Falleció en Buenos Aires el 3 de diciembre de 1981.

Cursó estudios en su ciudad natal. Recorrió íntegramente su suelo patrio, de uno a otro confín, en contacto íntimo con la tierra y sus hombres, bebiendo en los caminos, en las ciudades y aldeas ese rico venero que habría de transformar en poema, canto o relato. Trabajó también como ceramista y como titiritero.

Jaime Dávalos tuvo siete hijos: de su primer matrmonio con Rosa, tuvo a Julia Elena (conocida cantante), Luz María, Jaime Arturo y Constanza. De su segundo matrimonio (con María Rosa Poggi) tuvo a Marcelo, Valeria y Florencia. Todos de alguna manera se mantuvieron ligados a la música y al arte, continuando la tradición de una familia de artistas

Florencia, la menor de sus hijos (tenía 11 años cuando su padre murió), guarda recuerdos de un patio gigante en Zárate, adonde Jaime era un chico más jugando a las escondidas (nada de darles ventaja a sus hijos, nunca se dejaba encontrar) o hacía lucir sus oficios de titiritero y alfarero en tardes dedicadas a las artesanías. Recuerda, también, un proyecto que llevaba el sello de su padre y que marcó a la familia: el de la construcción de una casa en El Encón (cerca de Salta capital). «Fueron años construyendo esa casa, que era su reducto, yendo y viniendo de Zárate a Salta. Mientras la construía, vivíamos en un rancho, abajo del cerro», cuenta Florencia. Allí —cuenta María Rosa Poggi, quien lo acompañó en aquel sueño— Dávalos quería levantar “El alto de las artesanías”, un lugar que pudiera propiciar la reunión de artistas de todas las disciplinas. Le había pedido ese terreno aislado al gobierno de Salta, que en ese momento estaba adjudicando lotes. El mismo Dávalos lo cuenta en una biografía publicada en la revista Cuestionario: «Recuerdo la impresión que causó que yo me dirigiera al gobierno en verso. No faltó un pinche que me contestara: “No corresponde hacer lugar al pedido, por no ser de estilo su nota”. Y tuve que hacer la nota en prosa. Había lotes cerca de la ciudad, y arriba del cerro. Yo elegí entonces arriba del cerro, porque a mí me gusta la gente, no de los arrabales sino de más afuera: los pequeños arrenderos que están solos, arriba, sin sindicatos ni nada: en el aire».

VIDALA DEL NOMBRADOR

De mínimas heridas lastimado
Me voy muriendo a ratos tan ligero
Que me siento lejano
Y extranjero
Del que ayer fuera alegre y confiado.
Tengo un niño en el alma rezagado
No quiero endurecerme
Ay! No lo quiero
Ni ser un padre
Ni tener sombrero
Sino ser un cantor enamorado
Quiero permanecer en la tristeza
Y en la angustia de andar como los bichos
Perdido por el mundo de la leña
Llevar como una novia mi pobreza
Y morirme del gusto y del capricho
De ser un animal que canta y sueña.

SUDAMÉRICA

Nadie la para ya,
No pueden detenerla ni la calumnia,
Ni el boicot, ni nada.
Este es un continente de aventura
Que a los aventureros se los traga,
Les sube por la sombra despacito
Y el ojo codicioso les socava.
Vendrán los desahuciados de la tierra
Buscando sus riquezas legendarias
Hasta que un día en una sola greda
Se confundan las lenguas y las razas.
América, animal de leche verde,
Por la gran cordillera vertebrada,
Hunde el hocico austral bajo del polo
Y descansa en su fuerza proletaria.
Camina hacia la luz,
Lenta y segura,
Con el polen del sol en las entrañas.
Y su destino torrencial
Fijado esta en el tiempo
Por la Vía Láctea
Que el hambre, la violencia, la injusticia,
La voluntad del pueblo traicionada,
No harán sino aumentar su rebeldía,
No harán sino apurar en sus entrañas,
El hijo de la luz que viene a unirnos
En una sola espiga esperanzada.
Porque América tierra del futuro,
Igual que la mujer, vence de echada.

TRAGO DE SOMBRA (Zamba)

Pídele al viento firmeza
y al río que vuelva atrás
no me pidas que me quede
si toda mi vida contigo se va.

Llora en la tarde el lucero
y en el silencio sin fin,
por los profundos sauzales
desangra llorando su canto el crespín.

Yo te pido que nunca me tengas piedad
envenéname de amor,
dame a beber en tus ojos
dos tragos de sombra de tu corazón.

Cuando me voy de tu lado
crece en la ausencia el amor,
y en la distancia comprendo
no tiene sentido la vida sin vos.

Y si me miro en tus ojos
veo en el alba crecer
una frescura de trébol,
que moja el rocío del amanecer.

29-ENERO VICENTE BLASCO IBAÑEZ



"La juventud es la edad de los sacrificios desinteresados, de la ausencia de egoísmo, de los excesos superfluos."
Vicente Blasco Ibáñez
Escritor, periodista, político

29-01-1867

Obras: La barraca - Cañas y barro - Sangre y arena - Entre naranjos - La maja desnuda y otras

Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 29 de enero de 1867 - Menton (Francia), 28 de enero de 1928) fue un escritor, periodista y político español.
Nació en Valencia el 29 de enero de 1867. Hijo de Ramona Ibáñez y del comerciante Gaspar Blasco. Cursó los estudios de derecho, en la Universidad de Valencia, años en los que pertenecio a la Tuna, licenciándose en 1888, a pesar de que prácticamente no ejerció dicha carrera. Dividió su vida entre la política,el periodismo, la literatura y el amor a las mujeres, de las que era un admirador profundo, tanto de la belleza física como de las características psicológicas de éstas. Se definía como un hombre de acción, antes que como un literato. Escribía con inusitada rapidez. Entusiasta de Miguel de Cervantes en torno a la historia y la literatura españolas. Años después, cansado de su vida de colonizador en la que cosechó grandes fracasos, Vicente Blasco Ibáñez, uno de los novelistas más famosos de aquel cambio de siglo, marchó a París, coincidiendo con el inicio de la Primera Guerra Mundial.

Ingresó con 20 años en la masonería el 6 de febrero de 1887 adoptando el nombre simbólico de Danton. Formó parte de la Logia Unión nº 14 de Valencia y posteriormente de la logia Acacia nº 25.
Participó en política de Brandon, caracterizándose por su oposición a la monarquía y sus ideales republicanos, manifestando los mismos en el periódico El Pueblo, que fundó en noviembre de 1894. Fue detenido en 1896 y condenado a varios meses de prisión. Entre los años 1898 y 1907, ocupó escaño en el Congreso de los Diputados representando al partido republicano denominado Unión Republicana, entre el republicanismo unitario y el federalista, más tarde por sus discrepancias con el partido se integró al Partido de Unión Republicana Autonomista.
El novelista y republicano valenciano recibió el encargo personal del presidente francés Raymond Poincaré de escribir una novela sobre la guerra. Y ésta fue Los cuatro jinetes del Apocalipsis (1916). La traducción en inglés se publicó en 1918 y tuvo una gran repercusión (libro mas vendido en Estados Unidos en 1919 segun Publishers weekly), hasta el punto que en 1921 se realizó la versión en cine (mudo en la época) protagonizada por un novel Rodolfo Valentino. El autor valenciano cultivó varios géneros dentro de la narrativa. Así, obras como Arroz y tartana (1894), Cañas y barro (1902) o La barraca (1898), entre otras, se pueden considerar novelas regionales. Al mismo tiempo, destacan sus libros de carácter histórico, entre los cuales se encuentran: Mare Nostrum, El caballero de la Virgen, el ya citado Los cuatro jinetes del Apocalípsis (1916), El Papa del Mar, A los pies de Venus o de carácter autobiográfico como La maja desnuda, La voluntad de vivir e incluso Los Argonautas, en la que mezcla algo de su propia biografía con la historia de la colonización española de América. Añádase La catedral, detallado fresco de los entresijos eclesiásticos de la catedral de Toledo.

Murió en su residencia Fontana Rosa en Menton (Francia) el 28 de enero de 1928, un día antes de que cumpliera 61 años, de las complicaciones de una neumonía. Sus restos fueron repatriados cinco años más tarde, durante la Segunda República Española, y llegaron al puerto de Valencia el 29 de octubre de 1933. El mausoleo que proyecto para él la ciudad de Valencia no llegó a realizarse al estallar la Guerra Civil Española, según puede leerse en la biografía publicada por la fundación que lleva su nombre:
«Su memoria fue borrada, sus libros prohibidos, su familia perseguida y sus bienes incautados. Las obras realizadas hasta ese momento en el mausoleo fueron destruidas y el solar donde se asentaba, en un lugar privilegiado del Cementerio municipal, fue utilizado años más tarde para construir el crematorio. A pesar de todo ello, sus restos se conservaron, y reposan en la actualidad en un nicho ordinario, casi anónimo, en el cementerio civil de Valencia».

Aunque por algunos críticos se le ha incluido entre los escritores de la Generación del 98, la verdad es que sus coetáneos no le admitieron entre ellos. Vicente Blasco Ibáñez fue un hombre afortunado en todos los órdenes de la vida y además se enriqueció con la literatura, cosa que ninguno de ellos había logrado. Además, su personalidad arrolladora, impetuosa, vital, le atrajo la antipatía de algunos. Sin embargo, pese a ello, el propio Azorín, uno de sus detractores, ha escrito páginas extraordinarias en las que manifiesta su admiración por el escritor valenciano. Por sus descripciones de la huerta de Valencia y de su esplendoroso mar, destacables en sus obras ambientadas en la Comunidad Valenciana, su tierra natal, semejantes en luminosidad y vigor a los trazos de los pinceles de su gran amigo, el ilustre pintor valenciano Joaquín Sorolla.

Vicente Blasco Ibáñez era hijo de aragoneses y, aunque hablaba valenciano, escribió casi por completo sus obras en castellano con solo nimios toques de valenciano en ellas, aunque también escribió algún relato corto en esa lengua para el almanaque de la sociedad Lo Rat Penat.

Conservó una villa en la Playa de la Malvarrosa de Valencia, a pesar de sus correrías por el mundo, en la que debatía con los intelectuales y amigos de su época. Esta villa actualmente restaurada es la Casa Museo Vicente Blasco Ibáñez.

Quiso ser marino, pero su dificultad para entender las matemáticas le llevó a inclinarse por la abogacía. Su gran capacidad de estudio le permitía preparar las materias de todo un año quince días antes de los exámenes.

Amaba la Música tanto o más que la Literatura. Wagner le apasionaba, su apoteósica música exaltaba su viva imaginación y soñaba con los dioses nórdicos y los héroes mitológicos como Sigfrido, nombre que más tarde pondría a uno de sus cuatro hijos. En su obra "Entre Naranjos", nos deleita con el simbolismo de las óperas del célebre compositor. En una reunión típica de la época, en que los jóvenes se reunían para hablar de música y literatura y recitaban poesías, conoce a la que sería su esposa y madre de sus hijos, María Blasco del Cacho.

Comienza a imbricarse en la vida política de Valencia al asistir a las reuniones que el partido La Bandera Federal organizaba en el casino de las Juventudes Federales. En sus primeras intervenciones en público descubre que está dotado de un tremendo poder de persuasión. Si su pluma es certera, no lo es menos su oratoria, capaz de enardecer al auditorio y entusiasmar a las gentes insuflándoles grandes sueños.

No es la llamada cuestión social de lucha de clases, planteada a lo largo del siglo XIX con los primeros brotes de socialismo activo y revolucionario el problema fundamental para Blasco; más bien se enfrenta a la realidad de la Valencia de aquellos tiempos en la que el analfabetismo del pueblo se unía a unas condiciones de vida precarias, y todo ello unido a unas creencias anquilosadas y enemigas de todo mejoramiento. Blasco Ibañez se ve en la necesidad moral de denunciar los abusos y contribuir al progreso del pueblo.

Al organizar manifestaciones contra Cánovas del Castillo, es perseguido por la justicia y se oculta en algunos pueblos, pero finalmente llega a París, donde pasará el invierno de 1890 al 1891. Escribe crónicas de lo que ve para algunos periódicos y comienza su etapa periodística. A los 16 años ya había fundado un periódico semanal que, al ser de menor edad, puso a nombre de un amigo suyo zapatero. Más tarde fundará la editorial Prometeo, aún existente hasta 2005.

Perseguido nuevamente por la autoridad, viaja a Italia. La nostalgia de su tierra le hace abocarse a una incesante labor literaria. Surge así En el país del arte, que será una de las mejores guías de Italia. La fastuosidad de los monumentos y la grandeza de su historia pasan por la pluma de uno de los mejores escritores descriptivos de nuestro tiempo. Todas estas crónicas son publicadas en sucesivas entregas en su periódico. La catedral de Milán, el foro romano, en el que la imaginación del artista evoca la victoriosa entrada de las regiones romanas, el Vaticano, las obras de Miguel Ángel y Rafael, La Capilla Sixtina, Nápoles, Pompeya, Florencia, Venecia son descritos con una maestría inusitada.
Ya de regreso a Valencia es apresado y pasa el invierno de 1896 a 1897 en la cárcel de San Gregorio. Allí escribe El despertar de Budha, precioso relato que narra la historia del gran místico Siddharta Gautama cuando huye del palacio de su padre para alcanzar la iluminación bajo el árbol Bodhi.

Tiene que residir en Madrid por cuestiones políticas, y aquí conoce a los hermanos Benlliure; Mariano, el famoso escultor que posteriormente esculpiría una estatua con la efigie del novelista, y Juan Antonio, el pintor. Su estudio, dice Blasco, es el templo a la camaradería artística.
Frecuenta la librería San Fernando, donde se relaciona con los intelectuales de su tiempo, Luis Morote, Santiago Rusiñol y Emilia Pardo Bazán, en sus escapadas a Madrid. Conoce a Rodrigo Soriano, periodista de El Imparcial, que se convertirá en su gran amigo, pero posteriormente también en su peor enemigo.
Al igual que en París y en Italia, escribe crónicas para El Pueblo describiendo Madrid.
Tras el asesinato de Cánovas del Castillo y el cambio de gobierno, Blasco regresa a Valencia. El 28 de abril de 1898, es elegido diputado republicano por Valencia en las Cortes, tres días después de haberse declarado la guerra con EE.UU. tras la voladura del Maine.

Uno de los retratos que Joaquín Sorolla le hizo al novelista, con el título de "Caballero español", fue adquirido por el museo The Hispanic Society of América de Nueva York. Poco después es él en persona quien viaja al nuevo continente.
Tras una calurosa acogida en Portugal, viaja a Argentina, país que ejerció una profunda impresión en el escritor y donde fue recibido por miles de personas. En Buenos Aires ofreció conferencias sobre los más variados temas: Napoleón, Wagner, pintores del Renacimiento, la Revolución Francesa, Cervantes. Temas de filosofía, de cocina, etc.

De Buenos Aires dice que es un París que habla castellano y en el Club Español de dicha ciudad habla del idioma como gran lazo de unión y de Cervantes como un rey a quien nadie destronaría. De España no nos separa sino el Atlántico - dice - y los mares no son nada ni son de nadie. Después de pasar por Chile, regresa a Madrid para escribir Argentina y sus grandezas, que no se volvió a editar desde que se agotó la primera edición. Tras un trabajo ininterrumpido de 12 y 14 horas diarias durante 5 meses, sale a la luz esta obra en la que cuenta todo lo que ha visto. Enardecido por una curiosidad insaciable, Blasco no descansó hasta recorrerlo todo para dejar viva impresión de ello en su libro.
Pero el escritor volvería a Argentina. En esta oportunidad para ser agricultor. Con otros agricultores valencianos, funda la colonia Nueva Valencia en la provincia de Corrientes. Pero las excesivas dificultades, producidas en gran parte por la crisis que asola el país, le llevan a tomar la decisión de vender la colonia. Hoy en día, Corrientes y Nueva Valencia son el granero arrocero de la Argentina gracias a los procedimientos de regadío que llevó Blasco Ibáñez y a la labor de aquellos trabajadores valencianos. En Argentina también funda la localidad de Cervantes, en la provincia de Río Negro, que actualmente tiene mas de 2.000 habitantes.
En julio de 1914 estalla la guerra europea. Blasco se convierte en corresponsal, visitando los frentes y las líneas de fuego. Con la guerra vienen la muerte, el hambre y la peste, Los cuatro jinetes del Apocalipsis, título de la novela que culminará su gran éxito como escritor.
El libro adquiere gran fama internacional en América, donde se vendieron más de diez millones de ejemplares. Todos quieren conocer al autor, y las fotografías del retrato al óleo que le hizo Sorolla aparecen en todos los periódicos. Es el libro más leído después de la Biblia. Cigarrillos, juguetes, jabones, portan la imagen de los cuatro jinetes. Mister Ibanyés se convierte en el hombre más popular de América. Nuevamente viaja al gran continente y habla en iglesias católicas, protestantes, masónicas, sinagogas. Todos le escuchan.

Casó con Maria Blasco en 1891. A pesar de tener el mismo apellido, no eran familia. Tuvieron cuatro hijos: Mario, Julio César (fallecido a los 24 años), Sigfrido y la única mujer Libertad. Su mujer falleció en 1925 en Valencia, mientras él residía exiliado en Menton. Se casó en segundas nupcias en 1925 con Elena Ortuzar, de nacionalidad chilena.

La obra de Vicente Blasco Ibáñez, en la mayoría de las historias de la literatura española en uso hechas en España, se califica por sus características generales como perteneciente al Naturalismo literario. También se pueden observar, en su primera fase, algunos elementos costumbristas y regionalistas.
Sin embargo, se pueden agrupar sus obras literarias según su gran variedad temática frecuentemente ignorada en su propio pais, puesto que ademas de las novelas denominadas de ambiente valenciano (Arroz y tartana, Flor de Mayo, La barraca, Entre naranjos, Cañas y barro, Sónnica la cortesana, Cuentos valencianos, La Condenada), hay novelas sociales (La catedral, El intruso, La bodega, La Horda), psicológicas (La maja desnuda, Sangre y arena, Los muertos mandan), novelas de temas americanos (Los argonautas, La tierra de todos), novelas sobre la guerra, la primera guerra mundial (Los cuatro jinetes de la Apocalipsis, Mare nostrum, Los enemigos de la mujer), novelas de exaltación histórica española (El Papa del mar, A los pies de Venus, En busca del Gran Kan, El caballero de la Virgen), novelas de aventuras (El paraíso de las mujeres, La reina Calafia, El fantasma de las salas de oro), libros de viajes (La vuelta al mundo de un novelista, En el país del arte, Oriente, la Argentina y sus grandezas) y novelas cortas (El préstamo de la difunta, Novelas de la Costa Azul, Novelas de amor y de muerte, El adiós de Schubert) entre sus muchas obras.

Fragmento de "La barraca"

Desperezóse la inmensa vega bajo el resplandor azulado del amanecer, ancha faja de luz que asomaba por la parte del Mediterráneo. Los últimos ruiseñores, cansados de animar con sus trinos aquella noche de otoño, que, por lo tibio de su ambiente, parecía de primavera, lanzaban el gorjeo final como si los hiriese la luz del alba con sus reflejos de acero. De las techumbres de paja de las barracas salían las bandadas de gorriones como un tropel de pilluelos perseguidos, y las copas de los arboles empezaban a estremecerse bajo los primeros jugueteos de estos granujas del espacio, que todo lo alborotaban con el roce de sus blusas de plumas. Apagábanse lentamente los rumores que habían poblado la noche: el borboteo de las acequias, el murmullo de los cañaverales, los ladridos de los mastines vigilantes. Despertaba la huerta, y sus bostezos eran cada vez más ruidosos. Rodaba el canto del gallo de barraca en barraca. Los campanarios de los pueblecitos devolvían con ruidoso badajeo el toque de misa primera que sonaba a lo lejos, en las torres de Valencia, esfumadas por la distancia. De los corrales salía un discordante concierto animal: relinchos de caballos, mugidos de vacas, cloquear de gallinas, balidos de corderos, ronquidos de cerdos; un despertar ruidoso de bestias que, al sentir la fresca caricia del alba cargada de acre perfume de vegetación, deseaba correr por los campos. "

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